Pedro Sánchez ha sujetado al PSOE y sus barones más críticos con los indultos a los líderes del proceso independentista catalán encarcelados. Solo el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, ha alzado la voz contra esta medida. Otros barones como el aragonés Javier Lambán han optado por dar un voto de confianza al presidente del Gobierno, a pesar de que su enfoque del problema catalán dista mucho de la propuesta del PSC asumida por Sánchez.

Pero el cierre de filas del partido, en el mejor de los casos, o el silencio de los dirigentes que recelan de cualquier alianza con el separatismo, en el peor, pende de un hilo. Según fuentes socialistas consultadas por Vozpópuli, los indultos tienen su “tiempo y su momento”. “El proceso que se abre en Cataluña es muy complejo”, dicen. “Todos van a tener que ceder. Pero todos es todos”.

La confianza del PSOE menos sanchista está supeditada a que la Generalitat empiece a mostrar gestos inequívocos. No es solo que se renuncie a la vía unilateral, que eso se da por supuesto, sino que el independentismo empiece a cumplir la legislación como el resto de comunidades del país. “Cataluña tiene que cumplir las sentencias como la del castellano en las aulas o en materia sanitaria tiene que ser igual que Extremadura, Galicia o cualquier otra comunidad”, explican.

"El PSOE toma decisiones difíciles"

Un destacado integrante del Ejecutivo enmaró los indultos en una tradición política vinculada al PSOE. “Los gobiernos socialistas toman decisiones difíciles que se entienden mejor con el tiempo”, dijo.

Sánchez acudirá al comité federal del PSOE el 3 de julio sin oposición interna a una medida excepcional que prometió no aplicar. Pero el voto de confianza del partido puede quebrarse si las cesiones al separatismo en la mesa de negociación Gobierno-Generalitat acentúan la desigualdad entre territorios. Una barrera que la mayoría de los barones no están dispuestos a asumir.

Por eso, debates como el de la excepcionalidad fiscal catalana tienen más potencial para abrir el PSOE en canal que los propios indultos. Las comunidades gobernadas por el PSOE, con Valencia a la cabeza, exigen una reforma en profundidad de la ley de financiación autonómica. Otro asunto que promete debate es el encaje de Cataluña en España.

La vía federal es, dicen estas fuentes, una "entelequia" que habrá que concretar. "España ya es un Estado muy federal. Habrá que ver si es un apellido, una mera nomenclatura en la que una comunidad pase a ser un Estado como ocurre en Alemania y otros muchos países, o hay algo más", aseguran.

Sin debate interno en el PSOE

Cualquier debate, desde el más complejo al más simple, que cuestione una decisión de la cúpula se interpreta como "munición contra el adversario" desde que Sánchez recuperó la secretaría general en 2017, lamentan fuentes internas. Por eso, los grupos del partido apenas abordan la cuestión. Y de puertas para fuera se defienden las intenciones de Sánchez. Se defendieron cuando el presidente del Gobierno dijo en campaña electoral que no habría indultos; y se defienden ahora cuando se han concedido.

Al margen de este escaso debate, buena parte del socialismo actual cree verdaderamente que el indulto es indispensable para avanzar en la resolución del conflicto territorial abierto en Cataluña. Hay voces que lamentan "los tiempos" elegidos por el presidente. Sugieren que podría haber esperado un poco más. Y también hay quienes comentan sotto voce que el gran problema de la operación es "la falta de arrepentimiento y propósito de enmienda" de los condenados". "Es un poco contradictorio conceder un perdón cuando estas personas siguen diciendo que lo volverán a hacer", dicen estas fuentes.