Habrá “un antes y un después” tras las elecciones catalanas del 14 de febrero. Varios sectores del Gobierno consideran que cada vez está más cerca un "giro moderado" o "hacia el centro". Así lo esperan, por lo menos, los ministerios económicos de Nadia Calviño, José Luis Escrivá, Reyes Maroto y Teresa Ribera, entre otros. En opinión de fuentes gubernamentales, la Moncloa no ha descartado dar un volantazo si Salvador Illa gana las elecciones en Cataluña y Podemos cae con fuerza. A esa esperanza se aferran los ministerios que aspiran a afianzar la recuperación económica.

En el Ejecutivo circula la idea de que la legislatura puede sufrir un revés en las próximas semanas. No se refieren a un adelanto electoral, pero sí a imponer una nueva agenda política y definir con más claridad los equilibrios ministeriales. Detrás de esa maniobra se encuentran los ministerios económicos críticos con Pablo Iglesias y sus “exageraciones”. A ella se ha sumado, aunque con cautela, el exministro de Sanidad.

Illa dudó sobre su candidatura para las catalanas. Es “hombre de partido”, recuerdan los suyos, pero pasar de ministros a portavoz en el Parlament no convencía al responsable de Sanidad. Entre noviembre y diciembre del año pasado, la presión aumentó. E Illa se decantó por aprovechar su visibilidad para regresar a Cataluña, con previsiones electorales muy favorables. Sus principales adversarios, desde Ciudadanos hasta Podemos y ERC, van perdiendo apoyos o tienen candidatos débiles. En la Moncloa le explicaron que se daban unas condiciones óptimas para convertirse en protagonista de la política catalana y garantizar a Sánchez un año de legislatura tranquilo.

Arrimadas y la investidura

Ahora que Illa lleva semanas de campaña electoral, fuentes del PSOE revelan a Vozpópuli que el candidato socialista ha advertido a José Luis Ábalos de que “él no hará un Arrimadas”. Illa tiene toda la intención de presentar su candidatura a la Presidencia de la Generalitat, al revés de lo que ocurrió con el partido naranja en 2017. De hecho, quiere hacerlo de la mano de Ciudadanos, aunque el encaje aritmético en el Parlament sea muy difícil. La número dos del PSC, Eva Granados, lo confirmó en una entrevista para este diario el pasado lunes: "Si llegamos los primeros, no vamos a hacer como hizo Ciudadanos en 2017", dijo. Fuentes de Ciudadanos tampoco descartan esa opción.

La clave para los ministerios económicos consiste en que el efecto Illa se convierta en el factor Illa. Si el PSC se refuerza y, sobre todo, Podemos cae en picado, miembros del Gobierno de Sánchez intentarán dar un empujón a Iglesias. Creen que el Ejecutivo ha debatido ya lo suficiente sobre cómo atajar la crisis, y que ahora hace falta sellar la recuperación. Se sienten fuertes porque consideran que Sánchez e Iván Redondo, su principal estratega, consideran que la recuperación es la única tabla de salvación del Ejecutivo. “Ir en contra de Iglesias ahora está de moda”, ironizan algunos en el Gobierno.

La vicepresidenta tercera del Gobierno, Nadia Calviño.

Los ministros que piden un cambio de rumbo confían en la presión que recibe Ábalos desde cuadros socialistas. “Las frases de Iglesias sobre Puigdemont y la democracia han cansado a muchos”, afirman en el PSOE, donde reconocen: “Ábalos puede sufrir si los comunes caen con fuerza”. Mientras que en los ministerios económicos creen que las frases de Iglesias se deben a su preocupación por las catalanas, pero reivindican la necesidad de un giro moderado que no se limite a maniobra cosmética: "No se trata de hacer caer el gobierno, pero sí definir un giro importante".

Según estas fuentes, el propio Illa ha preferido rodearse en la campaña electoral de los ministros económicos. Calviño acudió y colaboró en primera persona a la campaña del candidato, mientras que Ábalos mantuvo un perfil más bajo. El líder de Ferraz es considerado el “dique de contención” de las críticas contra Iglesias. Pero va perdiendo peso interno.

En el PSOE crece la sensación de que Sánchez planea sustituir al dirigente valenciano. Se van barajando nombres alternativos. La única duda que tienen en Podemos es que, de repente, el propio Ábalos renuncie a ir de apaciguador y abrace los segmentos que piden encorsetar a Iglesias. Todo ello con los juicios abiertos contra el partido morado que también generan tensión en la coalición.

El secretario general de Podemos y vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias.

"Escenarios alternativos" en Moncloa

Entre los socios de Podemos, por otro lado, se percibe aprensión. Los morados siguen agarrándose a la “correlación de fuerzas” que obliga a Sánchez a buscar el respaldo de sus 35 diputados (más otros 13 de ERC). Pero a partir del pasado miércoles, algunos en el propio partido de Iglesias empiezan a poner fecha de caducidad a la coalición: sugieren que el Gobierno aguantará unos meses y que no se cerrará la legislatura.

Podemos suele rebajar la importancia de los pulsos internos, pero lo cierto es que desde el pasado mes de noviembre la tensión va in crescendo. Además de los ministros económicos, los de Justicia, Defensa, Exteriores e Interior critican abierta (y públicamente) a sus compañeros en la mesa del Consejo. No es un dato menor, siendo ellos los guardianes de los departamentos “de Estado”. Por ello, según ha podido saber este diario, Sánchez le ha pedido a Iván Redondo, jefe del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, estudiar “escenarios alternativos” sobre el resultado en Cataluña.

Se trata de una manera de actuar habitual en Sánchez. Pasó lo mismo, por ejemplo, cuando fracasó la negociación presupuestaria con ERC y Carles Puigdemont en 2019. Sánchez tomó la decisión final de ir a un adelanto electoral, pero solicitó a Redondo informes sobre los diferentes escenarios. Ahora, como entonces, Sánchez tomará la decisión definitiva. Nadie duda de ello en el Gobierno, donde algunos miran a las elecciones catalanas con esperanza, y otros, con preocupación.