La Palma es, posiblemente, la isla más desconocida de Canarias y una de las más impresionantes para recorrer de punta a punta. Presume de su paisaje excepcional, de su título de Reserva de la Biosfera y de esconder rincones únicos y enclaves singulares. En sus 706 kilómetros cuadrados, por su naturaleza, La Palma es capaz de ofrecer paisajes húmedos, casi selváticos, frente a lugares insólitos por sus orígenes volcánicos. Un destino para descubrir secreto a secreto en cualquier viaje a la isla.

Parque Nacional de La Caldera de Taburiente

Cascada de Colores
Cascada de Colores © Turismo de La Palma

Caldera de Taburiente es el entorno natural más visitado de la isla, por la gran diversidad de especies animales y vegetales que acoge y por esconder secretos tan magníficos como la Cascada de Colores. Con una altura de 8 metros, esta cascada llama la atención de los visitantes por su creación de un abanico de tonalidades que va desde el amarillo y el naranja hasta el verde más puro. Sus colores se deben a la riqueza de los minerales de las piedras por las que se precipita y por los musgos y las algas que nacen entre sus grietas.

Piscinas naturales

Piscinas naturales de La Fajana © Turismo de La Palma

Por la orografía de La Palma, en ocasiones bañarse en el mar se convierte en una tarea complicada y una de las mejores formas de disfrutar de unos baños en el Océano Atlántico es en piscinas naturales. Al norte de la isla se ubican dos de ellas la de La Fajana y Charco Azul. Dos espacios de baño que facilitan los chapuzones en el mar, en un lugar al que siempre llegan las olas y en el que bajo sus aguas se puede disfrutar de la compañía de los pececitos que se cuelan por las rocas.

Porís de Candelaria

Porís de Candelaria © Lucía Díaz Madurga

En Tijirafe se encuentra un pueblo escondido al que solo es posible acceder en barco o por una ruta con desnivel que bordea el precipicio hasta llegar a la orilla del mar. Es la mayor joya de la isla y visitarla es una auténtica delicia. El pueblo, y las casas que llevan allí más de un siglo, se halla en una espectacular cavidad geológica en la que algunos palmeros buscaban refugio en los veranos más calurosos. Hoy en día es uno de los lugares más envidiados y fotogénicos de la isla.

Salinas de Fuencaliente

© Salinas de Fuencaliente

En medio del paisaje volcánico el gran complejo salinero de Fuencaliente, que abarca 37.000 metros cuadrados, fue declarado en 1994 Lugar de Interés Científico por el gobierno canario y hoy en día es una de las salinas más importantes del país. Por su belleza, y una paleta de colores que va desde el rosa de sus charcas al blanco de la sal, es uno de los lugares más bellos para visitar en la isla además de para llevarse un souvenir para utilizar en la cocina.

Observatorio del Roque de los Muchachos

Roque de los Muchachos © Lucía Díaz Madurga © Lucía Díaz Madurga

Posiblemente lo más conocido de la isla sea el Observatorio Astronómico del Roque de los Muchachos. Inaugurado en 1985, convertido en uno de los tres mejores observatorios del mundo y ubicado a 2.426 metros de altitud sobre el nivel del mar, se posiciona como el punto más alto de la isla y mejor lugar para vislumbrar las estrellas. A pesar de que no hacen visitas nocturnas, las instalaciones del observatorio se pueden conocer de día en grupos pequeños acompañados de un guía profesional.

Avistamiento de cetáceos

© Turismo de La Palma

Para quién se le complique el acceso a Porís de Candelaria, cabe mencionar que las excursiones de avistamiento de cetáceos hacen siempre una parada de baño frente a su orilla, por lo que realizar este paseo en barco será un auténtico 2x1. Y es que, a muy pocos metros de la costa, La Palma ofrece la posibilidad de disfrutar de los saltos de los delfines que pueblan sus costas, de los rorcuales, los calderones tropicales y si se tiene suerte, de los cachalotes y las tortugas.