ERC y Junts han alcanzado un acuerdo de Gobierno, a la espera de que las bases lo ratifiquen. Los de Carles Puigdemont se quedarán, tal y como avanzó Vozpópuli, las consejerías de peso social, como son Salud, Territorio o Asuntos Sociales, pero aceptan que ERC lidere la Mesa de Diálogo con el Gobierno de Pedro Sánchez para poder encontrar una solución al 'conflicto territorial'. "Por poco, pero ERC quedó por delante en el bloque independentista y asumimos su propuesta de hablar con el Estado", resume una fuente.

Los posconvergentes, sin embargo, desconfían de esta "herramienta" y dan solo un margen de tiempo de dos años para que las negociaciones bilaterales ofrezcan resultados. Su posición es la de la "confrontación" con las instituciones del Estado y, en este sentido, han presionado mucho a los republicanos para diseñar un "plan b" por si su estrategia falla.

En este ámbito, muestran sintonía con la CUP, que pidió poner fecha a un nuevo referéndum secesionista a cambio de apoyar la investidura de Pere Aragonès. Y que el diputado de la CUP, Xavier Pellicer, ha vuelto a recordar este lunes cuando ha dicho que su apoyo no es "un cheque en blanco" y que debía ser la legislatura de la "ruptura con el Estado".

Junts acepta la vía pragmática

ERC deberá demostrar durante estos dos años de la próxima legislatura que su vía pragmática es la única que puede hacer avanzar el movimiento independentista. Este 52% de los votos del pasado 14 de febrero que, consideran, justifica mantener como "prioridad" la consecución de la independencia. Por esta razón, como también avanzó este medio, rechazaron ceder ante Junts y se enrocaron en mantener los pactos con Monlcoa.

Su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, aprieta al Gobierno de coalición con un "gesto" como la tramitación de los indultos para neutralizar la influencia de Carles Puigdemont sobre el Govern. Y es que ERC lo fía todo a la vía del "diálogo", en especial porque Junts seguirá ostentando la voz del procés en el exterior, a través de la Consejería de Exteriores.

ERC ha dejado entender en varias ocasiones de que no apoyaría desobediencias estériles, pero ha debido acatar las condiciones de CUP y Junts de recuperar el "choque" con el Estado si su estrategia se demuestra inútil para el objetivo de conseguir la "república catalana". Además, también 'desde la calle', la Assemblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural tendrán un papel en fijar la estrategia independentista. Hace unos días, su presidenta, Elisenda Paluzie ya aceptó dar este lapso de tiempo para que la Mesa de diálogo avance siempre y cuando se siguiera trabajando, en paralelo, para materializar la declaración unilateral de independencia del pasado 27 de octubre de 2017.

Fondos europeos

Una de las mayores sorpresas es que ERC haya decidido compartir con Junts al control de los fondos europeos. Esta competencia, junto a Sanidad, que también ha quedado en manos de los de Puigdemont, da un papel muy destacado a los de Puigdemont para la gestión de la pospandemia.

Elsa Artadi, futura vicepresidenta del Govern y responsable de Economía, tendrá mucha capacidad para decidir dónde se destinan los fondos europeos que lleguen a Cataluña del total de 140.000 millones que recibirá España. Se tratará de una política expansiva que las fuentes consultadas no dudan que hará "brillar" a Junts y mucho menos polémica que la cartera de Interior (que pasa a manos de ERC).

Asimismo, Junts no deberá renunciar a algunas de sus posiciones políticas clásicas, como mantener los consorcios público-privados en Sanidad.

ERC se quedará TV3

Aunque todavía quedan flecos por cerrar en el acuerdo, todo apunta a que la dirección de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA) se quedará en manos de ERC. Ni Pere Aragonès ni Jordi Sánchez (Junts) han querido comentar este tema en su rueda de prensa de este lunes para explicar el acuerdo de gobierno, pero fuentes de ERC afirman que así se ha pactado.

La dirección de la CCMA tiene el mandato caducado y debería negociarse su nueva dirección en el Parlament con el resto de formaciones políticas, pero la falta de grandes consensos -incluso entre los independentistas- podrían acabar de "radicalizar" el organismo. Pese a que en 2019 el pleno de la Cámara catalana aprobó la modificación de las leyes de la CCMA y el Consell Audiovisual de Catalunya (CAC) por unanimidad, todavía no se ha implementado.

Esa debilidad en los pactos de ERC y Junts ha propiciado la reacción de la oposición. Tanto PSC como En Comú Podem han considerado que el pacto está abocado al fracaso y que mira más al pasado que al presente y futuro. No obstante, Jordi Sánchez, de Junts, ya se adelantó en afirmar que quienes opinen así pronto "descubrirán que se han equivocado". Aseguran que habrá estabilidad, eso sí con un margen de tiempo muy acotado antes de volver al "choque".