La Superliga ahora en marcha, que avanzó Vozpópuli en exclusiva, es la creencia de que un torneo donde jueguen los equipos más populares y poderosos de toda Europa todas las semanas, con el negocio gestionado por ellos mismos, les generará muchísimo más dinero que el formato tradicional. El torneo, con una estructura encabezada por el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, podría ponerse en marcha la próxima temporada, si bien fuentes cercanas al grupo promotor señalan que podría demorarse a 2022-2023.

En el vídeo-análisis que precede a estas líneas, Joaquín Hernández, redactor de Vozpópuli, da las claves de este nuevo proyecto que amenaza con marcar un punto de inflexión sin parangón en la historia del deporte rey, disparar las arcas de los más fuertes, y del producto en general, hasta niveles inimaginados y, eventualmente, erosionar las tradicionales ligas nacionales hasta poner en riesgo su viabilidad (con devaluaciones de hasta un 40% anual, según un informe de la consultora KPMG).

El sistema actual, vigente hasta, en principio, 2023, ofrece la posibilidad de que cualquier equipo pueda, al menos reglamentariamente, ganarlo todo, si bien ya antes de la pandemia daba síntomas de estancamiento desde un punto de vista financiero.

La Superliga busca disparar el negocio de los grandes

Por primera vez en la historia, el operador televisivo de la Champions en España, Telefónica, se hizo con los derechos televisivos hasta 2023 con una oferta a la baja respecto al ciclo anterior.

Las pérdidas económicas ocasionadas por el coronavirus, de unos 5.000 millones de euros, han dado argumentos de peso a los gigantes del balompié mundial para amenazar con ir por libre, seguros de su consabido potencial más allá de las ligas nacionales.

El préstamo inicial que lograrían los promotores de la Superliga (Real Madrid, Barça, Atlético de Madrid, Manchester United y City, Liverpool, Arsenal, Tottenham, Chelsea, Juventus, Milan e Inter) cubriría, de una tajada, buena parte de las pérdidas.

Así, disputarían un torneo paralelo a las ligas nacionales que sustituiría la Champions y que enfrentaría a 15 'gigantes' fijos con cinco equipos clasificados desde las ligas. Entre esos 15 equipos aparece el Atlético de Madrid, que nunca ha ganado una Champions, lo que, como avanzó este medio, forma parte del poder de Florentino -amigo del presidente colchonero, Enrique Cerezo- sobre la estructura. También aparecen tres ingleses, Arsenal, Tottenham y City, que nunca la ganaron, lo que pone de relieve las exigencias del lado inglés, consciente de su actual poderío económico, con un presente y un futuro ya superior al resto.

Negociaciones

Entre los avalistas financieros están el banco de inversión estadounidense JP Morgan y el vehículo de inversión Key Capital, participado por el expresidente de Endesa Borja Prado, y con Anas Laghrari como hombre fuerte.

La mayor asiduidad de los duelos entre grandes del continente como Real Madrid, Barça, United, Juventus o Liverpool, dispararía el valor de la competición, de forma que los clubes obtengan hasta cuatro veces más ingresos por televisión que ahora. El Madrid, por ejemplo, pasaría de un total de 250 millones en ingresos por televisión a entre 600 y 1.000 millones, al igual que el Barça. El Atlético recibiría 450 millones.

Por el momento, la respuesta de la UEFA se ha limitado a ofrecer una ampliación de la Champions, de 32 a 36 equipos, a partir de la temporada 2024/2025, con un formato que garantice más encuentros de calado, pero sin dar mayores prioridades a los gigantes que las que tenían hasta ahora sobre el reparto de los derechos, sobre los que el ente con sede en Ginebra pretende seguir teniendo un peso importante (de alrededor del 20% sobre los derechos televisivos, más una cuota sobre las entradas).

Las federaciones tienen de su lado el hecho de que están parcialmente vinculadas con los gobiernos de cada país. La patronal de los clubes españoles, La Liga, 'rescató' al resto de los deportes españoles durante la pandemia previa negociación con el Consejo Superior de Deportes, dependiente del Gobierno.

La respuesta de la UEFA se ha limitado a ofrecer una ampliación de la Champions, de 32 a 36 equipos, a partir de la temporada 2024/2025

Paralelamente, han amenazado con sanciones a los clubes y dejar fuera de las competiciones internacionales a los jugadores que suscriban esta competición.

En este sentido, un caso enigmático podría ser el del seis veces balón de oro y probablemente, el jugador más importante del mundo, el argentino Lionel Messi. La estrella del Fútbol Club Barcelona está, de hecho, en plenas negociaciones para renovar con su club y tiene en el Mundial de Catar 2022, organizado por la FIFA, su última chance de ganar el gran título que le falta, un Mundial con su país. Otro ejemplo llamativo podría ser el del capitán español Sergio Ramos, para quien Catar sería la última cita mundialista.

En cualquier caso, fuentes conocedoras han avanzado a este medio que la postura de la UEFA y de la FIFA podría verse modificada en los próximos días ante la ascendente presión, ya completamente oficial, de Florentino y compañía. Es de notar en este sentido que la propia FIFA apadrinó, antes de la pandemia, la Asociación Mundial de Clubes creada por Pérez en aras de potenciar, en el futuro, un 'súper' mundial de clubes que sería compatible con la Superliga. La FIFA podría verse beneficiada en el nuevo reparto.

La UEFA, han apuntado fuentes conocedoras, trabajaba desde hace meses en una alternativa con el banco de inversión británico Barclays, que se habría caído. El ente con sede en Ginebra podría ceder por la vía de ofrecer ciertos cupos fijos para los grandes, una modificación de su cuota sobre el reparto televisivo y mayor poder sobre el mismo para los clubes.