Política

Sánchez amordaza al PSOE: de los comités federales de dos días al atronador silencio por Bildu

El partido que el presidente del Gobierno dirige con mano de hierro entierra cualquier atisbo de debate en torno a su pacto con la izquierda abertzale. "Por mucho menos de esto se ha llegado a montar un comité federal", lamentan fuentes socialistas 

l presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en el Comité Federal del PSOE en Ferraz.
l presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en el Comité Federal del PSOE en Ferraz. Jesús Hellín / Europa Press

"Siempre hablan los mismos. Los únicos". Así lamenta un alto cargo de una federación socialista el atronador silencio en el seno del PSOE, al menos de cara al público, que ha rodeado el pacto firmado con EH Bildu a cambio de una abstención innecesaria para la prórroga del estado de alarma

Solo los presidentes de Aragón, Javier Lambán, y el de Castilla La Mancha, Emiliano García Page, han hecho una tímida crítica a este pacto que por su importancia, dicen fuentes socialistas, bien hubiera merecido en un profundo debate interno. No lo ha habido.

El PSOE que gobierna Pedro Sánchez con mano de hierro desde su incontestable victoria en las primarias del 2017, dicen sus críticos, es un partido que ha enterradocualquier atisbo de debate interno en los libros de historia. "Por mucho menos de esto se ha llegado a montar un comité federal", dicen estas fuentes.

¿Malestar? Sí, pero nadie da la cara

Ningún dirigente, diputado, cuadro alto, medio o intermedio del PSOE ha alzado la voz en contra el pacto con Bildu. De puertas para dentro y en conversaciones privadas son muchos los que se han mostrado asombrados, molestos e incluso confundidos con el movimiento de su secretario general. No lo entienden, pero tampoco se mueven demasiado para frenarlo.

Hace solo unos años, estampar las siglas del PSOE en un acuerdo parlamentario junto a, nada menos, que la izquierda abertzale no se hubiera podido cocinar a espaldas de los ministros, ni del Grupo Socialista en el Congreso, ni de la ejecutiva, ni de incluso el comité federal. Pero todos estos órganos -Gobierno o no- solo responden ante a Sánchez. El control que ejerce es total.

"En el PSOE ha habido debates a cara de perro. Hoy en día ya no hay ese tipo de debates", recuerda un diputado del PSOE en la pasada legislatura. "La ejecutiva del partido pero sobre todo el comité federal eran órganos muy plurales, en el que estaban representadas las muy diversas opiniones que había en el seno del partido". 

"En los años 80 y 90, durante la época de Felipe, el comité federal duraba varios días y lo que se decidía ahí iba misa. Tanto la ejecutiva como el comité eran órganos muy plurales, no como ahora que no hay debate alguno"

Los límites del comité federal

El comité federal es el máximo órgano del PSOE entre congresos. Sánchez conoce bien su poder. Fueron comités federales los que decidieron primero su dimisión de la secretaría general y, después, en octubre de 2016, la abstención ante Mariano Rajoy. Antes de aquellas batallas, después de las elecciones del 2015, también un comité federal marcó a Sánchez la senda de pactos que podía y no podía intentar tras la negativa de Rajoy de ir a una investidura

En el actual PSOE, nadie ha impuesto esos límites. Las hemerotecas que rescatan declaraciones de Sánchez negándose 20 veces a pactar con Bildu son inservibles o un simple chascarrillo para el entretenimiento de medios y verificadores. Aquellas declaraciones eran reales, porque Sánchez tenía un mandato de los órganos del partido que impedía esos acuerdos. Y ese mandato no existe hoy.

"Lo que se decidía en el comité federal iba misa", explican. "Si, por ejemplo, la Ejecutiva y el comité decidían que no se pactaba con Izquierda Unida en Asturias; los compañeros de Asturias no pactaban".

En 2007, la Ejecutiva Federal que encabezaba José Luis Rodríguez Zapatero tumbó un acuerdo entre el PSN y Nafarroa Bai (coalición que agrupaba a Aralar, Eusko Alkartasuna, PNV y Batzarre) para gobernar la comunidad foral. Zapatero delegó la crisis en José Blanco. La bronca fue monumental y se produjeron varias destituciones, pero no hubo pacto. El veto permitió a UPN mantenerse en el poder.

González contra Guerra

En 1993, Felipe González y Alfonso Guerra lucharon en el seno de la comisión ejecutiva federal por el nombramiento del portavoz del Grupo Socialista en el Congreso. González propuso a Carlos Solchaga en detrimento del guerristaEduardo Martín Toval. El debate se prolongó durante más de tres horas. Ninguno de los nombres que se pusieron encima de la mesa reconciliaron a los dos bandos. La disputa se zanjó con una votación a mano alzada que ganó Solchaga -es decir González- por dos votos.

"El comité federal cuando más vida ha tenido es en los años 80 y 90, en la época de Felipe", explica este diputado. "El comité duraba varios días, y no un día. El secretario general tenía que responder a todo el mundo".

El PSOE, explican, ha sido un partido que se caracterizaba por sus profundos debates ideológicos y de alianzas. Nada de eso ha ocurrido ahora. El pacto con Bildu sigue en pie con o sin reforma íntegra de la reforma laboral. Y nadie ha debatido al respecto. El Gobierno y el partido sostienen que el acuerdo es culpa del PP.  

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