Eleanor Marx, a quien apodaron "Tussy", fue la hija pequeña del pensador y filósofo Karl Marx, una mujer brillante y apasionada que continuó con el legado de su padre y de su compañero Friedrich Engels, y que se convirtió en una de las primeras personas que combatieron por los derechos de las mujeres, a pesar de no saber enfrentarse a muchas de las injusticias que criticaba en su propia vida privada, tal y como muestra la película Miss Marx, que se estrena en los cines españoles este viernes.

Su directora, la italiana Susanna Nichiarelli (Nico, 1988), se sintió atraída por la historia de un "personaje actual y no del siglo XIX", con unas "batallas" y un "mensaje" que tienen vigencia en la actualidad, según ha señalado en una entrevista a Vozpópuli. "Ella era una mujer libre en sus pensamientos, porque no tuvo hijos, no se casó y mantenía a su marido. La vida que tenía era la que había elegido, lo que nos lleva a entender cómo el asunto completo de la emancipación es más complicado de lo que creemos", cuenta.

Después de descubrir que él se había casado en secreto con otra mujer, "Tussy" apareció muerta a causa del envenenamiento que le produjo la ingesta de cianuro

Sin embargo, Miss Marx pone el foco en la incapacidad de Eleanor para reivindicar en privado todo aquello por lo que luchaba en la vida pública como activista incansable, especialmente en su relación son su compañero sentimental, Edward Aveling, un mujeriego y derrochador con quien mantenía una relación tóxica de la que no supo escapar. Finalmente, y después de descubrir que él se había casado en secreto con otra mujer, "Tussy" apareció muerta a causa del envenenamiento que le produjo la ingesta de cianuro. La versión oficial habla de suicidio, pero muchos culparon a Aveling de su muerte.

A pesar de poner de relieve esa contradicción entre su vida pública, sus luchas y su dedicación, y su incapacidad para superar los conflictos de su vida privada, la cineasta ha matizado que nunca le interesó mostrar una "hipocresía" en Eleanor, como si hablara de cosas en las que no creía, sino que simplemente quería "lidiar con la complejidad", más allá de la "manera en la que las vidas de los otros se perciben de manera superficial". Uno de los grandes aciertos de la directora es incluir un extracto de Casa de muñecas, de Ibsen, para transmitir en palabras de otro autor lo que ocurre en su casa y en la de muchas otras mujeres.

Eleanor Marx y su brillante trayectoria

Eleanor Marx reivindicó su derecho a vivir y no solo a contentarse con ser una cuidadora de la familia. ¿Lo consiguió? Aunque su vida sentimental no fue perfecta, y difícilmente pudo librarse de ser la esclava del marido, un sometimiento que tanto criticó, lo cierto es que durante su trayectoria participó activamente en la lucha contra el trabajo infantil y en la emancipación de la mujer, y destacó también por sus trabajos como traductora: entre otros, fue autora de la primera traducción al inglés de Madame Bovary, de Gustave Flaubert, y participó en la traducción y edición de los volúmenes de Das Kapital así como de conferencias.

En la película encontramos su fortaleza, hay energía, porque creo que el mensaje de la película es que el sentido de la vida está en la lucha y no tanto en la victoria", afirma la directora

"En la película encontramos su fortaleza, hay energía, porque creo que el mensaje de la película es que el sentido de la vida está en la lucha y no tanto en la victoria. No digo que gana sus batallas, especialmente porque la mayoría de sus batallas aún las tenemos que ganar, sino que la importancia de su lucha es el verdadero mensaje de su historia", sostiene Nichiarelli sobre su película, uno de los pocos títulos que participaron en la sección oficial del Festival Internacional de cine de Venecia y que se proyectó también en el Festival de San Sebastián.

La manera en la que la directora acerca el contenido de esta película al espectador de hoy es muy visceral y entra por los oídos. La banda de punk Downtown Boys funciona como detonante de la "cuarta pared", tal y como explica la directora, y La Internacional, en tono solemne durante el esparcimiento de las cenizas de Engels, empieza a sonar contundente con guitarras y batería al tiempo que en la película aparecen fotografías de archivo.

Eran revolucionarios, eran libres, más relajados, no llevaban peinados complicados. No quería que parecieran distantes o muertos, porque sus cartas parecen haber estado escritas ayer"

"En muchos sentidos, las imágenes reales son más fuertes, prefiero mostrar a los niños trabajadores reales. Cuando representas las cosas el espectador es muy consciente de ello e intento respetarles. Cuando abusas parece falso y era un juego en el que no quería entrar porque hablar de asuntos que ocurren hoy", justifica.

Su insistencia en la conexión con el presente también se observa en la manera en la que busca retratar una época victoriana que habitualmente aparece demasiado "rígida" y "exagerada", por lo que buscó un retrato más natural y colorido, alejado de las fotografías en blanco y negro que se han clavado en la memoria colectiva. Para ello, trabajó sobre obras impresionistas y prerrafaelistas, que a su juicio están "más cercanas a la realidad". "Eran revolucionarios, eran libres, más relajados, no llevaban peinados complicados. No quería que parecieran distantes o muertos, porque sus cartas parecen haber estado escritas ayer", insiste la directora.