Gabriel Rufián se ha convertido en el adversario a batir dentro del espacio independentista. No solo las bases más nacionalistas del partido discrepan del portavoz de ERC en el Congreso, a quien acusan de preferir una "república española" en lugar de la independencia de Cataluña, sino que Junts ha exigido como condición para alcanzar un acuerdo en la Generalitat que "la estrategia en Madrid sea coordinada". Y esto pasa por frenar a Rufián, máximo valedor de un pacto con los comunes y la CUP en detrimento de Junts.

Hasta la fecha, los partidos independentistas de Cataluña, País Vasco o Galicia han exhibido su unidad en todo lo relacionado con la monarquía o la liberación de los presos del 1-O, pero en cuestiones de más calado, como la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado o la reforma educativa, conocida como ley Celáa, ERC se ha desmarcado de los de Carles Puigdemont y ha avanzado en su estrategia unitaria con EH Bildu.

Los herederos de CiU, tras el paso del procés, han ido perdiendo influencia en Madrid a favor de ERC. Y los ocho diputados de Junts tras las elecciones del 10 de noviembre de 2019 se han quedado en cuatro tras la ruptura con el PDeCAT. Es decir, no han servido para arrastrar a ERC hacia la vía de la confrontación.

Las fuentes consultadas por Vozpópuli, sin embargo, ven ahora una nueva oportunidad. Junts no tira la toalla de poder arrancar a los de Oriol Junqueras el compromiso de cambiar la estrategia en Madrid. Creen que la necesidad de pactar un ejecutivo en Cataluña entre ambas formaciones puede contribuir a que ERC gire el rumbo posibilista que mantenía hasta ahora.

Haber superado el umbral del 50% de los votos, afirman, les refuerza para exigir a Pedro Sánchez que cumpla con la agenda rupturista del Govern. Pero en este viraje hay una pieza que no encaja: Gabriel Rufián.

Rufián, verso libre

El portavoz de ERC en el Congreso se ha convertido en una suerte de verso libre que empuja hacia una alianza con comuns y CUP. Y, si ERC escondió a Rufián de su gran acto central en Gerona, donde invitó a Arnaldo Otegi y exhibió su perfil más nacionalista, Rufián no se esconde en sus preferencias.

Este miércoles, en el pleno del Congreso, pedía a CUP y a En Comú Podem que entrarán en el próximo gobierno de la Generalitat para que Junts "dejara de marcar el ritmo": "Hagamos que las izquierdas predominen de una vez en un frente amplio en el Gobierno de la Generalitat. Y que, por favor, dejen de marcarnos el ritmo aquellos que habían ganado tantas veces que pensaban que el país era suyo".

En paralelo, altos dirigentes de Junts señalaban a Rufián desde Barcelona. El caso más directo, el de Elsa Artadi, vicepresidenta de Junts, que aseguraba en una entrevista en TVE que "dentro del independentismo hay más votos a favor del 'no' a Pedro Sánchez que a la estrategia de Gabriel Rufián". Y es que la dirección de los posconvergentes muestran cierta preocupación que desde distintos frentes -CUP, comuns y sectores de ERC- se les trata "como si fueran Vox".

Comprometerse en la plena soberanía

Como informó este medio, la CUP ha emplazado a En Comú Podem a comprometerse en la "plena soberanía" de Cataluña, es decir, el derecho a la autodeterminación. Ambas formaciones también han puesto un veto al número dos de Laura Borràs, Joan Canadell, por simpatizar con Donald Trump en las redes sociales y tener una posición en materia fiscal y económica a las antípodas de las suyas. 

Estas voces contrarias a una entente con Junts son minoritarias dentro de ERC, pero se hacen oír. Si el relato de que el independentismo ha superado el 50% de los votos se ha impuesto -pese a haber sido las elecciones con más abstención desde 1980-, también emerge el relato de que el independentismo "crece por la izquierda". Y este es un argumento va en contra de Junts. Por esto buscan cortarlo de raíz, atando en corto a Rufián