Clara Roquet no es ninguna novata pero su nombre es aún desconocido en el panorama cinematográfico español. En su perfil se describe como "guionista" y "directora ocasional" y menciona los títulos en los que ha trabajado: ni más ni menos que en el guion de 10.000 km y Los días que vendrán, de Carlos Marqués-Marcet, y Petra, de Jaime Rosales. En el cine, da la sensación de que los guionistas no existen hasta que emergen como directores, y este es un buen ejemplo.

En una de las ocasiones en las que Roquet ha dedicado su tiempo a la dirección, ha conseguido entrar en la 60º Semaine de la Critique del Festival de Cannes con su debut, Libertad, y se ha convertido así en la única representante española que competirá con un largometraje en la edición del certamen francés que está a punto de arrancar.

Aunque no se trata de una sección competitiva, sino dirigida a dar visibilidad a los dos primeras trabajos de quienes forman parte de la selección, esta directora sí podrá optar a la Cámara d'Or, galardón que un jurado independiente otorga a la mejor ópera prima de la Sección Oficial, la Semana de la Crítica o la Quincena de Realizadores. "Después de tanto tiempo nos morimos de ganas por mostrar esta película", ha señalado a Vozpópuli Roquet, que decidió posponer el estreno de esta película, previsto para el 19 de noviembre, para poder participar en Cannes, el gran escaparate de cine.

Libertad, que tendrá su premiere oficial en Cannes el próximo jueves 8 de julio, es una historia de identidad y de amistad que pone en evidencia cómo las diferencias de clases se convierten en obstáculos a la hora de tejer relaciones, incluso en las etapas más inocentes de la vida. Ese es el caso de Libertad y Nora (a quienes dan vida María Morera y Nicolle García), dos adolescentes de apenas 15 años que viven con intensidad la amistad que forjan durante un verano en la costa brava. Sin embargo, son demasiadas las diferencias que existen entre las dos: Libertad acaba de llegar a España desde Colombia para vivir con su madre, cuidadora de una anciana con demencia, abuela de Nora y cabeza de una acomodada familia. El reparto cuenta también con Nora Navas y Vicky Peña.

Quería mostrar a esa burguesía biempensante que va a tratar muy bien al servicio pero que luego le va hacer trabajar todo el tiempo"

"No quería hacerles especialmente malos, porque tampoco es realista, sencillamente mostrar a esa burguesía biempensante que va a tratar muy bien al servicio pero que luego le va hacer trabajar todo el tiempo, esta contradicción. Son amables con ella pero hacen cosas mucho peores", cuenta Roquet acerca de las paradojas que destila la familia de Nora, capaz de acoger en su casa a la hija de su asistenta, pero al mismo tiempo hacerla trabajar cuando apenas tiene 15 años.

Esta historia bebe de su cortometraje Adiós, que cuenta la historia de una cuidadora boliviana el día del funeral de la mujer a la que cuidó. "Durante el proceso de casting entrevisté a muchas cuidadoras reales que trabajaban en residencias o en casas privadas y casi todas me contaron la misma historia: el dolor tremendo de haber tenido que dejar atrás a sus familias, a sus hijos, en sus países de origen para irse a cuidar de otros en otros países", señala.

Identidad y desconexión

A pesar de las diferencias entre Libertad y Nora, lo cierto es que ambas tienen un problema de comunicación con sus respectivas madres. Tal y como explica la directora, esta película plantea una pregunta: "¿En qué te reflejas, cómo pasa esa identidad, de clase también, de madres a hijas? Están en un momento de la adolescencia en el que están buscando su propia identidad", cuenta Roquet, quien admite que tarde o temprano, se ven relegadas a la situación de sus madres, un lugar del que les cuesta escapar.

En todo este juego de identidades y reflejos, Libertad se convierte en una película que invita al redescubrimiento en un entorno idílico, entre aguas refrescantes del Mediterráneo, calas y piscinas y la adolescencia se convierte en el mejor vehículo para plantear con veracidad todos los cambios que suceden a ritmo frenético. Sin embargo, para Roquet, no es la velocidad a la que suceden las cosas lo más atractivo, sino la intensidad del cóctel hormonal y esa "necesidad de encontrarse a uno mismo y explorar".

Es verdad que cada vez somos más mujeres directoras pero aún estamos lejos de llegar a cualquier tipo de paridad"

Libertad, que no fue rodada en catalán por motivos prácticos -más del 80% tenía que ser en castellano- cuenta entre sus inspiraciones inconscientes con las películas de Víctor Erice, por quien Roquet muestra devoción, y otras cineastas más recientes que se han convertido en sus referentes más fuertes, como son la argentina Lucrecia Martel o la italiana Alicia Rohrwacher.

Uno de los aspectos más llamativos de la 74 edición del Festival de Cannes, que arranca este martes 6 de julio y se extenderá hasta el día 17, es la escasa presencia de mujeres: apenas cuatro nombres femeninos compiten en la Sección Oficial. Aunque Roquet afirma no haber tenido problemas para trabajar en el mundo del cine por el hecho de ser mujer, reconoce que la situación aún está lejos de alcanzar la igualdad. "Es verdad que cada vez somos más mujeres directoras pero aún estamos lejos de llegar a cualquier tipo de paridad, concluye.