Macro Matters

La normalidad económica alemana

La calificación de normalidad suele describir una situación que se ajusta a un canon, a unas normas, y en ese sentido podríamos decir, tras muchos años de hacer las cosas mal, que la situación crítica de España es algo normal. También encontramos una significación más popular referida a la ausencia de sobresaltos, quebrantos o descalabros que impidan vivir con normalidad.

Probablemente, si preguntamos a cualquier ciudadano en un momento de sosiego, libre del cotidiano acoso del entorno, seguramente diría que simplemente quiere una sociedad decente, con una economía donde el trabajo honesto le permita, en el uso de su libertad y según sus capacidades, disfrutar de un nivel de bienestar normal; tendríamos entonces un orden cívico benéfico, que obviamente no es nuestro caso, ese al que se podrían encaminar los alemanes, al igual que lo han ido consiguiendo los países nórdicos.

El cambio estructural

Bastante antes de la reunificación, del tratado Dos más Cuatro y de la República de Berlín, el sistema económico alemán ya daba muestras de tener problemas estructurales serios, pues a pesar de su baja inflación, incluso deflación en 1.996, y crecimiento medio, su desempleo (línea roja) mostraba una tendencia creciente que, lógicamente, se agravó con la absorción de la RDA.

La reunificación, con su boom artificial inicial, agravó el esfuerzo requerido, pero no por ello cejaron en su empeño de replantearse el orden cívico existente, tomarse la Economía en serio, realizar las reformas necesarias y aplicarse en la buena gestión, la innovación y el aprovechamiento de todas las oportunidades disponibles. El resultado de todo ese esfuerzo es, que mientras el resto padece un mayor desempleo por la Crisis, ellos siguen reduciéndolo (óvalo verde, gráfica anterior) e incluso necesitan trabajadores inmigrantes.

Una economía de excedentes monetarios

Volcada al exterior como potencia exportadora, el esfuerzo adicional les lleva a superar incluso sus superávits comerciales anteriores (línea granate, siguiente gráfica) al tiempo que rompían la referida tendencia creciente del desempleo y, todo ello, junto con la disciplina (prefieren disciplina a austeridad) fiscal, ha conseguido casi normalizar las cuentas públicas (línea morada), aunque, como vimos, deban seguir ajustándose en los distintos niveles del Estado.

Es cierto que se les ha criticado por los mini-jobs, pero según el desempleo bajo se torne permanente y la situación se normalice esa forma de empleo será cada vez menor; otra cosa es la anormalidad de nuestro país donde demasiados siguen viviendo en el pasado, creyendo en la cultura del pelotazo, de la picaresca, del enchufismo, en vivir de la subvención, la priorización absoluta de la ideología y en la continua evasión de la realidad, en un alocado intento por hacerle trampas a la Economía.

Esos enormes excedentes acumulados están en el sector privado, mientras que el sector público seguía con su reestructuración y disminución de su peso en la economía. Hasta 2.010 siguieron una senda de endeudamiento público (línea gris, gráfica anterior) idéntica a la francesa pero, tan pronto la reestructuración general empezó a dar sus frutos, parece que han abandonado ese camino ruinoso y la deuda pública respecto al PIB podría normalizarse.

Aún les queda camino y ejemplo de ello es lo mal que han invertido sus bancos y cajas parte de esos excedentes en la periferia, pero es que el sector financiero nunca ha sido su fuerte. Además, han topado con unos deudores bastantes salvajes, que aún no tienen muy claro lo que es la propiedad privada y les cuesta entender que deben devolver lo prestado.

La ventaja cultural

Sin lugar a dudas, la Cultura es uno de los elementos esenciales que diferencia un pueblo salvaje de otro civilizado, hay otros, pero ese es básico y por ello lo resaltamos cuando vimos el caso italiano. Por supuesto, los alemanes han recorrido ese camino y a pesar de lo ocurrido en el último siglo, las aportaciones de sus ciudadanos a lo largo de la historia, ya sea, por citar solo algunas áreas, en el campo de la filosofía, la economía, la música, y especialmente en el de las ciencias experimentales donde solo hay que ver sus premios Nobel, dan a Alemania una enorme ventaja cultural a nivel mundial.

Aunque las comparaciones pueden resultar odiosas, es probable que si hiciéramos una clasificación ordinal de quienes en la Historia han aportado más a la cultura universal en proporción a su población y excluyéramos a los hijos de Israel, los alemanes podrían estar cerca de los cinco primeros y en algún momento de finales del siglo XIX es probable que se acercaran al primer puesto. Lamentablemente, todo eso se truncó cuando abrazaron la incivilidad y el salvajismo del nacionalismo y el ocultismo más perverso; aparece entonces el otro factor civilizador: la moral, tema tabú en nuestros días, y que sin la cual reina el darwinismo social.

El contraste de la producción cultural propia y del respeto a la misma, que por ejemplo les lleva a exigir dimisiones a ministros plagiarios, con nuestra sociedad actual no puede ser más palmario, no solo por la situación de nuestro sistema educativo y del mundo académico, o por lo que se puede ver y oír en las concentraciones políticas y deportivas, si no por cómo se promocionan y se trabaja activamente con dinero público en pos de la incivilidad de nuestros ciudadanos; ejemplo de ello lo tenemos periódicamente con la entrega de premios de cierta “academia” o de conocidos premios literarios. 

Alemania en el descansillo

Ingeniosa palabra con la que los castellanos viejos denominaron a ese espacio entre el cambio de sentido de las escaleras y que permite una pausa en el ascenso; así se podría decir que está Alemania estos días, en una cierta pausa en la que ya puede disfrutar de la luz y el aire fresco por la proximidad a la salida del pozo en que estaban metidos.

¿Todavía les queda más esfuerzo? Pues sí, han de resolver algunos problemas ya comentados y otro de importancia capital: su desequilibrio demográfico. La carencia de trabajadores ya se hace notar y, aunque intentan imposibles migratorios de movilidad en la UE, si quieren mantener la sostenibilidad de su sistema económico necesitarán aumentar su cuota de mercado global y ello requerirá enfoque distinto, como el que propusimos al hablar de Un nuevo amanecer hispano alemán. Esperemos que lo vean y se dé.

Nada está garantizado, sobre todo viendo el exceso de complacencia de su líderes políticos y empresariales, especialmente los que pasaron por Davos; felizmente, no es el caso de su Bundeskanzlerin, Angela Merkel, que demostró en ese foro que su virtud prusiana de ir derechito por el camino recto es un impulso constante de una acción política lejos de toda complacencia y, tal vez por ello, ha asumido personalmente, de su ministro de relaciones exteriores, la dirección de las actuales negociaciones con el Reino Unido sobre su diferendo con la UE y de las que no nos informan.

Afortunadamente, desde la reciente experiencia alemana, parece que, de alguna manera, como el ciudadano que al que preguntábamos al principio, Angela Merkel ha desarrollado la capacidad aislarse de las presiones del entorno interno y externo, que le permite encontrar el sosiego necesario y trabajar por la normalidad económica de su país y de Europa.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba