La provincia de Jaén es una auténtica desconocida para muchos, dentro y fuera de Andalucía. Sin embargo, tiene tanto que ofrecer, a nivel histórico, cultural, natural y gastronómico que una vez los visitantes la recorren, vuelven para descubrirla más a fondo.

Esta tierra, que está bañada por más de 66 millones de olivos, es mucho más que un mar de olivos del que nacen los mejores aceites del mundo. En sus más de 13.496km² de superficie, se encuentran algunos de los espacios naturales protegidos más extensos y ricos de España. Además, cuenta con dos joyas del Renacimiento, declaradas ambas Patrimonio de la Humanidad y es, por descontado, la provincia con más castillos y fortalezas de España.

Vista de la ciudad de Jaén desde el castillo © Unsplash

La mayor extensión de espacios naturales

En la provincia de Jaén la naturaleza es uno de sus mayores atractivos. Las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas constituyen el espacio natural protegido más extenso e importante de España, y el segundo de Europa según la web oficial de Turismo de la Diputación Provincial de Jaén. Además, este territorio es reconocido desde 1983 Reserva de la Biosfera por la Unesco, por contar con el mayor número de especies vegetales endémicas. Dicho en otras palabras, Jaén es un tesoro de la botánica y de la fauna compuestos por cuatro parques naturales, tres parajes, dos reservas y siete monumentos naturales.

Olivar © Unsplash

Destinos del Renacimiento

Nombradas ciudades Patrimonio Mundial de la Humanidad, Úbeda y Baeza representan uno de los destinos predilectos para amantes de la historia y la cultura. Su conjunto histórico conforma junto a la ciudad de Jaén el triángulo monumental del Renacimiento del Sur, toda una joya para recorrer y disfrutarla a pie en un fin de semana o puente.

En este recorrido, el visitante descubrirá entre palacios e iglesias y las catedrales de Baeza y Jaén, los motivos por los que los tres destinos son tan admirados por los amantes de la arquitectura renacentista.

Baéza © Unsplash

En este sentido, Baeza es considerado el máximo exponente de la arquitectura religiosa y uno de los lugares predilectos del poeta Antonio Machado -de hecho, pasó allí una larga temporada de su vida escribiendo y dando clases en la facultad-; Úbeda es conocida por su arquitectura privada y su poder civil, gracias a Francisco de Cobos -secretario de estado del emperador Carlos V- y al arquitecto Andrés de Vandelvira, que desarrolló en esta ciudad y en el resto de la provincia lo mejor de su obra. Y de Jaén, entre otras muchas cosas cabe destacar su maravillosa Catedral, el gran símbolo del Renacimiento andaluz. Antaño, se desplazaban hasta ella miles de peregrinos en la realización del Camino Mozárabe de Santiago para ver de cerca la reliquia del Santo Rostro, una de las reliquias más conocidas del cristianismo

Pero todo este patrimonio no se queda solo en estas tres ciudades, sino que también se despliega en localidades como Villacarrillo, Hornos de Segura, Cazorla, Canena o Sabiote, entre muchos otros.

Ruta de los castillos

Los castillos y palacios que se extienden a lo largo y ancho de esta provincia son uno de sus distintivos. Estas tierras, donde se pueden visitar algunas de las fortalezas más importantes y emblemáticas de España -como los castillos de Baños de la Encina, Alcaudete, Alcalá la Real o Jaén-, son lugares en donde a través de tres batallas – Navas de Tolosa, Bailén y Baécula- se cambió el devenir de la Península Ibérica.

Castillo de Canena, donde se elabora uno de los mejores aceites del mundo © Castillo de Canena

Alojamientos singulares

Una de las patas fundamentales del oleoturismo alrededor de esta provincia son sus alojamientos. Espacios en los que hospedarse que nada tienen que ver con hoteles impersonales, sino que, más bien, son espacios boutique, rurales, que guardan una historia detrás y en los que se trabaja para que el alojamiento pase a ser una experiencia completa.

Los cortijos, las viviendas rurales típicas de la provincia de Jaén construidas para atender las necesidades de las fincas olivareras, se están reconvirtiendo en auténticos hoteles y casas con encanto. Es el caso del Cortijo Montano, una antigua casa de labranza de piedra, ubicada en la comarca de La Loma – a la que pertenecen Úbeda y Baeza-, rodeada de olivos y huertas y que se alquila como casa rural. O El Olivar de Tramaya, un antiguo molino aceitero de principios del siglo XIX ubicado a la entrada del Parque Natural de la Sierra de Cazorla.