Junts no está dispuesto a investir el próximo martes a Pere Aragonès como presidente de la Generalitat. Las negociaciones entre ambos partidos, encalladas por el papel de "autoridad" que quiere tener Carles Puigdemont desde Waterloo, se alargarán todavía un tiempo y, según ha avanzado Nació Digital y confirma Vozpópuli, en el segundo pleno del Parlament no se cerrará el acuerdo.

Según la ley de presidencia y el reglamento del Parlament, tienen un plazo de dos meses para alcanzar un acuerdo antes de que se convoquen elecciones automáticamente. Desde ERC creen que finalmente habrá pacto y que no habrá repetición electoral, ya que todos quieren un "gobierno independentista".

En juego está, además del papel del expresidente, el rol que tiene el Consell per la República y la gestión de los fondos europeos. Mientras los de Pere Aragonès quieren que recaiga en Presidencia, sus hasta ahora socios consideran que debe ser para la vicepresidencia y el departamento de Economía, que muy probablemente liderará Elsa Artadi.

Pese a que las bases de la CUP apoyaron el preacuerdo con ERC, donde destacaban dos puntos claros, como son una reforma de las fuerzas anitdisturbios de los Mossos d'Esquadra así como la concreción de una nuevo referéndum de autodeterminación en Cataluña, Junts no ha sucumbido a la presión.

Consell per la República

Puigdemont no quiso intervenir ni en el proceso de primarias de su partido -donde los presos del 1-O se decantaron por el candidato que perdió, Damià Calvet- ni en la campaña electoral. Sin embargo, ahora ha reivindicado su figura y está condicionando las negociaciones que llevan Laura Borràs y Jordi Sánchez, desde la cárcel.

En Lledoners, en cambio, son más posibilistas con los planteamientos de ERC. No solo entienden las reservas de los republicanos -y de una parte importante de la CUP- con el Consell per la República sino que ven con buenos ojos que desde Madrid, ya sea el ala catalana de Podemos y Gabriel Rufián, como portavoz de ERC en el Congreso, trabajen para los indultos que les permita salir de la cárcel.

Como Puigdemont, son escépticos con la mesa de diálogo entre gobiernos, pero aceptan que ERC, como partido ganador del bloque independentista el pasado 14 de febrero, reivindique su estrategia. Sin embargo, los equipos negociadores de ambos partidos no han logrado sellar un acuerdo en las reuniones a contrarreloj de este fin de semana. Desde Junts incluso se sugirió a Aragonès que aplazara el pleno de este martes.

Oxígeno a Sánchez

La falta de una entente en Cataluña da oxígeno a Pedro Sánchez para afrontar la campaña madrileña sin que el Govern le inste a cumplir los compromisos, como la mesa de gobiernos o la reforma del delito de sedición, entre otros. Hasta que ERC y Junts no se aclaren en los flecos abiertos, Moncloa no se verá impelido a mover ficha con sus principales socios externos.

Aunque Gabriel Rufián portavoz de ERC en el Congreso, aprieta al Gobierno de coalición con cumplir con los "compromisos" y haga "gestos" con los presos del procés, las elecciones en la Comunidad de Madrid, del próximo 4 de mayo, paralizarán cualquier movimiento por parte de Sánchez.