Elecciones generales 2019 El PSOE quiere a Vox en los debates para erosionar el voto a PP y Ciudadanos

Rajoy junto a Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias antes del debate electoral de 2016.
Rajoy junto a Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias antes del debate electoral de 2016.

A Pedro Sánchez "no le queda más remedio" que aceptar el cara a cara con Pablo Casado, pero a cambio va a tener la oportunidad de ver a las tres derechas enzarzarse en el debate que protagonizarán los cinco líderes organizado por Atresmedia el 23 de abril, a solo cinco días de las elecciones generales. Y eso son "palabras mayores", aseguran a Vozpópuli fuentes socialistas.

La presencia del líder de Vox, Santiago Abascal, está garantizada porque, probablemente, la Junta Electoral Central no admitiría otra cosa en base al precedente que estableció en 2015 con Podemos y Ciudadanos, los cuales tampoco tenían representación en el Congreso -solo la que habían obtenido en las elecciones europeas un año antes- y finalmente se les hizo hueco; hasta en los debates electorales de TVE para respetar la "pluralidad" que estaba por llegar. 

Los socialistas fueron los grandes damnificados -pasaron de los 110 diputados de Alfredo Pérez Rubalcaba en 2011 a 84 debido a la espectacular irrupción de Podemos con 71-, no disimulan ahora su complacencia porque "el PP va a probar de su propia medicina"; de hecho, las encuestas pronostican a Casado una caída de más de 50 diputados por la transferencia clara de voto a Vox en 28 provincias medianas y pequeñas que la formación de Abascal no acaba de rentabilizar en escaños. Y otro tanto ocurre con Ciudadanos y Albert Rivera.

Los socialistas se frotan las manos pensando que Vox va a robar mucho voto a PP y Ciudadanos que no se materializará en la obtención de escaños en varias provincias que podrían ir finalmente al PSOE

En este sentido, el cálculo que hace Ferraz es que la normalización del partido de Abascal, al que algún sondeo sitúa ya por encima de los 40 escaños, solo puede ir en detrimento de los 135 escaños que le dejó Mariano Rajoy a su sucesor -podría quedar por debajo de los cien diputados- y frenar la progresión de Rivera; de ahí los últimos movimientos de Ciudadanos, como el salto de Inés Arrimadas a la política nacional.  

De momento, el secretario de Organización de los socialistas, José Luis Ábalos, decía ufano este lunes en la sede federal de Ferraz que "vamos a ir a todos los debates que nos planteen y con quien sea", añadiendo al ser preguntado por la presencia de Vox: "No vamos a vetar a nadie".

No a 'cordones sanitarios'

"Nosotros no somos de cordones sanitarios como el señor Rivera", ironizó Ábalos en alusión a la decisión de Ciudadanos de no volver a pactar con los socialistas mientras Sánchez siga al frente de la formación. "La respuesta de Rivera ha sido rápida. No sé si bien pensada...  en cuanto a si es definitiva, ahí tengo mas dudas todavía. Del señor Rivera las cosas caducan rápido".

Los socialistas no descartan que la formación naranja acabe apoyando una eventual investidura de Sánchez, y para eso necesitan sumar con ellos 176 escaños de mayoría absoluta. Es más, el ministro de Fomento bromeó diciendo que Rivera ya estuvo a punto de conseguir el adiós del hoy líder socialista que ahora pregona "cuando votó la investidura de Sánchez", en febrero de 2016.



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