Meliá se ha desprendido de nueve hoteles en alquiler durante la pandemia. Su cartera ha pasado de los 326 establecimientos en 2019 a los 317 en 2020, según consta en su informe financiero anual. La cadena hotelera informa a Vozpópuli de que esta cifra resulta de la desafiliación de 12 hoteles y la apertura de tres nuevos.

Como el resto del sector hotelero, el gigante español ha sufrido las graves consecuencias que ha tenido la covid-19 en el turismo. En 2020 perdió 596 millones de euros en 2020 y sufrió un desplome en sus ingresos del 71% respecto al ejercicio anterior.

En concreto, Meliá ha dejado cinco hoteles en España: el Tryp Ciudad de Alicante; los dos hoteles que abarca Sol Calas de Mallorca; el Sol Cala Antena, también en Mallorca; y el Tryp Valencia Almussafes.

Los otros siete restantes están ubicados en el extranjero. En concreto, se trata del Tryp Düsseldorf Airport (Alemania), Innside Frankfurt Niederrad (Alemania), Meliá Cayo Guillermo (Cuba), Sol Cayo Guillermo (Cuba), Sol Cayo Largo (Cuba), Meliá Budva Petrovac (Montenegro), Meliá Villa Capri (Italia).

Por otro lado, a lo largo del 2020 la cadena de la familia Escarrer ha abierto el hotel ME Dubai (Emiratos), Meliá Sunny Beach (Bulgaria) y Gran Meliá Chengdu (China).

Además, a cierre de año, Meliá cuenta con 50 proyectos en su pipeline. Según precisan desde Meliá, hay otros 20 que están on hold (en espera) porque "están pendientes de financiación o cualquier otra externalidad de la empresa propietaria, no de Meliá". Estos proyectos no han desaparecido, pero "por prudencia no se incluyen dentro del pipeline 'seguro'", comentan.

Apuesta por la gestión y la franquicia

Desde Meliá explican a este periódico que los hoteles desafiliados eran activos gestionados bajo un régimen de alquiler fijo, un modelo que la compañía quiere reducir. También comentan que la contribución de éstos a la cuenta de resultados era mínima.

Antes incluso de la crisis del coronavirus, la cadena hotelera ya había iniciado una estrategia de crecimiento a través de contratos de franquicia y gestión a través de alquileres variables, alejándose del alquiler fijo y la propiedad.

Con la desafiliación de los mencionados hoteles alquilados, el peso de los establecimientos en propiedad y franquicia ha crecido. Sin embargo, para aumentar su liquidez mientras dure la crisis sanitaria, Meliá no descarta vender parte de sus activos en propiedad con la posibilidad de mantener el contrato de gestión.

Cabe destacar que de los 43 hoteles que tiene en propiedad la compañía, tan sólo 10 hoteles tienen alguna hipoteca. Dichos préstamos hipotecarios, que ascienden a 260 millones, representan tan solo un 7% del valor total de los activos en propiedad.

Con todo la compañía continúa manteniendo como una de sus prioridades tener una posición sólida de liquidez. A cierre de diciembre, la situación de liquidez (incluyendo la tesorería, así como las líneas de crédito no dispuestas) asciende a 316 millones de euros. No obstante, esto ha supuesto un incremento de deuda de 663 millones durante 2020, situándola en un total de 1.255 millones.