Sonrisas debajo de las mascarillas. Los comunes, la marca catalana de Podemos, ha logrado mantener en las elecciones de este domingo los ocho diputados autonómicos alcanzados en 2017. La candidata Jéssica Albiach ha mostrado su satisfacción por el resultado, porque aunque Podemos no mejora sus escaños ni sus votos, por lo menos no sufre un batacazo como ocurrió en el País Vasco y Galicia. El dato negativo es que con respecto a las últimas elecciones, Podemos sigue perdiendo votos. Esta vez se ha dejado casi la mitad de los sufragios obtenidos en 2017.

El dato es más positivo si se tienen en cuenta que las perspectivas preelectorales eran muy malas. Y el equipo de Albiach lo ha reivindicado nada más superarse el 90% de votos escrutados. La candidata se ha dirigido a sus afines acompañada por Colau y Jaume Asens, el dirigente catalán más cercano a Iglesias. Escaños a parte, el resultado de Podemos es agridulce, puesto que sigue bajando. Ha pasado este domingo de las 326.000 papeletas de 2017 (7,4%), cuando el candidato era Xavier Domènech, a los 186.000 de este 14 de febrero (6,8%). La participación general ha bajado más de 25 puntos, hasta el 53%.

Podemos ve, por otro lado, como Vox entra en el Parlament y se convierte en cuarta fuerza. El equipo de Colau temía que Vox irrumpiera en esas elecciones y diera el sorpasso a los comunes, tal y como desveló este diario. Aunque ahora en el sector de Colau algunos apuntan que ese resultado puede servir para avanzar hacia un nuevo tripartido en Cataluña.

Nuevo 'tripartito'

Ese es el objetivo de Podemos, porque hará coincidir los intereses políticos tanto de Colau como de Pablo Iglesias. Los comunes se emplearán a fondo a partir del próximo lunes para buscar las alianzas necesarias para entrar en el Govern. Albiach y Colau buscan una entente con ERC y el PSC. Esta misma noche, el socialista Salvador Illa, ganador de la contienda, ha afirmado que se presentará a la investidura. ERC tendrá por lo tanto la llave de todo tipo de negociación. Los republicanos pueden buscar un pacto con el PSC o sumar con Junts per Cat y la CUP.

El equipo de Iglesias desea que ERC se haga con la presidencia, y habrá que ver si los de Colau le seguirán la corriente o manifestarán con contundencia su apoyo a la investidura de Illa. Iglesias prefiere una presidencia de ERC con el apoyo del PSC porque eso blinda su papel en el Gobierno central.

Sea como fuere, Podemos logra sobrevivir en Cataluña, uno de los territorios en que históricamente goza de mayor peso político. Aunque los morados no rentabilizan la presencia en el Ejecutivo como lo hace el PSOE. El partido de Sánchez ha convertido al exministro de Sanidad en el candidato más votado.

La candidata de Podemos, que ha desarrollado una campaña casi al margen de Iglesias y en el medio de reproches entre equipos, ha salvado los muebles. El resultado deja, por otro lado, a Colau reforzada en los equilibrios internos de Podemos. La alcaldesa de Barcelona es la única baronesa que queda con poder propio y una línea independiente de la de Iglesias. Así que ya circula la tesis que apunta a que en la campaña hubo una “línea propia” marcada por Colau y Albiach, y que eso hizo la diferencia frente a las declaraciones de Iglesias sobre los exiliados republicanos y la calidad de la democracia en España.