La incertidumbre sobre la crisis en Cuba se extiende hasta las propias compañías españolas que tienen negocios en el país caribeño. Los empresarios reconocen que están teniendo dificultades para conocer lo que está sucediendo en la isla desde que el pasado domingo arrancaran las protestas contra el Gobierno, por lo que continúan a la espera de ver cómo se desarrollan los acontecimientos.

Con caídas generalizadas de Internet en todo el país y cortes en las líneas telefónicas desde este lunes, el flujo de las informaciones se ha frenado en seco y la magnitud del conflicto se conoce con cuentagotas, fundamentalmente a través de las redes sociales, túneles encriptados y mensajería. Algunos medios nacionales hablan de muertos, heridos, detenidos y desaparecidos.

Cuba es un país clave para al menos una decena de grandes empresas españolas del sector turístico. Allí tienen parte de su negocio las hoteleras Meliá, Iberostar, Barceló o Globalia, entre otras; así como aerolíneas tan importantes como Iberia o Air Europa. La respuesta en todas ellas es la misma: están a la espera de conocer más detalles sobre el asunto. "Tenemos poca información de lo que ocurre, pero puede ser grave", comenta una fuente del sector.

Policías arrestan a manifestantes frente al capitolio de Cuba, en La Habana. EFE

Cuba, clave para el sector turístico

Para Meliá, Cuba es uno de sus principales mercados. La hotelera contaba con 35 hoteles en el país caribeño bajo sus marcas Meliá, Paradisus, Sol y Tryp, donde emplea a casi 6.000 personas. Sin embargo, ha sido una de las regiones más golpeadas por la crisis sanitaria, obligando a la compañía a cerrar el 60% del portfolio durante el 2020. Tanto es así que el pasado año registró unas pérdidas antes de impuestos en ese país de 3,9 millones y ha dejado de operar tres hoteles definitivamente.

En el informe financiero del primer trimestre, la compañía reconocía que la mejoría se preveía "lenta", pues desde finales de año, con el surgimiento de una nueva ola de covid-19, "se redujo significativamente el número de vuelos y comenzó a solicitarse PCR a los viajeros y cuarentena de vigilancia para algunos de ellos sin paquete turístico". Con todo, la actividad quedó restringida a apenas "unos pocos vuelos" desde países como España.

Por su parte, Iberia no hace mención especial a Cuba en sus últimos resultados, aunque la aerolínea ya había reducido considerablemente sus operaciones con la isla en los últimos meses por las fuertes restricciones que imponía el Gobierno cubano. Iberostar también cuenta con 18 hoteles en Cuba; Globalia, con 7 (a través de su cadena Be Live); y Barceló, con tres.

No es la primera dificultad que las grandes hoteleras, como Meliá o Iberostar, afrontan en Cuba. Éstas se han visto impactadas por el Título III de la Ley Helms-Burton, una normativa que activó Trump y permite a los ciudadanos norteamericanos (incluidos los cubanos nacionalizados) demandar a las empresas extranjeras que se benefician de las propiedades que les fueron expropiadas o confiscadas tras el triunfo de la Revolución del 1959.

Tal fue el impacto que estas cadenas llegaron a estar demandadas de manera colectiva en los tribunales norteamericanos y el consejero delegado y vicepresidente de Meliá, Gabriel Escarrer, llegó a tener prohibida la entrada en Estados Unidos bajo el amparo de la misma ley, tal y como publicó en exclusiva Vozpópuli.

Además, Donald Trump también golpeó a las cadenas hoteleras españolas a finales del pasado verano, en un momento especialmente crítico para el sector turístico, al prohibir a los turistas estadounidenses alojarse en 64 de sus hoteles en Cuba.