Secretismo absoluto en torno a la ronda de llamadas del presidente

Rajoy cambia su estrategia para sortear un choque frontal con Sánchez

Rajoy ha arrancado su ronda de llamadas con un telefonazo a Coalición Canaria. En un secretismo sin fisuras, Rajoy ha dado un vuelco a su anterior estrategia de anunciar llamadas y encuentros. Evitar el choque frontal con Sánchez es el principal objetivo.

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, junto al líder socialista, Pedro Sánchez.
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, junto al líder socialista, Pedro Sánchez. EP

Mariano Rajoy ha dado un giro a su estrategia. Todo en secreto. Nada se anuncia. Nada trasciende desde Moncloa. En Bruselas anunció que este jueves comenzaría su ronda de llamadas a los líderes políticos para desatascar el insuperable bloqueo actual, bien mediante un acuerdo de investidura o, incluso, una coalición de Gobierno. Comentó también que llamaría en primer lugar a Pedro Sánchez y luego haría lo propio con el resto de los líderes parlamentarios, incluidos algunos nacionalistas moderados como el PNV. No ha sido así, al menos por lo trascendido hasta ahora. Rajoy ha arrancado su ronda de consultas con un telefonazo al presidente de Canarias, Fernando Clavijo, con quien ha apalabrado un encuentro en Moncloa para el martes. Clavijo es secretario general de Coalición Canaria, que cuenta tan sólo con un diputado pero que podría ser clave para hilvanar una fórmula de investidura. 

Moncloa maneja estos primeros pasos negociadores con un sigilo absoluto. El presidente se ha puesto en marcha y apenas comenta sus pasos con algunos colaboradores. Pocos dirigentes del PP conocen con detalle lo que tiene entre manos el presidente, aunque se supone que este viernes habrá sondeado ya a todos los líderes políticos. Una filtración por parte de los canarios permitió conocer la novedad del telefonazo inesperado. Rajoy parece ha evitado arrancar su ronda de encuentros con Pedro Sánchez para eludir un posible rechazo inicial, tal y como ya ocurrió en diciembre del pasado año, cuando el dirigente socialista se cerró en banda a mantener cualquier tipo de diálogo sobre el presidente en funciones.

El complicado papel de Ciudadanos

El jefe del Ejecutivo tiene pánico a una segunda edición de lo vivido hasta ahora. Esto es, la imposibilidad de sacar adelante un debate de investidura. Su idea es presentarse candidato con los apoyos suficientemente atados, para evitar el "ridículo mundial" de tener que acudir a otras elecciones. De ahí los cambios sobre la marcha. Primero, los canarios, con quienes se puede llegar a algún tipo de acuerdo, pese a las declaraciones de su diputada Ana Oramas sobre la imposibilidad de que Rajoy vaya a mantenerse como presidente. También tiene previsto telefonear al PNV, con quienes ya ha hablado gente de su equipo, a los convergentes y por supuesto a Ciudadanos, el partido que se muestra más inestable al abordar esta complicada fase prenegociadora. Se escuchan voces muy diferentes desde la formación naranja. En Moncloa piensan que finalmente entrarán en el gobierno.

Todo parece indicar que el último de la ronda en esta ocasión será Pedro Sánchez, que ha mantenido un férreo silencio desde la noche electoral. En las filas socialistas se escuchan opiniones favorables a enfilar el camino de la oposición y permitir un gobierno del PP, mediante su abstención en la segunda ronda de la Investidura. Si las cosas marchan bien, el presidente en funciones ya ha anunciado que organizará una comisión negociadora con las distintas fuerzas políticas para abrir un diálogo amplio sobre todo tipo de cuestiones, en especial sobre las reformas que algunas fuerzas consideran urgentes e imprescindibles como la constitucional, la electoral, la de financiación autonómica. Y, muy en especial, según ha subrayado el propio presidente, hay que ponerse ya a trabajar en los presupuestos del año próximo, que exigirán ajustes muy finos, dada la particular situación internacional.

Moncloa sigue las directrices de Rajoy: "no radiar" el resultado de estos primeros escarceos hasta alcanzar un entendimiento medianamente sólido

Sortear el 'no' inicial de Sánchez se ha convertido en cuestión prioritaria. De ahí el aparente vuelco producido en el orden de las llamadas. Nada puede darse por sentado. Incluso un telefonazo sigiloso a Ferraz. Moncloa sigue al dedillo las directrices del presidente. "No radiar" el resultado de estos primeros escarceos hasta que se haya alcanzado algún tipo de entendimiento medianamente sólido. Rajoy ha afirmado que esa 'teatralización' de las negociaciones producen un efecto desgaste muy severo de la imagen de la actividad política y acarrea una fatiga muy perniciosa en la opinión pública. "Hay que hablar de las cuestiones cuando ya haya algo medianamente sólido", comentaba en la mañana del jueves un alto dirigente de Génova. 

El calendario y la visita de Obama

La idea del presidente en funciones es intentar un gobierno de coalición, tal y como ha venido predicando desde el 20-D. No le agrada ni cree posible que puede llevarse a efecto. Más lógico resultaría que Ciudadanos se subiera finalmente al carro, aunque sea para una legislatura breve de un par de años, como apuntaba Juan Carlos Girauta, su portavoz parlamentario, luego desmentido por un alto cargo de su propia formación. Lo realmente urgente e ineludible es despejar el camino de la Investidura, tener amarrada un apoyo firme antes del día 19, cuando se conformen las Cortes y antes de que arranque el desfile de consultas en Zarzuela.

Hay que contar con cuatro días inhábiles en la segunda semana de julio con motivo de la visita del presidente de los Estados Unidos. De ahí que el calendario de Moncloa tiene fijado en el día 7 de julio e límite para haber solventado los encuentros con los diferentes dirigentes políticos y tener clara la idea de cómo va a ser el escenario inmediato. O bien trabajar en la idea de un Gobierno de coalición o en atar los apoyos necesarios para la investidura. Con estos objetivos ha optado por abrir el fuego con Coalición Canaria. También cuenta con Nueva Canaria, con sólo un diputado que está integrado en las filas del grupo socialista.

"Sin prisa pero sin pausa", dijo Rajoy al comienzo de semana. Sin vetos, sin chantajes y sin líneas rojas. Y por supuesto, en forma discreta. Son horas muy intensas. Moncloa controla los pasos. En Génova andan algo perdidos. "Esta operación la lidera personalmente Rajoy", insisten desde la sede del partido. Así está siendo. Un eslalon de vértigo para sortear el 'no' del PSOE y, al tiempo, cosechar los respaldos suficientes por si se ha de encarar una solución alternativa.


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