Nuevos tiempos en Radiotelevisión Española (RTVE). O, mejor dicho, los tiempos de siempre. Porque en la corporación pública acaba de vivirse uno de esos periódicos cambios lampedusianos. Ya saben, esa revolución prometida que finalmente lo deja todo como estaba. Como ya les adelantó aquí el amigo Rubén Arranz muchos meses atrás y ahora han confirmado los hechos, el concurso público ha quedado en agua de borrajas y hemos asistido al reparto obsceno de los partidos que han colocado a sus fieles en el consejo de administración.

No obstante, como no podemos hacer nada para cambiar semejante esperpento, toca optar por la esperanza. Vamos a dar una oportunidad a estos flamantes dirigentes de RTVE que llegan a gestionar la tele que pagamos todos. Y paso ya a la segunda persona para pedirles, nuevos consejeros y nuevas consejeras, que se dediquen a las tareas urgentes que les atañen, si es que no quieren que la corporación acabe en el vertedero de la Historia. De todos sus cometidos, me permito recordarles los más perentorios en este momento de crisis de RTVE tras el mandato de la saliente administradora única, Rosa María Mateo. Son objetivos que sin duda afectarán en la programación de la cadena y, por tanto, relevantes para un hacedor de zapping como yo y quizás para muchos espectadores.

1. No olviden las purgas sectarias

Muchos de los que ahora pasan a formar parte del consejo de administración han denunciado por tierra, mar y aire la existencia de purgas sectarias en la casa. No se olviden de ellas. Repárenlas. Porque si esas purgas han existido, resulta que ahora mismo vagan por las instalaciones de la corporación o incluso fuera de ellas unos cuantos purgados que, en justicia, deberían ser tratados con más decoro. Y, sobre todo, combátanlas. Porque cuesta imaginar, sobre todo viendo cómo han sido ustedes elegidos para sus cargos, que esas añagazas ideológicas vayan a desaparecer por sí mismas.

2. Defiendan la producción propia

Saben ustedes de sobra que en RTVE hay una plantilla de más de 6.000 personas. Parece gente de sobra para ocuparse de producir los programas necesarios. O, dicho de otra manera, dejen ya de externalizar programas que cuestan un riñón cuando podrían hacerlo profesionales de la casa con dilatadas trayectorias. Es curioso, a este respecto y dicho ya de paso, observar cómo determinados defensores de lo público que se escandalizan cuando se privatiza o se externaliza la sanidad no hacen lo propio ni tienen tantos reparos cuando lo que se externaliza o privatiza son los programas de TVE.

3. Potencien lo bueno que ya tienen

Esta recomendación está íntimamente ligada a la anterior. En buena lógica, un gigante con la solera de RTVE ya atesora algunos programas deliciosos, sean históricos de la cadena como Informe Semanal o En Portada, o sean ideas de los últimos años que han funcionado como El condensador de fluzo o Cachitos. No hace falta que se saquen grandes invenciones de sus nobles chisteras para mejorar sus escuálidos datos de audiencia y de reputación. Bastará con que potencien esos productos. Les recuerdo el reciente ejemplo del maravilloso documental de En Portada sobre Jamal Khassoggi que TVE escondió absurdamente. Eso es lo que no deben hacer jamás. Sean valientes y emitan en prime time contenidos propios de calidad.

No les pido, ni mucho menos, que acaben con los debates, sólo faltaría ahora que están tan de moda y siendo como son tan baratos para una corporación en perpetua crisis. Sí les pido, claro, que los debatientes elegidos acudan por sus capacidades y no porque los envían o 'recomiendan' los partidos

4. Acaben con los tertulianos por cuotas

En un país con la tradición de leyenda negra y pesimismo como el nuestro es difícil asumir que existen muchas personas interesantes que tienen cosas interesantísimas que contar. Asúmanlo. Esas personas tienen nombres y apellidos. Y merecen más, muchísimo más que estar ocupando minutos en la televisión pública que el ejército de tertulianos que acude cada día a los estudios de RTVE. No les pido, ni mucho menos, que acaben con los debates, solo faltaría ahora que están tan de moda y siendo como son tan baratos para una corporación en perpetua crisis. Sí les pido, claro, que los debatientes elegidos acudan por sus capacidades y no porque los envían o recomiendan los partidos. Al revés de lo que ha ocurrido con la mayoría de ustedes para ser elegidos, premien los méritos y no las cuotas partidistas. El producto final tendrá más calidad. Al contrario de lo que ocurrió en la reciente noche electoral catalana.

5. Apuesten por su archivo y recuperen sus clásicos

Una de las joyas de RTVE, quizás el diamante principal, es su propio archivo. Tienen ustedes a su disposición, queridos consejeros, un material de valor incalculable que debe ser utilizado con mimo y de forma recurrente. Programas de la propia TVE como Ochéntame otra vez o el citado Cachitos y programas de otras cadenas como Dónde estabas entonces (La Sexta) evidencian que a los telespectadores les encanta recordar con imágenes el pasado, sea el televisivo o cualquier otro. Tiren de hemeroteca. Recuperen sus clásicos. Sin ir más lejos, hace unas semanas pedíamos aquí que la cadena pública recuperase Qué grande es el cine, acaso volviendo a emitir los programas si es imposible recuperar aquel formato.

Soy tan bienpensado, incluso a riesgo de que me llamen cándido, que estoy totalmente seguro de que me harán caso en todas estas tareas que les planteo. Suerte, consejeras y consejeros. La van a necesitar. Y nosotros también.