España

Las mafias obtienen un beneficio de 61.000 euros por cada cayuco que alcanza Canarias

Un cayuco equipado con combustible, comida y algunos chalecos cuesta entre 25.900 y 30.500 euros. El pasaje se vende entre 610 y 915 euros.

En enero de 2025 las autoridades del País Vasco han solicitado al Ministerio de Agricultura y Pesca una solución ante la situación de los cuatro atuneros de Bermeo amarrados en Dakar por la finalización del acuerdo pesquero entre la Unión Europea y Senegal. La UE ha intentado presionar a Dakar para que permita patrullas fronterizas con el objetivo de controlar la inmigración irregular hacia Canarias, la cual, una vez en la Península, intenta salir por el País Vasco hacia Francia. Sin embargo, Senegal se niega a aceptar las presiones, interpretando que la presencia de agentes de vigilancia costera menoscaba su identidad nacional, un concepto consolidado en el País Vasco en materia pesquera.

Los pescadores senegaleses en localidades como Kayar, Fass Boye, Mbour, Saint Louis, Kafountine, la pequeña Jamaica de Senegal, Elinkine y Cap Skirring, zonas donde el negocio en tierra es dirigido principalmente por mujeres, defienden la idea de no querer barcos extranjeros faenando en sus aguas. Argumentan que los operadores europeos siempre tienen la opción de ir a pescar a Noruega o aprovechar la cuota de atún rojo no capturada por la flota artesanal canaria en 2024, que fue de 83 toneladas. Los pescadores senegaleses detestan a sus competidores chinos: les acusan de no respetar la zona de las 6 millas y de destruir sus fondos y redes locales. Aunque los pescadores senegaleses no tienen mala relación con los españoles, sí la tienen con los chinos, y piden una zona de exclusión de 20 millas.

Debido a que la pesca ya no genera suficientes ingresos, muchos pescadores han encontrado en el negocio del transporte de migrantes irregulares a Canarias una alternativa. El puerto de Elinkine pasó de tener 100 cayucos en 2016 a 850 en 2024. En Saint Louis, el número de cayucos aumentó de 3.067 en 2016 a 6.600 en 2024, que tienen permiso de faenar en aguas de Gambia, Cabo Verde, Guinea Bissau, Liberia y Mauritania. Desde 2006, con una reciente nueva oleada, la emigración, que no concierne sólo a pescadores, sólo puede realizarse por mar con capitanes experimentados. Investigadores del colectivo Pesca para Vivir de Senegal señalan que se pierden las habilidades de los mejores capitanes debido a esta actividad ilegal en Canarias.

Es decir: muchas muertes y muchos errores de navegación a las islas se estarían produciendo porque los dueños de cayucos se quedan en tierra organizando el negocio dado que, para reponer el cayuco, hay que tener licencia pesquera. El negocio ilegal hacia Canarias ha descapitalizado la actividad pesquera, ya que muchos patrones, hartos de trabajar, optan por quedarse en tierra a partir de los 35 años. Algunos pescadores sin cayucos han encontrado una solución a sus problemas convirtiéndose en contrabandistas. Un cayuco equipado con combustible, comida y algunos chalecos cuesta entre 25.900 y 30.500 euros. El pasaje se vende entre 610 y 915 euros. Con 100 pasajeros, se ganan al menos 61.000 euros, en comparación con los aproximadamente 762 euros de ingresos por pesca para algunos pescadores.

En el puerto de Kafountine, los carpinteros que construyen cayucos adaptados al mercado migratorio apenas reciben visitas de la policía, y los controles de tráfico a mototaxis sospechosos de transportar candidatos a la salida en horas de madrugada son escasos. La situación ha llevado a que muchos jóvenes se aventuren en peligrosos viajes en cayuco hacia Canarias, exacerbando la crisis migratoria en la región.

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