La moción de censura de Murcia ha contado con muchos protagonistas. Algunos de ellos totalmente inesperados y prácticamente desconocidos fuera de la política murciana. De rebote, los tres diputados que Vox expulsó del partido por una trifulca en torno al control de las cuentas se han visto involucrados en negociaciones a varias bandas.

Y Juan José Liarte (Cartagena, 1973), portavoz del Grupo Parlamentario Vox en la Asamblea Regional de Murcia, se ha convertido en el portador de la llave del Gobierno de la comunidad. También en el primero de la esfera voxera que logra meter el pie en una Consejería de Educación con medidas como el 'pin parental' como buque insignia. Para disgusto de Abascal.

Liarte no cuenta con el beneplácito de la cúpula del partido que le catapultó a la Asamblea. Ni él, ni Carrera, ni Campuzano

Abogado de profesión, Liarte no cuenta con el beneplácito de la cúpula del partido que le catapultó a la Asamblea. Ni él, ni Francisco Carrera, ni Mabel Campuzano, que finalmente entrará en el Ejecutivo como consejera de Educación y Cultura, sustituyendo a la 'popular' Esperanza Moreno. De esta forma, López-Miras conseguía atar la legislatura después de una semana de infarto. Vox solo cuenta con un parlamentario de confianza: Pascual Salvador.

Expulsión de Vox

El Comité de Garantías decidió suspenderles de militancia en mayo de 2020 y, al mes siguiente, les echó de la formación. Todos ellos habrían suscrito sin consultar con Madrid el despido de varios de los trabajadores del grupo parlamentario, entre ellos, Javier Pérez, que fue nombrado coordinador del grupo por la dirección nacional.

Además, según la versión de Vox, habrían quitado a los dirigentes nacionales del partido que figuraban como titulares de las cuentas del grupo parlamentario en las que se reciben las asignaciones en función de la representación parlamentaria. Pero Liarte y compañía, que denuncian la creación de cuentas falsas con sus nombres y supuesta financiación irregular de Vox en la región, decidieron mantener sus escaños.

Unos escaños que han sido decisivos a la hora de determinar el futuro del Ejecutivo murciano. Después de que el PP, con Teo García Egea al frente de la operación, lograse convencer a parte de Ciudadanos para votar en contra de la moción que ellos mismos habían presentado junto a PSOE contra el 'popular' López Miras, el teléfono de Liarte comenzó a echar humo.

Juan José Liarte, el líder díscolo de Vox que tumbó la moción de censura en Murcia
El portavoz de Vox, Juan José Liarte, a su llegada a una sesión plenaria en la Asamblea regional de Murcia, en Cartagena, Murcia. Europa press. Europa Press

Negociaciones a dos bandas

Los promotores de la moción, al conocer el presumible fracaso de su iniciativa, recurrieron a los expulsados de Vox para tratar de salvar el asunto. En declaraciones a Vozpópuli, el propio Liarte reconoció que la posibilidad de votar a favor de la moción socialista era "muy remota", pero que "por responsabilidad institucional", se disponían a "examinar" el proyecto que PSOE y Cs habían puesto sobre la mesa.

Nos ha llamado ultraderecha, pero no hace todavía 24 horas que estaban negociando con nosotros

Sin embargo, el abogado, que dejó su despacho para dedicarse a la política, también escuchaba la propuesta de los 'populares', con quienes ha terminado pactando tras arañar una consejería: la de Educación. La que, según los que le conocen, más le ha interesado desde que puso un pie por primera vez en la Asamblea. El portavoz del Grupo Parlamentario Vox atribuye su temple para soportar la presión al estudio artes marciales, tal y como reconoció en una entrevista en El Español. Es un gran aficionado a la cultura y filosofía samurái.

"Es hora de decirle a Pablo Casado (PP) y a Pedro Sánchez (PSOE) que esto no es un juego de tronos. Murcia no es su campo de batalla. En nuestro caso, a pesar de haber sido expulsados del partido, este grupo defenderá los valores y principios de los votantes de Vox", defendió en una de las numerosas ruedas de prensa a las que se ha visto abocado estos días.

Y lanza un dardo a los socialistas: "Nos ha llamado ultraderecha, pero no hace todavía 24 horas que las personas que estaban negociando con nosotros consideraban que nuestros votos eran pura ambrosía; todo el mundo lo ha visto".