No llamó por la explosiva entrevista de Aznar con Évole. Tampoco llamó por las terribles noticias de las muertes de Quique San Francisco y Àlex Casademunt. Ni siquiera llamó al conocer que TVE llega a los peores datos de audiencia en su historia. Y tampoco por la acertada rajada de Risto Mejide frente a una representante de las juventudes de las CUP. Pero sí llamó para hablar de la aparición de Martínez-Almeida en El hormiguero. Mi amiga enfurecida estaba contenta.

-Imagino que no te perdiste lo del alcalde de Madrid con Pablo Motos. Estuvo divertidísima la entrevista.

-Sí, en efecto, pude verla.

-¿Y qué te pareció?

-Me pareció que José Luis Martínez-Almeida demostró que tiene carisma, que es divertido y, lo más importante, que sabe reírse de sí mismo, algo muy complicado de hacer y de ver en estos tiempos vacuos dominados por la imagen y los likes y las poses.

Hoy día El hormiguero de Pablo Motos influye más en la sociedad española que todos los periódicos juntos. Lo ve todo bicho viviente. Y quien no lo ve al menos se entera de lo que allí ha pasado

-El momento en que se midió la estatura fue tremendo. Pero más me gustó cuando apareció Carlos Latre disfrazado del propio Almeida. Por no hablar del momento en que puso los carteles al resto de políticos, con eso de que prepararía un atraco con Pablo Iglesias y se iría de fiesta con su compañera Díaz Ayuso. Estuvo espectacular.

-Y lo vieron 3,8 millones de espectadores, que no se te olvide ese dato. Lo digo porque lo que ya menos me importa es el contenido del programa en sí mismo, sino su enorme capacidad de influencia.

-Ya está el sesudo con una de sus reflexiones. ¿A qué te refieres con la influencia?

-Me refiero, amiga, a que hoy día El hormiguero de Pablo Motos influye más en la sociedad española que todos los periódicos juntos. Lo ve todo bicho viviente. Y quien no lo ve al menos se entera de lo que allí ha pasado. El programa, que está más que consolidado hace años, es ya el sitio al que tiene que ir un político para darse a conocer, como acaba de hacer el alcalde de Madrid. Es el lugar donde los políticos, como diría un cursi, "muestran su lado más humano". Sin ir allí, un político no es nadie. Conseguir eso es increíble para un programa.

-No sé si es para tanto. Sí sé que yo solo veo a políticos cuando van allí.

-Claro, de eso se trata. El tono que le ponen Motos y compañía lo ha convertido en un show imprescindible para el público y para los invitados. Es historia de la tele.

-La verdad es que hay pocos programas que lleven quince años dando buenos resultados. Eso es así.

Es un formato que no aburre a los espectadores ni se ha aburrido de sí mismo tanto tiempo después. Al revés, se ha sabido reinventar e ir mejorando. Su principal mérito es parecer como nuevo cuando lleva quince años emitiéndose. Es fresco, está vivo. Y divierte al personal

-Ya sabes que no soy muy ducho en halagos, pero es que en este caso hay motivos para extenderse. Porque, en relación a lo que dices sobre los tres lustros en antena, lo mejor del programa es que está envejeciendo a las mil maravillas. O, dicho de otra manera, es como si no envejeciera. Con el paso del tiempo va cogiendo más relevancia social y cosechando mejores datos de audiencia, sí, pero lo verdaderamente llamativo es que es un formato que no aburre a los espectadores ni se ha aburrido de sí mismo tanto tiempo después. Al revés, se ha sabido reinventar e ir mejorando. Su principal mérito es parecer como nuevo cuando lleva quince años emitiéndose. Es fresco, está vivo. Y divierte al personal.

-Me dejas alucinada. No sabía que eras tan fan de El hormiguero.

-Es que no lo soy. Apenas lo veo entero, de hecho. Pero no por casualidad este programa se ha convertido en una parte del paisaje televisivo. Quiero decir que no soy uno de esos espectadores que está enganchado y necesita verlo cada noche, pero sí uno de esos que sabe que si se quiere entretener, sea quien sea el invitado de turno, tiene en Antena 3 una opción segura, fiable, que no defrauda. Eso, en televisión, es casi imposible de lograr. Es marca propia, identidad, llámalo X. Las polémicas sobre quién va y quién no, sobre los ataques de Motos al Gobierno y los debates sobre su ideología son bobadas que nada tienen que ver con la calidad del programa.

-Muy bien, pero has empezado destacando que influye mucho. ¿Eso a quién le importa?

-Esto de la influencia viene a cuento porque el otro día estuve charlando con unos estudiantes de periodismo. Y hablamos del panorama general mediático, de las barreras ideológicas en los medios, de las ventajas de la prensa digital respecto al papel, del contrapoder que ejercemos, de la salud de la democracia, de los bulos y el populismo, etcétera. Filosofando, en suma. Y luego, cuando ves una entrevista como la de Almeida, te das cuenta de que muchas veces el buen periodismo, ese que aúna entretenimiento e información y que no tiene tantas pretensiones de cambiar el mundo, también está en algunos programas de la tele. Seguramente, por responder a tu pregunta, a Motos le dará igual influir o no en la sociedad. Y quizás precisamente por eso influye.

-Vaya chapa. Todo para decir que es divertido.

-Cada uno se expresa a su manera. Hala, ya hablaremos. Adiós.

-Adiós. Y no pierdas La isla este jueves.