Economía

De JP Morgan a la Generalitat: ¿es el principio del fin del teletrabajo?

Grandes empresas retiran el teletrabajo pese a que el trabajador ya lo ha incorporado en su abanico de cuestiones a valorar en una oferta laboral

  • Un empleado teletrabaja en su hogar. -

Los anuncios sobre la desaparición del teletrabajo se multiplican. El banco más grande de Estados Unidos, JP Morgan, marcaba el camino hace unos días al comunicar a su plantilla que debe volver a la oficina. Retornaba así a la fórmula tradicional, la presencial. En el terreno nacional, la energética Holaluz vive en estos días un terremoto laboral, con una huelga indefinida de sus trabajadores por, precisamente, el fin del teletrabajo. Y no sólo es cuestión de la empresa privada: la propia Generalitat de Cataluña copa ahora titulares también por este asunto. 

La razón de que las empresas abandonen el modelo del teletrabajo son variadas. Valentín Bote, director de Randstad Research, menciona desde decisiones puramente productivas a otras más estratégicas. "Hay empresas que han manifestado que el teletrabajo les está restando productividad; y hay otras que, ante una situación económica comprometida, lo utilizan como estrategia para intentar que los trabajadores que están descontentos con la medida dejen la empresa y evitar así despedirlos", comenta.

Además, menciona otro factor que influye en la decisión empresarial de ampliar el teletrabajo en España: la normativa adoptada por el Gobierno durante la pandemia. La regulación marca que si el teletrabajo supera el 30% de la jornada, la empresa está obligada a pagar ciertos gastos (como la electricidad o el internet). "Esto obvia que el trabajador desde su casa también ahorra dinero en transporte, comida o vestimenta", comenta el director de Randstad Research.

La consecuencia de esta normativa aún se aprecia en los convenios colectivos, con una gran cantidad de ellos que establecen seis días de teletrabajo al mes para estar por debajo de ese 30%, explica Valentín Bote. Esas empresas, que aplican un teletrabajo ocasional, no tienen la obligación de remunerar al trabajador por los gastos asociados a dicho teletrabajo. Y en cualquier caso la conclusión del experto es que la regulación ha frenado a muchas en su decisión de ampliarlo o, directamente, implementarlo. 

Un 14% de los ocupados en España

Esto lleva a preguntarse si se está produciendo un cambio de tendencia en el modelo de trabajo híbrido o a distancia, tan implementado a raíz de la pandemia. Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) evidencian que tras el fuerte crecimiento que se experimentó en aquel momento de crisis sanitaria, por la evidente necesidad de empresas y trabajadores, el teletrabajo se ha estabilizado en el entorno del 14%. Es decir: un 14% de los trabajadores (alrededor de tres millones de personas) trabajan a distancia total u ocasionalmente.

Estas cifras agregadas incluye tanto a aquellos ocupados que utilizan modelos híbridos, por debajo del 50% de la jornada en teletrabajo, con a otros más intensivos. Javier Blasco, director de The Adecco Group Institute, apunta que "el teletrabajo está experimentando tendencias mixtas: por un lado, algunas grandes empresas están reduciendo o eliminando sus políticas de trabajo remoto pero, a nivel general, el teletrabajo ha mostrado un ligero incremento, especialmente en modelos híbridos que combinan presencialidad y teletrabajo". 

Así, según también datos del Instituto Nacional de Estadística, en el primer trimestre de 2024, el 37,5% de las empresas ofrecieron teletrabajo a su plantilla al menos parte de los días laborables, tres puntos más que en el mismo periodo de 2023. Durante el primer trimestre de 2024 se registró un crecimiento del teletrabajo hasta el 14,4% (3.057.400 personas), frente al 13,2% (2.725.100 personas) del mismo periodo de 2023. Blasco, recuerda que en 2009 el teletrabajo afectaba sólo al 4,2% de los trabajadores en España.

En cuanto a las características de la empresa, Valentín Bote asegura que no se aprecian grandes diferencias por tamaño, pues aunque las pequeñas normalmente tienen más dificultad para atraer trabajadores, también pueden utilizar este elemento como 'arma'. Por su parte, las grandes tienen más facilidad estructural para poner en marcha el teletrabajo, pero también se están viendo decisiones empresariales, económicas o productivas, que motivan a dar marcha atrás.

Por sectores, más allá de las evidencias por el tipo de trabajo que se desarrolla, más o menos dado al teletrabajo, Bote aprecia una tendencia llamativa en los sectores industriales. Según relata, algunas empresas reconocen que no ofrecen teletrabajar a algunos empleados que sí podrían hacerlo (soporte, servicios centrales, financieros, recursos humanos, etc.) por el conflicto que puede generar con los trabajadores más mayoritarios de la empresa, los que desarrollan la actividad productiva en las fábricas y que no pueden teletrabajar.

El deseo y la capacidad del trabajador

Todo esto contrasta con el mundo del trabajador, que "ya ha incorporado el teletrabajo en su abanico de cuestiones a valorar en una oferta laboral, y de hecho tiene bastante peso, sobre todo en los perfiles más tecnológicos", apunta Valentín Bote. El experto destaca lo curioso que resulta cómo conviven estos movimientos, "con ciertas empresas que quieren dar marcha atrás en el teletrabajo en un contexto donde hablamos todos los días del déficit de talento y el alto nivel de vacantes sin cubrir".

Javier Blasco, director de The Adecco Group Institute, augura que, pese a las noticias recientes, "la evolución a futuro va a ser positiva", pues "la transformación digital ya está suponiendo la extensión y la necesidad de competencias digitales prácticamente a todas las ocupaciones, y esto quiere decir que la potencialidad del teletrabajo irá aumentando tanto en profesiones como en sectores y territorios".

Asimismo, Javier Blasco augura que "irán desplegándose incentivos para que las organizaciones puedan incrementar las diversas modalidades de flexibilidad en tiempo y lugar de trabajo, y la creciente escasez de talento y las tensiones entre la oferta y la demanda de profesionales reforzarán el teletrabajo como un requerimiento de flexibilidad que ya es una constante para los profesionales de los recursos humanos de cara a la atracción y retención del talento".

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