El ex director adjunto de la Policía, Eugenio Pino, declaró en la Audiencia Nacional que avisó personalmente a la Casa Real de que el polémico comisario, José Villarejo, había grabado a Corinna Larsen hablando del rey emérito. Son las grabaciones en las que la examante de Juan Carlos I desvelaba sus cuentas en Suiza. Según explicó Pino, la Casa Real le agradeció el aviso e informó de ello al director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán, quien asumió el blindaje del monarca. “Quien ofende a la casa, no tiene perdón”, le dijo el jefe de los servicios secretos.

“Se pasa de una serie de personas en Casa Real a que el CNI lo protege a todos los efectos, de prensa, etc. Se le dice a cierta persona que se vaya de España y es el general Sanz Roldán", dijo Pino en referencia a Corinna Larsen. Según el mando policial, Sanz Roldán fue la persona que en ese momento "toma el mando del blindaje del rey". "El blindaje del rey lo lleva el CNI”, apuntó durante un interrogatorio el pasado diciembre.

Estaba citado para dar explicaciones por la trama Kitchen y el espionaje al extesorero del PP Luis Bárcenas, pero su declaración a la que ha tenido acceso íntegro Vozpópuli duró casi dos horas en las que dio pie a abordar otros aspectos como los entresijos de la guerra interna que vivió aquellos años las altas instancias de la seguridad española. 

Pino fue la persona a la que Mariano Rajoy encomendó liderar la Policía cuando ganó las elecciones en 2012. Su cargo era el de director adjunto, es decir, el máximo mando uniformado del Cuerpo. Mandó con puño de hierro hasta su jubilación cuatro años después. Investigado en varias causas judiciales, bajo sus pies anidó una camarilla policial que protagoniza desde hace tiempo las crónicas de tribunales. Entre sus comisarios de confianza estaba el polémico José Villarejo, quien en 2015 se fue a Londres con su grabadora a reunirse con Corinna Larsen, la amiga del rey emérito. Después hubo otros encuentros.

Le prohibí a Villarejo cualquier tipo de investigación porque los hechos se habían cometido fuera de España

Ella quería protección ante las amenazas que decía haber sufrido del jefe del CNI. Él se ofreció a ayudar a la amiga del rey y al mismo tiempo buscaba munición en la guerra personal que ya entonces le enfrentaba con Sanz Roldán. “Cuando el señor Villarejo me contó que su despacho de abogados había recibido una serie de informaciones sobre una princesa muy mediática le dije que eso no lo podía llevar él. Le prohibí cualquier tipo de investigación porque los hechos se habían cometido fuera de España, allí había una policía democrática, la persona era aforada… Villarejo lo que pretendía era hacer una investigación con apoyo de la Policía”, relató Pino ante el juez Manuel García Castellón.

El aviso a la Casa Real

Villarejo gozaba de una libertad casi total en la Policía desde hacía años. Bajo la difusa figura de agente encubierto ni siquiera tenía un despacho propio en la Dirección Adjunta Operativa. Acudía a diario a la sede de su conglomerado empresarial en la Torre Picasso, en pleno centro financiero de Madrid. Allí compaginaba sus negocios privados con la actividad policial

Tras advertirle de que no podía seguir las pesquisas en torno a las revelaciones de la amiga del rey emérito, Corinna, Pino dice que acudió a avisar a la Casa Real: “Llamé al segundo jefe de Seguridad que es un comisario principal. Dije: oye, comunica esto a la superioridad’. Después me fui a ver a Sanz Roldán y le dije: “esto es lo que hay y al parecer sales tú”.

Fuentes jurídicas conocedoras de la causa consultadas por Vozpópuli dudan de que el interés de Pino fuese realmente avisar a la Casa Real o a los afectados por la grabación de Corinna y Villarejo. Apuntan más bien a que Pino tomó partido en esa guerra que tuvo lugar en el seno de la seguridad española y que esos contactos tenían más bien un carácter de amenaza.

A Sanz Roldán le manifestó su impresión de que Villarejo “tenía las cintas preparadas” y el jefe de los servicios secretos le preguntó dónde las podía tener. “Le dije: no entres ahí porque este tío tiene varias copias y las puede soltar por todo el mundo", contó Pino que dice haberle avisado de los riesgos que entrañaba para la monarquía y para el actual rey.

Siempre según su versión, Sanz Roldán le contestó que “el que ofende a la casa no tiene perdón” (La casa es también una forma que tienen los miembros del CNI de referirse al servicio secreto) . El exjefe de la Policía dice que tuvo varias conversaciones con el jefe de la Inteligencia española, quien le admitió que habían investigado a sus mandos policiales y le insinuó que se estaban lucrando con sus actividades. También le admitió tener “dos facciones” dentro del CNI. Pino quiso poner de relieve en ese momento ante la Audiencia Nacional que Villarejo llegó a trabajar para el CNI.

En el marco de esa guerra ubica Pino la investigación urdida por el CNI a través de una denuncia anónima que dio origen al arresto de Villarejo en noviembre de 2017 a partir de una persona que “debía dinero y se prestó a colaborar”. Se refiere a Francisco Menéndez, un empresario ahora procesado por participar junto al excomisario de Barajas Carlos Salamanca en una trama que daba trato de favor a ciudadanos guineanos en la frontera a cambio de sobornos.    

‘No tengo nada que temer’, me dijo Sanz Roldán. No tenía nada que temer, pero mira, ahí están las cintas del rey

Pino añadió en su testimonio ante la Audiencia Nacional que el juez del Tribunal Supremo que autoriza las actividades del CNI tuvo que parar un operativo que habían dispuesto contra él mismo pensando que era quien tenía las cintas. Dijo que acudió a ver a Sanz Roldán y a recordarle que fue él quien había avisado a la Casa Real.

"Las cintas del rey"

“Inclusive les doy los nombres de los testaferros que puede tener en Suiza que son sus amigos. Era algo cantado que iba a salir. ‘No tengo nada que temer’, me dijo Sanz Roldán. No tenía nada que temer, pero mira, ahí están las cintas del rey".

Las grabaciones vieron la luz nueve meses después del arresto de Villarejo porque fueron publicadas en El Español y en Ok Diario. Su contenido ha derivado en la apertura de diversas investigaciones tanto en España como en Suiza que afectan al rey emérito, Corinna Larsen y los arquitectos financieros Dante Canonica y Arturo Fasana.  

Pocos meses antes de entrar en prisión, Villarejo contó en un programa de televisión las presuntas amenazas a Corinna Larsen por parte de Sanz Roldán, que tuvieron lugar pocos días después del accidente del Emérito en Botsuana en 2012. Aquel incidente sirvió para sacar a la luz la relación entre la empresaria germanodanesa y el monarca.

A Villarejo, sus acusaciones le costaron acabar en el banquillo de los acusados el pasado febrero tras ser denunciado por el director del CNI. La examante del rey declaró como testigo para corroborar que las amenazar fueron reales y el polémico excomisario acabó absuelto. El jefe de la Inteligencia admitió su reunión con Larsen, pero evitó dar detalles del encuentro apelando a razones de seguridad.