El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha decidido finalmente confirmar en los ministerios de Seguridad Social e Industria a José Luis Escrivá y Reyes Maroto, respectivamente. Fuentes gubernamentales sostienen que la decisión es "eminentemente táctica" para que hagan de "fusible" de cara a las críticas que puedan caer en la etapa del impulso económico tras la llegada de los fondos europeos. Sánchez teme sobre todo otro año negro en el turismo, y no quiere que se manche su imagen.

Escrivá, y sobre todo Maroto, aparecían en todas las quinielas de los ministros que podían perder el cargo en la última crisis de gobierno. El ministro de Seguridad Social ha protagonizado varios enfrentamientos con los miembros de Unidas Podemos. Y últimamente ha perdido parte del apoyo de Nadia Calviño, algo más escéptica sobre la reforma del sistema de pensiones que tiene en la cabeza Escrivá.

Esa reforma se prevé polémica. Escrivá afirmó que la generación de los baby boomers se verían afectados por la normativa. Esa declaración generó un enorme revuelo mediático. El ministro tuvo que rectificar y admitir su error de comunicación, mientras que en varios sectores del Gobierno, y también entre los agentes sociales, la fórmula "mágica" de Escrivá que apuntaba a una reforma radical pero sin recortes ha perdido credibilidad.

Salvar la imagen del presidente

Aun así, Sánchez ha decidido confirmarlo. Y según se comenta en el Ejecutivo, lo hace para tener un pararrayos en el caso de recibir críticas de la oposición. Sánchez sabe que la Unión Europea pide una armonización del sistema de pensiones con respecto a otros países europeos. Los fondos europeos llegarán condicionados a esa medida, y como es habitual el presidente quiere que no le afecte el desgaste mediático.

El caso de Maroto es parecido. Casi todos en el Gobierno daban por saliente a la ministra madrileña. Maroto tuvo que lidiar protestas y ataques del sector industrial durante la etapa más dura del coronavirus. A menudo se ha quejado con los suyos por no tener la autonomía esperada en el desempeño de sus funciones. Es un perfil "débil", argumentaban desde algunos ministerios del Ejecutivo en los días previos a la remodelación.

Sin embargo, también Maroto se quedará en el Consejo de Ministros. Y como en el caso de Escrivá, el objetivo de Sánchez es tener a alguien que, si la situación se complica, actúe de escudo mediático. El esquema de actuación de Sánchez es muy conocido en el Gobierno, donde recuerdan que no es la primera vez que el socialista hace este cálculos parecidos.

Ofensiva diplomática

Maroto es también ministra de Comercio y Turismo, y el Ejecutivo admite su preocupación por la campaña estival. Las estimaciones económica dejaban esperar en la recuperación de centenares de miles de empleos a partir del verano. Pero los datos pandémicos han descafeinado las esperanzas de Calviño.

Desde Turismo, de hecho, han lanzado en estos últimos días una pequeña ofensiva con las delegaciones diplomáticas de los países europeos. En algunos casos, han reprochado las alarmas que se envían a países del entorno europeo porque temen que se vea afectado el turismo. También en ese caso se prevé un alud de reproches y protestas del sector. Y Sánchez no tiene ninguna intención de aparecer como el responsable de otro año negro en el turismo.