El magistrado al frente del caso Tándem, Manuel García Castellón, quiere que Villarejo explique en sede judicial las confesiones que hizo este jueves en el Congreso de los Diputados sobre el espionaje ilegal a Luis Bárcenas. Por ese motivo le ha vuelto a citar para el 2 de junio en la pieza relativa a la trama Kitchen junto con el que fuera secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez. El magistrado acuerda esta diligencia después de que el comisario jubilado implicara al Gobierno de Mariano Rajoy en la trama Kitchen durante su intervención este jueves en la comisión de investigación de la cámara baja.

En su auto, el magistrado les atribuye a ambos delitos de malversación de fondos públicos, prevaricación y descubrimiento y revelación de secretos en relación a estos hechos que se produjeron entre los años 2013 y 2015. El comisario jubilado aportó este jueves numerosos detalles sobre este operativo parapolicial y reveló por primera vez que despachó del espionaje a Bárcenas con el propio Rajoy. También dijo que se reunió en numerosas ocasiones con Francisco Martínez para darle traslado de cómo avanzaba este asunto, si bien matizó que él nunca sospechó que era un espionaje ilegal y que dio traslado de que se informara a la Audiencia Nacional de estos hechos.

"Yo solo sabía que había una documentación importante que recuperar", dijo el comisario durante su intervención. Se trata de una versión que también han defendido otros mandos policiales en sus declaraciones en sede judicial donde apuntaron que no existió una trama Kitchen como tal y que se les ordenó seguir el rastro al extesorero del PP en relación a toda la fortuna que ocultaba en el extranjero. Sin embargo, el avance de esta causa permitió acreditar que lo que buscaban era las pruebas que Bárcenas pudiera atesorar de la caja B del PP en plena investigación penal por la trama Gürtel.

Momento clave en la investigación

Sus confesiones se producen en un momento crucial de la investigación que sigue la Audiencia Nacional por estos hechos. La Fiscalía Anticorrupción pidió en septiembre la imputación en la causa del exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, así como de María Dolores de Cospedal y su marido Ignacio López del Hierro. El magistrado solo dio luz verde a la primera de ellas y dejó en 'standby' lo relativo a la exsecretaria general del Partido Popular para recabar más pruebas sobre su posible implicación en el espionaje. Tanto es así que declaró secreta una parte de esta pieza séptima del caso Tándem en el marco de la cual interrogó al que fuera chófer de Bárcenas, Sergio Ríos Esgueva, y al propio exsenador.

Fuentes jurídicas consultadas por Vozpópuli explican que los investigadores trabajan en el análisis de las nuevas agendas incautadas tras la detención de Gemma Alcalá antes de levantar el secreto y decidir sobre el futuro procesal de la que fuera presidenta de Castilla-La Mancha. Ayer Villarejo hizo mención a este asunto durante su comparecencia en la cámara baja denunciando que todavía no había tenido acceso a este material que obra en manos de Asuntos Internos. Preguntado por sus lazos con la exdirigente popular y el empresario, Villarejo admitió que les conocía pero les desligó de cualquier encargo concreto con su entramado empresarial.

"El presidente tenía interés"

Aunque el espía comenzó apuntando que dudaba que Rajoy estuviera al margen de este asunto, finalmente acabó implicándole ante la insistencia de los diputados parlamentarios. Según dijo, todo comenzó cuando Marcelino Martín Blas, entonces jefe de Asuntos Internos, le requirió con urgencia por orden del director de la Policía Nacional Ignacio Cosidó; un hecho que le llevó a abandonar una operación en Líbano y otra en Arabia Saudí. Según explicó, se le había encomendado que captara al chófer de Bárcenas como confidente policial para seguirle de cerca y esclarecer lo relativo a los 40 millones que escondía en Suiza. "Efectivamente, yo tenía cierta capacidad para captar fuentes y mi misión era ganarme su confianza", dijo.

Preguntado por si despachó de este asunto con la entonces secretaria general de los Populares, Villarejo dio largas, la desligó de cualquier encargo privado y restó importancia a las grabaciones que se reprodujeron en la comisión de investigación relativos a conversaciones entre ambos y López del Hierro. De hecho, volvió a tratar de tumbar la principal fuente de prueba de los investigadores insistiendo en que se trata de audios manipulados. No obstante, sí fue más específico cuando se le preguntó por la implicación en este asunto del Ministerio del Interior que entonces dirigía Jorge Fernández Díaz.

"¿Le trasladó a información a Francisco Martínez?", le preguntó un parlamentario tras admitir que se reunió en varias ocasiones con él sobre este asunto. "Claro. La evolución del tema, las sospechas que había de donde podía tener la información de las pruebas... ", respondió el comisario, insistiendo en que el apuntó todo en notas informativas para que dieran traslado de las mismas al juez. Se trata de apuntes que están protegidos por la Ley de Secretos Oficiales al contener información no solo de esta trama sino también de asuntos relacionados con el CNI o con pagos de confidentes, según sostienen los investigadores. Del mismo modo también confesó que despachó con Fernández Díaz e implicó a la exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría.