Real Madrid

El hambre de Cristiano y la flor de Zidane tumban al Bayern en Múnich (1-2)

Vidal falló un penalti clave con 1-0 en la primera parte y los blancos se crecieron después liderados por la insaciable ambición de Ronaldo.

Cristiano celebra el primer gol blanco.
Cristiano celebra el primer gol blanco. EFE

Real Madrid y Bayern son dos equipos de pedigrí en Europa. Dos pesos pesados. Dos equipos acostumbrados a aplastar a sus rivales con el peso del escudo y de su camiseta. Dos paquidermos que sufren cuando tienen que correr destrás de los rivales. Y se conocen demasiado bien. Por eso saltaron al campo con mucha cautela.

Ancelotti y Zidane sabían lo que tenían delante y salieron a no perder el partido. Pero en ese contexto quedó claro que Thiago y Robben están mejor que la BBC a día de hoy. A medida que pasaban los minutos el balón se teñía de rojo muniqués. Pudo dar el primer golpe Benzema, pero la pelota se topó con el larguero tras la primera intervención milagrosa de Neuer. A partir de ahi, incomprensiblemente, se diluyó el Real Madrid.

Pegó primero el Bayern, con un gol de Vidal, que castigaba la especulación blanca. El chileno pudo enterrar a los blancos en los peores momentos de los de Zidane. Un segundo gol que ponía cuesta arriba la eliminatoria. Sin embargo, apareció la flor de Zidane y Vidal echó fuera un penalti. Se llegaba al descanso con el Bayern lamentándose por la oportunidad perdida y el Real Madrid agradeciendo al destino su suerte.

La segunda parte comenzó con un Real Madrid más enchufado. Llegaba resucitado, le habían perdonado la vida y eso ante un rival de su pegada es un pecado. Tanto que Cristiano, desaparecido como goleador en Champions en los últimos cinco partidos, cazó un balón y a la cazuela. Gol, empate y la eliminatoria de cara.

Penalti fallado y roja a Javi Martínez

Desde ese momento el Bayern estuvo sonado. Las contras del Real Madrid desnudaban sus costuras y Javi Martínez tuvo que marcharse tras dos amarillas claras. El partido había pasado de agonía en el Allianz a agradable noche primaveral en Múnich. Zidane fue valiente, y políticamente incorrecto, y sacó del campo a Bale, desparecido durante el partido (e incluso la temporada), tirando del buen momento de Asensio.

Benzema la tuvo de nuevo, pero Neuer salvó a los alemanes. Pero el francés está mustio de cara a gol. El partido transcurría por el minuto 70 con los blancos asediando a los alemanes. Seis paradas de Neuer por una de Keylor. De un choque en el que el un 1-0 no era mal resultado para los blancos se pasaba a un choque en el que el Bayern firmaba el 1-1 en su campo. El único dilema era saber si el hambre de Cristiano podía desequilibrar el partido para los madridistas.

Y después de dos paradas antológicas, Cristiano concretó un pase de Asensio haciendo justicia en el marcador. El Real Madrid era más equipo y el asedio condenaba finalmente a los Ancelotti, que se veía incapaz de frenar el rodillo blanco. En los últimos diez minutos los madridistas no bajaron su ambición, tratando de sentenciar la eliminatoria en el partido de ida. Zidane revitalizó a su equipo con los cambios, mientras Carletto no acertaba a resucitar a los suyos. Apareció Sergio Ramos en la prolongación, como suele, para certificar el partido y la eliminatoria, pero partía del fuera de juego.

El Bayern llega necesitado al Bernabéu. No sentenciado, pero obligado a salir a campo abierto para ganar el partido ante un Real Madrid que con espacios es el mejor equipo del mundo. Y lo harán después de haber probado la descomunal pegada de Cristiano en Múnich. Y la flor de Zidane...



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