Jéssica Albiach reivindica su papel en el resultado de los comunes en las autonómicas del pasado domingo, y desde el sector de Ada Colau ya advierten a Pablo Iglesias de que tienen un “discurso propio” con respecto a Podemos. Este es el mensaje que los de Colau envían para dinamitar los intentos de Iglesias de ponerse medallas. Por primera vez desde 2018, aunque Podemos pierde la mitad de sus votos, logra resistir en escaños en unas autonómicas, y ahora los comunes no quieren que el vicepresidente segundo intervenga en el proceso de negociación para formar el Govern.

En la foto fija del resultado del domingo, la candidata Albiach, visiblemente sonriente, se fotografiaba con Colau. Al otro lado, Jaume Asens, el vicario de Iglesias en Cataluña acompañaba a la candidata, pero desde una posición subalterna. Colau quiere que se perciba que el resultado del 14-F se ha producido gracias a ella. Participó activamente en la campaña. Un extremo que no se podía dar por descontado ya que, de hecho, ella mismo dudó al respecto.

Los comunes pierden 130.000 votos con respecto a las elecciones de 2017. Es casi la mitad de sus votos. ¿Se debería hablar de otro fracaso? Según los comunes, no. Achacan esa caída a la bajada de la participación, y recuerdan que todos los partidos, menos el PSC, pierden apoyos y que en términos porcentuales el frenazo de los comunes fue de menos de un punto. En cuanto a los escaños, la marca catalana de Podemos aguanta con ocho diputados cuando las previsiones dibujaban escenarios al estilo vasco o gallego, donde los morados se quedaron fuera del parlamento autonómico.

Iglesias "desnortado"

Con ese resultado, Colau no quiere que el líder nacional le robe protagonismo. Todos sus altavoces han dejado claro desde la noche del lunes que la triunfadora de las elecciones es la regidora de Barcelona. Algunos llegan a sostener que las elecciones del 14-F demuestran que los comunes tienen un “discurso propio” al margen de Podemos. Es decir, que deben marcar su agenda y actuar con autonomía en la fase de negociación para llegar al Govern.

Algunos van más allá. Ven a Iglesias "desnortado" y culpan a Asens de haber confundido al líder del partido sobre la realidad catalana. Los intereses de Colau e Iglesias pueden ahora no coincidir. Albiach desarrolló una campaña electoral centrada en la división de bloques entre derechas e izquierdas. Iglesias hizo todo lo contrario. Se lanzó en defensa de ERC e incluso de los de Carles Puigdemont, a quien comparó con los exiliados republicanos.

El equipo de campaña de Colau se enfureció. Llegó incluso a imponer a Madrid borrar unos mensajes en redes sociales contra el candidato socialista, Salvador Illa, con quien aspira a pactar. Y ahora han dejado claro que la negociación se debe liderar desde Cataluña. El pasado lunes, los comunes han tendido su mano a ERC para formar un Ejecutivo. Entre sus filas circula un gráfico que demuestra que el nuevo Parlament es el más de izquierdas de los últimos años, y que se debe aprovechar la situación.

El lunes, durante la noche electoral, Iglesias difundió en redes un mensajes que entre las filas de los comunes interpretan como un giro de 180 grados de su postura. Después de acercarse a los nacionalistas, habló de la necesitad de defender los "bloques" entre izquierda y derecha. Acompañaba su mensaje con una imagen de la candidata Albiach, sin mencionar en el texto y la foto a Colau.

¿Eje Colau-Albiach?

Iglesias prefiere que sea ERC quien gobierne la Generalitat. El vicepresidente teme perder su papel de enlace con los nacionalistas, y sobre todo que si ERC pacta con los de Puigdemont radicalice su posición en el Congreso. De ser así, en Podemos saben que la coalición estará en entredicho. Todos saben, incluso Iglesias, que Sánchez espera el momento oportuno para aprovechar la debilidad del PP y volver a las urnas. Con un Vox reforzado, la tentación de los estrategas de Sánchez va in crescendo.

Aun así, la portavoz de los morados intentó el lunes sacar provecho del resultado del 14-F en clave nacional. Así lo defendió Isa Serra: "Estos resultados demuestran que hay mucho apoyo para el bloque que sostiene el Gobierno de coalición, refuerzan el bloque de izquierdas y el que dio su apoyo al Gobierno de coalición".

Jéssica Albiach, con Ada Colau y Jaume Asens el 14 de febrero en Barcelona. / Europa Press

Colau puede compartir ese enfoque, pero su prioridad ahora es no irritar a los socialistas, con quien cogobierna el Consistorio de la ciudad condal, y buscar un acercamiento a ERC. Ahora que tanto Illa como Pere Aragonés han anunciado que se presentarán a la investidura, los comunes deberán decidir a quién respaldar. Máxime porque Albiach dejó claro que no apoyará un Ejecutivo con la “derecha” de Junts per Cat. La idea de un tripartito sigue siendo prioritaria.

A finales de 2019, Colau quería aprovechar las generales para dar el asalto al tándem Iglesias-Montero. El líder morado salvó los muebles y logró sellar una coalición con Sánchez. Eso frenó su plan. Ahora, sin embargo, Colau vuelve a sentirse fuerte. Debe asegurarse la fidelidad de Albiach, puesto que en Podemos recuerdan que hace cinco años estuvo al mando de una operación secreta para robar a Colau la sigla de los comunes, como desveló este diario. Y asegurarse que Iglesias no engatuse a la candidata.

Albiach puede reivindicar su trabajo en esa campaña. En los comunes, de hecho, intentan subrayar su figura, pero sin ignorar a Colau. Las dos políticas se convierten en las principales dirigentes de un Podemos en caída libre a nivel nacional, y en el único contrapoder a Iglesias a nivel nacional. Colau fue una madrina de Podemos con la plataforma de la PAH, y no se puede excluir ahora que busque ganar más peso en el partido.