La Ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, tiene previsto entrevistarse hoy lunes en Pittsburgh (Pensilvania, Estados Unidos) con el primer ejecutivo a nivel mundial de Alcoa, Roy Harvey, en el marco de un viaje institucional en el que la Ministra mantendrá encuentros con responsables de Comercio de Estados Unidos y en el que el miércoles se unirá a la gira por el país emprendida por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

La visita se produce tras el fracaso de los intentos de venta de las tres fábricas de Alcoa en España, procesos en los que se ha involucrado activamente el Ministerio que dirige Maroto, y que han provocado una fuerte tensión social en Galicia y Asturias.

Los desencuentros entre la multinacional estadounidense y el Gobierno español han sido constantes en los dos últimos años, llegándose desde la Administración española a acusar a la compañía de chantajista.

Desde que en 2018 Alcoa anunciara el cierre de sus plantas en La Coruña y Avilés, los desencuentros con la Administración han sido constantes

La decisión de Alcoa comunicada en octubre de 2018 de cerrar sus fábricas de La Coruña y Avilés generó una fuerte protesta de los trabajadores y los sindicatos. El Ministerio de Industria, con el secretario general Raúl Blanco a la cabeza, se involucró a fondo y medió para que Alcoa procediera a la venta de las dos fábricas a un fondo de inversión evitando su cierre.

Sin embargo, la alternativa auspiciada por Industria ha resultado ser un fiasco. El fondo Parter compró las dos fábricas de Alcoa y a los pocos meses las vendió al grupo español Riesgo, de forma opaca.

A principios del pasado mes de mayo la juez María Tardón, de la Audiencia Nacional, intervino las fábricas vendidas ante los indicios de que tanto el fondo Parter como Grupo Riesgo las habrían saqueado.

La Audiencia Nacional dictó sentencia el mes pasado, explicando que ni Parter ni Grupo Riesgo eran compañías solventes que pudieran acometer una operación como la compra de las dos fábricas de Alcoa. La multinacional estadounidense ha sido condenada a indemnizar a los cerca de medio millar de empleados de ambas plantas.

La SEPI impidió el fichaje de una directiva de Alcoa como consejera de Indra por trabajar en el grupo estadounidense

Alcoa también está inmersa en la venta de su tercera fábrica en España, la de San Cibrao (Lugo), la única que produce en el país aluminio primario, la última que queda de las cinco que existían en los años ochenta del pasado siglo en el país.

Al igual que en el caso de las plantas de La Coruña y Avilés, el Ministerio de Industria y Raúl Blanco se han involucrado a fondo en la operación para tratar de evitar el desmantelamiento de la fábrica gallega. Pero el proceso ha estado ya varias veces a punto de descarrilar.

En principio la operación de venta de San Cibrao contemplaba la intermediación de la SEPI, que participaría en la adquisición. Pero recientemente el organismo público comunicó su decisión de no participar en la misma, dificultándose de nuevo la venta.

El Ministerio de Industria ha facilitado seis potenciales compradores para la fábrica gallega de Alcoa, como ha publicado este diario, pero el distanciamiento de la SEPI de la operación y las cada vez peores relaciones entre la multinacional estadounidense y la Administración española complican un acuerdo.

Tensa relación

Las relaciones entre la Administración española y la multinacional estadounidense son de total desconfianza desde que en 2018 Alcoa decidiera el cierre de La Coruña y Avilés.

España "nunca se someterá al chantaje de una multinacional" dijo la subdelegada del Gobierno en Lugo 

La compañía sostiene que, con los actuales precios de la electricidad, es imposible amortizar la producción de aluminio de sus fábricas españolas; y el Gobierno español considera que el grupo se ha beneficiado de subvenciones millonarias y que su intención última es cerrar las plantas.

Ya a mediados del pasado año el Gobierno dejó claro el marcaje al que estaba sometiendo a Alcoa. En junio de 2020 la SEPI se opuso al nombramiento de una directiva de Alcoa como consejera de Indra, como informó Vozpópuli.

El organismo público, primer accionista de Indra (con el 18,7% del capital), impidió que la tecnológica designara a Rosa María García Piñeiro, Directora Global de Sostenibilidad de Alcoa y Presidenta de la Fundación Alcoa, consejera independiente, por el hecho de trabajar para una compañía que estaba cerrando fábricas y despidiendo a cientos de trabajadores.

Desde Industria se considera que Alcoa no ha actuado en ningún momento de buena fe durante las negociaciones mantenidas para la venta de sus fábricas españolas, y que ha rechazado "sistemáticamente todas las ofertas que se han puesto sobre la mesa (...)", como comunicó el Ministerio de Reyes Maroto el pasado mes de septiembre con motivo de una enésima ruptura de las negociaciones.

Alcoa dice que la entrevista con la Ministra de Industria es "una reunión de trabajo"

El enfrentamiento entre la Administración española y la compañía estadounidense subió de tono el mes pasado, cuando se conoció que la SEPI no participaría finalmente en la operación de venta de la fábrica de Lugo.

La subdelegada del Gobierno de Lugo, Isabel Rodríguez, emitió entonces un explosivo comunicado culpando a Alcoa de la situación, instando a la compañía "a que deje de poner excusas y poner piedras en manera, para ver si enseguida nos da señales de que es verdad que actúa de buena fe y que esté dispuesta a vender la fábrica de San Ciprián"

La subdelegada del Gobierno advirtió que el Gobierno de España "nunca se someterá al chantaje de una multinacional que solo busca aumentar sus ganancias a expensas de los ciudadanos, eludiendo sus responsabilidades con los trabajadores y con la comunidad, como se ha hecho evidente en juicios recientes".

Sobre la entrevista con el primer ejecutivo de Alcoa, el Ministerio de Industria tan solo ha indicado que Reyes Maroto "trasladará la posición del Gobierno respecto a la única planta que la compañía mantiene en España, en San Cibrao (Lugo), y la voluntad de avanzar en una solución que garantice el mantenimiento de las capacidades industriales y los empleos en la comarca de A Mariña". Por su parte, fuentes de Alcoa se refieren al encuentro como "una reunión de trabajo".