Seguramente no forme parte de tu rutina del gimnasio, pero el sexo es una actividad deportiva de primer nivel donde no solo estaremos haciendo ejercicios aeróbicos o cardio, sino que en muchas ocasiones podremos hacer ejercicios de alta intensidad o de fuerza. Dependerá, como tantas otras prácticas deportivas, de nuestra costumbre y también de nuestro compañero o compañera.

De hecho, incluso un 60% de atletas profesionales asegura tener mejores resultados deportivos después de haber practicado sexo, por lo que se desmonta el mito de que mantener relaciones sexuales puede ser contraproducente con los logros deportivos.

Imagino que entre los que nos lean no habrá demasiados medallistas olímpicos, ni deportistas de élite, pero incluso para los que no tenemos intención de ir a Tokio 2021 o ganar la Champions League, el sexo es una maravillosa forma de mantenernos en buena forma física, tanto es así que hay numerosos grupos musculares a los que poner a tono gracias a él.

Seas hombre o seas mujer, la práctica sexual es perfecta para tonificar e incluso ganar masa muscular pero, como todo deporte en esta vida, dependerá de cuánto lo practiquemos y de la intensidad del ejercicio. Como resulta obvio imaginar, no será lo mismo un cuarto de hora de misionero frente a media hora de sexo de pie, igual que no sería lo mismo una hora de power walking que una hora de bicicleta de montaña.

Puesto en cifras, un estudio de la Universidad de Montreal, en Canadá, donde se analizó la quema de calorías de un grupo de 21 parejas heterosexuales de entre los 20 y los 23 años aportó la nada desdeñable cifra de calorías quemadas con media hora de sexo: 101 kcal para ellos y 69 kcal para ellas.

Aunque exista en este caso una brecha de género, tradicionalmente asociada a los roles de la penetración, no deja de ser interesante que mantener relaciones sexuales de forma continuada es una saludable forma de hacer deporte.

Como toda práctica deportiva, cuanto más lo ejercitemos, más resistencia y fuerza física tendremos, por eso también es conveniente saber qué músculos juegan un papel más relevante a la hora de practicar el sexo, así que ya sabréis así qué ejercicios hacer en el gimnasio si luego queréis aguantar largos y sexuales maratones con vuestras parejas.

Qué músculos intervienen en el sexo

Hacer flexiones, sentadillas, incluso yoga, pilates o entrenar el peso muerto son magníficas formas de que nuestro vigor y generosidad sexual cobren nueva vida, poniéndonos a punto para que nuestros arrebatos de alcoba sean más intensos o vigorosos. Aunque nada de nuestra puntual fuerza muscular valdrá de nada si no tenemos una base de cardio importante, necesaria para aguantar.

Por ejemplo, hacer flexiones nos será muy útil para practicar el habitual misionero. El motivo está en que fortaleceremos la musculatura de los brazos, responsables de sostener el peso de la persona que esté encima en ese momento, pero también porque fortalece el denominado core, que son los músculos que nos dan estabilidad, como los abdominales, los lumbares, además de los músculos de la pelvis y de los glúteos, más que relevantes a la hora de amar.

Además, si queréis hacer unas flexiones más 'sexuales' y menos cansadas, podéis hacerlas sobre toda la superficie del antebrazo. En el mismo caso, hay que recordar que en el clásico misionero, la fortaleza de los glúteos será un plus para poder empujar.

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Los músculos de la pelvis y la cadera son los que más influencia tienen en las relaciones sexuales. ©Pexels.

Distinto es el caso de la sentadilla, ya que aquí vamos a trabajar el tren inferior, dando muchísima importancia a cuádriceps, aductores, isquiotibiales y glúteos. Aquí la ventaja está en que tener una musculatura potente en las piernas nos permitirá practicar sexo de pie con menor fatiga, además de aplicarlo a posturas como a horcajadas. Además, permitirá ejercer más fuerza para la persona que esté encima, lo cual resultará más placentero.

Huelga decir que los músculos que la cadera ponen en danza cuando practicamos sexo son de vital importancia. De nuevo hablamos de los glúteos y de los isquios, además de los aductores, que serán músculos muy partícipes tanto en activos como en pasivos.

En este caso, una forma sencilla y casera de fortalecerlos será apostar por el denominado puente, que no dejan de ser elevaciones de cadera que favorecen la movilidad de la pelvis y que no tienen mucha ciencia: tumbado boca arriba en una esterilla, tendrás que levantar la pelvis hacia arriba, apretando tanto glúteos como abdomen.

De nuevo vamos a topar con los glúteos y con la musculatura de la cadera como principal motor de nuestra actividad sexual, y también podemos apostar por las famosas kettlebell para ponernos a tono, en este caso podríamos realizar un ejercicio sencillo como son los swings, que no deja de ser un balanceo que haremos de pie, separando las piernas, y que replican el movimiento habitual de la penetración, en este caso siendo particularmente útiles para el llamado 'perrito'.

Además, todos tenemos claro que el sexo no es solo una cuestión de empujar, sino sobre todo es una cuestión de flexión, es por eso que músculos como el recto anterior del cuádriceps, el psoas ilíaco o el sartorio, todos ellos parte de la flexión de cadera, cobran una importancia fundamental, ya que son responsables de los movimientos acompasados de la penetración.

Esto es aún más importante si tenemos la suerte -o desventaja- de largas sesiones de sexo, por lo que una buena forma de poner más a tono esta musculatura es apostar por las clásicas zancadas, que favorecen el estiramiento del músculo, sobre todo para aquellas personas más activas durante el coito.

Cinco posturas para ponernos en forma

No nos vamos a extender con el kamasutra, sino a contaros los beneficios que posturas tan habituales como el misionero, el perrito, a horcajadas, de pie o el clásico -aunque a veces difícil- puente tienen, siendo soluciones factibles para ahorrarnos algunas tasas de gimnasio.

  • El misionero. Aunque se haya convertido en postura de cabecera y mucha gente lo considere aburrido, es una postura perfecta para desarrollar la musculatura del torso superior, además de los músculos abdominales por la contracción que se produce durante la penetración.
  • Perrito. En esta postura hay dos opciones y la más fit será aquella en la que intervenga una buena forma física, es decir, apoyando bien los brazos de la persona que sea pasiva, y no limitándose a estar tumbada sobre la cama. Si se hace así, fortalecerá las piernas y los brazos, además de ser más entretenido como práctica.
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El misionero puede ser una postura más movida de lo que puede parecer, todo es cuestión de intensidad. ©Pexels.
  • De pie. Es una postura compleja porque existe mucha fuerza física a la persona activa si toma en brazos a la otra persona. En tal caso, se ejercitarán todos los músculos de los brazos, así como los de la pelvis y, evidentemente, la estabilidad de las piernas al sujetar a la otra persona. Quizá no sea para novatos, pero como ejercicio es completísimo.
  • El puente. Es una postura relativamente compleja porque, aparte de sincronía, exige fuerza física a ambos, sobre todo en los brazos, ya que la persona 'pasiva' deberá estar apoyada en ellos y con la pelvis muy levantada, mientras que la persona activa tendrá que sujetar las piernas de la otra persona, además de acompasar el movimiento.
  • El arco. Es una postura algo más sencilla que la anterior porque la persona pasiva no debe realizar tanta fuerza con los brazos, pero sí tendrá que mantener una buena elevación de la pelvis, lo cual no es siempre sencillo. En cualquier caso, es perfecta para fortalecer toda la musculatura de la cadera, tanto en la persona dominante como en la no dominante.