La historia de Adel Kermiche, el yihadista de 19 años que junto a un cómplice degolló al padre Jacques Hamel en una iglesia de Normandía, es la historia de una obsesión, una obsesión por la violencia y por ser él el autor de la misma. El joven, radicalizado rápidamente tras la matanza de Charlie Hebdo, quería que sus contactos conocieran hasta qué punto podía llegar su violencia. Según recoge el diario L'Express, Kermiche publicó en su cuenta de Telegram, en un grupo reestringido de cerca de 200 personas, tiempo antes de su crimen: "Coges un cuchillo, vas a una iglesia y haces una carnicería. ¡Bim! Cortas dos o tres cabezas y está bien. Se acabó".

El joven yihadista de 19 años, que según sus mensajes ha sido definido como un postadolescente acomplejado, deseaba presentarse con alguien fiero, una persona que infundiera terror en su entorno. Bajo el abultado disfraz del autoritarismo encarnado en el Estado Islámico, Kermiche intentó viajar en 2015 a Siria hasta en dos ocasiones, pero fue interceptado en la frontera, tras lo cual fue enviado a prisión de Fleury Mérogis, donde conoció a un líder religioso al que acabaría venerando. Según L'Express, Kermiche usaba su Telegram para difundir grabaciones con comentarios homófobos y misóginos, en donde además revelaba su deseo de liderar un grupo terrorista en Francia.

"Algunos hermanos se sentirán ridiculizados de su islamismo de sofá cuando les demuestre lo que es un verdadero yihadista", escribió el joven

Kermiche llegó a posar ante un espejo vestido de terrorista del Estado Islámico, haciéndose un 'selfie' que posteriormente han difundido los medios: "Algunos hermanos se sentirán ridiculizados de su islamismo de sofá cuando les demuestre lo que es un verdadero yihadista", escribió el joven que el pasado martes degolló junto a su cómplice al sacerdote Jacques Hamel. El yihadista aseguraba además en sus mensajes que es muy fácil conseguir armas de fuego en cualquier barrio de Francia y, ante las dudas en el grupo de Telegram, Kermiche consideraba que frente a la posibilidad de "irse a Siria o cometer atentados" en Francia, él aseguraba que era mejor atentar en Francia. "Es mejor atacar aquí" sentenciaba antes de llevar a la realidad sus palabras.

Imagen difundida por L'Express en la que se recogen los últimos mensajes de Kermiche en el grupo de Telegram.

"Os avisaré antes de hacerlo. Tres o cuatro minutos antes y cuando la cosa llegue, será necesario compartirlo en directo", escribió dos días antes del atentado, recordando a sus compañeros que serán "recompensados" por difundir las imágenes de su crimen. El día del asesinato Kermiche instó a sus compañeros de Telegram a difundir el vídeo del degollamiento a las ocho y media de la mañana, pero después de una breve conexión no volvió a conectar su aparato a Telegram. Según la Policía, la actuación de las fuerzas de seguridad impidió a Kermiche compartir el vídeo con el que quería alimentar su deseo de violencia, aunque ambos yihadista lograron enviar una grabación en la que juraban lealtad a Estado Islámico.