Credit Suisse ha anunciado la salida del banco de su consejero delegado, Tidjane Thiam, tras el escándalo por espionaje que implica al banco.

La entidad ha informado este lunes de que el consejo de administración ha aceptado la dimisión del consejero delegado, que será sustituido por Thomas Gottstein, hasta ahora responsable de las operaciones en Suiza.

El antiguo director de operaciones de Credit Suisse, Pierre-Oliver Bouée, implicado desde el pasado año en un escándalo por presunto espionaje a directivos de la propia entidad, también ordenó someter a vigilancia a la organización medioambiental Greenpeace, publicó el diario 'SonntagsZeitung'.

De acuerdo con el rotativo suizo, Bouée, quien dimitió el pasado mes de octubre por las acusaciones de espionaje, ordenó a su jefe de seguridad infiltrarse en Greenpeace a raíz de que hace tres años activistas de la ONG interrumpieran una asamblea general del banco en Zúrich.

Bouée ya está siendo investigado por la Autoridad Suiza Supervisora del Mercado Financiero por haber sometido a vigilancia al menos a dos exmiembros de la junta directiva de Credit Suisse: Peter Goerke (exdirector de recursos humanos) e Iqbal Khan, quien se ocupaba de la gestión internacional de fortunas en la entidad.

Credit Suisse, por otro lado, se ha convertido en uno de los principales objetivos de las protestas de grupos medioambientales en Suiza

Según la televisión suiza 'RTS', la progresiva aparición de estos casos de espionaje "revela una lucha de poder cada vez más aguda dentro del banco", el segundo mayor del país.

Protestas de grupos medioambientales

Credit Suisse, por otro lado, se ha convertido en uno de los principales objetivos de las protestas de grupos medioambientales en Suiza, especialmente activistas contra el cambio climático, que acusan al banco de invertir en combustibles fósiles y contribuir con ello a la degradación del planeta.

En enero, un tribunal local absolvió a un grupo de estos activistas, inicialmente condenados a pagar una multa por celebrar un acto de protesta en una de las sedes de Credit Suisse vestidos de tenistas (para pedir al ídolo local, Roger Federer, que dejara de prestar su imagen comercial a la entidad financiera).