ERC está moviendo todos sus hilos para cerrar cuanto antes un acuerdo de Gobierno en Cataluña con Junts. Ante la probable investidura fallida de Pere Aragonès de este viernes, el partido en Madrid se ha movilizado para que Moncloa cumpla con sus compromisos con la Generalitat. Si públicamente piden la "amnistía", en privado aprietan a Pedro Sánchez para que facilite los indultos cuanto antes.

Aunque el Gobierno de coalición ha aparcado totalmente esta petición y no se espera ninguna acción en esta dirección hasta, al menos, después de las elecciones en Madrid, el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, cree que sería un "gesto" que calmaría a sus socios en Cataluña. Si todos los presos del procés, tanto los de ERC como los de Junts, salen de la cárcel se verá como un logro de las negociaciones -hasta ahora estériles- de los republicanos con Sánchez y daría oxígeno a una Mesa de diálogo en la que ya nadie cree.

ERC se muestra muy escéptica con el Gobierno de Sánchez, sobre todo desde la marcha de Pablo Iglesias, pero su fortaleza pasa por que la 'mayoría alternativa' del Ejecutivo de coalición con Ciudadanos está debilitada después de que dos de sus 10 diputados hayan abandonado el partido. En este sentido, los 13 diputados de ERC en la Cámara baja vuelven a ser fundamentales para lo que queda de legislatura.

Lledoners espera el acuerdo

En Lledoners, además, avalan esta estrategia. Nadie discute que el Govern debe ser entre los tres partidos independentistas. Ahora el mayor escollo está en las condiciones de este acuerdo, el reparto de consejerías y el papel de Carles Puigdemont desde Waterloo. Pero los contactos entre el líder de ERC, Oriol Junqueras, y el secretario general de Junts, Jordi Sánchez, son frecuentes.

Ambos se encuentran en prisión y en sus encuentros dibujan la estrategia a seguir en sendas formaciones. Las discrepancias son muchas, pero hay consenso en que la prioridad debe ser salir de prisión mediante un indulto y reformar el delito de sedición del Código Penal. En esta batalla, tienen a Unidas Podemos a su favor, que a través de Jaume Asens está presionando al ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, para que acelere estos dos "compromisos".

Aunque Junts es más ambicioso y busca "coordinar" las estrategias del independentismo en Madrid a todos los niveles -no solo por lo que respecta a la medida de gracia y a la reforma del Código Penal-, Rufián sigue siendo un verso libre y ERC no está dispuesto a dar su brazo a torcer. Tienen cada vez más dudas sobre Sánchez, pero si logran los indultos será un punto a favor de sus planteamientos en detrimento de los de Junts, que exhiben una línea más frentista en el Congreso. Sobre todo desde que Miriam Nogueras es, en sustitución de Borràs, la nueva portavoz de la Cámara baja.

Aislar a Puigdemont

Nogueras, además, tiene la plena confianza de Carles Puigdemont. El expresidente de la Generalitat pide para sellar el acuerdo ser "autoridad nacional" en el nuevo gobierno catalán y que el Consell per la República, un organismo privado con apenas 90.000 inscritos, sea la voz del Govern en el exterior.

ERC se resiste a ello y busca reinventar el Consell para su rol sea "ampliamente compartido" por todas las formaciones que forman parte de él. Eso sí, sin renunciar a que el centro de gravedad del plan rupturista se pivote desde Cataluña.

La presión que ejerce el exmandatario catalán desde Waterloo y sus más fieles, desde Laura Borràs a Mirian Nogueras, incomoda a ERC, quien se siente mejor con otros perfiles de Junts. El objetivo que mantienen en secreto es aislar a Puigdemont. Para este propósito están trabajando en la vuelta de Marta Rovira de Suiza, después de que Meritxell Serret también abandonase Bélgica y se personara ante el Tribunal Supremo.

Desde los círculos afines a ERC se difunde cada vez más la idea de que hay que hacer política en Cataluña y no dudan en recurrir a la vuelta de los exiliados republicanos con la restauración de la democracia en España como ejemplo. Los escritos Raimon Galí y Joan Sales, dijo Sergi Sol, exjefe de comunicación de ERC en TV3, volvieron de Méjico porque, como escribieron, "es más importante poner un ladrillo en Cataluña que una catedral en Méjico".

Por su parte, Puigdemont ve con preocupación esta nueva lectura sobre el papel de dirigentes nacionalistas huidos de la justicia. En las redes sociales lamentaba que una parte del independentismo preferiría que estuvieran encarcelados y reivindicaba el "trabajo hecho" desde el exterior.