Ayer se entregó por parte de la banca a la administración concursal el plan alternativo para Pescanova, para que, a su vez, se la haga llegar al juez de Pontevedra. Los bancos, con las relaciones con grupo Damm totalmente rotas, consideran inevitable que la compañía entre en fase de liquidación y quieren hacerse con ella mediante la transferencia de activos, a través de la compraventa de unidades productivas.

En este sentido, también enviarán una carta al juez, haciendo una proclama en la que se apuesta por la continuidad de la compañía, recordando que fueron ellos quienes aportaron la liquidez de urgencia a la firma e insistiendo en que no quieren que vayan a concurso de acreedores todas las filiales.

Los bancos insisten en que entrar en fase de liquidación no significa ni mucho menos liquidar la compañía y reiteran que el futuro de Pescanova está garantizado.

Sin embargo, lo que no parece tan claro es que vaya a entrar un grupo industrial. La figura de Senén Touza, uno de los dos administradores puestos por Deloitte, gusta mucho y en cualquier caso, los contactos habidos con grupos como Inbecosa o incluso Jealsa-Rianxeira son más políticos que reales.

Mientras continúan sucediéndose los episodios sobre la crisis de Pescanova, la compañía sigue sin estar fuera de peligro. Damm insistía en que la viabilidad pasa por una quita casi total y los bancos se muestran menos tajantes, añadiendo, además, que para perdonar todo el dinero, se quedan ellos con la empresa. 

Así, lsa entidades financieras quieren aportar unos 150 millones de dinero fresco, inyectar capital en las filiales cuando sea necesario y colocar a gestores de su confianza al frente de la empresa. El único problema es que cada vez queda menos tiempo.