A mi bola

Urrutia recoge lo que se desmintió

La derrota en el último derbi de San Mamés ante la Real (1-3), unida a la victoria del Celta ante el Granada (2-1), han dejado al Athletic a 3 puntos del descenso. Después de meses en los que las denuncias de lo que estaba ocurriendo en el vestuario rojiblanco se desmentían sistemáticamente e, incluso, eran consideradas intoxicaciones, en Bilbao ya no esconden la preocupación. A las prematuras eliminaciones en Copa, ante el Eibar, y en Liga Europa, en la fase de grupos, se une ahora una delicada situación liguera a falta de 13 jornadas y, lo que es peor, con una dinámica de resultados que no permite ser precisamente optimistas.

La pésima gestión de Josu Urrutia, un presidente superado por las circunstancias, ha convertido un club otrora sólido en sus estructuras e influyente en sus relaciones externas, en una casa de locos. Con un entrenador, Marcelo Bielsa, que adquirió un protagonismo casi mesiánico y después de un año en el que pareció haber fundado el Athletic, lo ha dejado fundido. Con unos jugadores que, desmintiendo el sentimiento de pertencencia que tanto elogió el argentino, se quieren marchar, y de hecho se marchan, algunos sin dejar un euro, como Llorente o Amorebieta. Y con unos dirigentes que no tienen el peso institucional que el Athletic siempre tuvo y que tanto se necesita cuando las cosas se complican.  

Con la salvación definitivamente como único objetivo, el Athletic sigue dependiendo de momento de sí mismo y, en teoría, el calendario no es tan malo, pues aún tiene que enfrentarse a seis equipos de su nueva y verdadera Liga. Osasuna, en Pamplona, y Valencia, en Bilbao, son los primeros rivales que pueden alejar o engullir al equipo de Bielsa del descenso. Después, visitas a Getafe, Sevilla, Deportivo, Celta, Zaragoza y Rayo, intercaladas con partidos en San Mamés ante Granada, Real Madrid, Barça, Mallorca y Levante.

Con 13 derrotas, el Athletic suma ya tantas como las sufridas en toda la Liga pasada. Si en sus primeros 57 partidos Bielsa logró 28 victorias, 16 empates y 13 derrotas, en los 43 últimos sólo suma 10 victorias, frente a 22 derrotas y 11 empates. Los 50 goles en contra, con el debate de la portería abierto de par en par tras la decisión de Bielsa de sentar a Iraizoz y la mala actuación de Raúl ante la Real, explican la sangría de puntos que ha dejado escapar el conjunto rojiblanco. Pensar que el equipo podía ser igual de competitivo sin Javi Martínez y Fernando Llorente (y eso que llegó Aduriz) fue un desafío al sentido común. 

Si duro sería despedirse con un descenso de San Mamés, aún más lo sería inaugurar el nuevo campo en Segunda. En Ibaigane llevan desde principio de temporada temiéndose un año tan duro como el que están padeciendo, aunque ni en los peores supuesto llegaron a pensar que tanto. El Athletic, que siempre ha estado en Primera, ha iniciado la búsqueda de tres equipos peores. Veremos si los encuentra.


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