El Buscón

Soria se va a USA a estudiar "macro" y pone nombre a la próxima víctima de Soraya

    

El exministro de Industria José Manuel Soria.
El exministro de Industria José Manuel Soria. EFE

“Yo he pasado página”, dice José Manuel Soria, “mi carrera política ya es historia y no vale la pena llorar por la leche derramada. La cagué, para qué voy a decir lo contrario. Me fastidia no poder echar la culpa a nadie de lo sucedido, pero yo soy el único culpable. Sí, hay que pasar página y mirar hacia adelante, y en eso estoy: este mismo mes de junio me voy a Estados Unidos. ¿A hacer qué? A través de amigos he entrado en contacto con algunas universidades para seguir algún tipo de curso; me interesa mirar cosas de “macro” fundamentalmente, más que nada para refrescar conocimientos, ponerme al día, porque la verdad es que va pasando el tiempo y uno se va quedando un poco al margen, un tanto oxidado. Y se trata de eso, de refrescar cosas, de ver qué está pasando por ahí fuera, por dónde están yendo las cosas, y todo de cara al futuro, claro está, de cara a ponerme en el mercado, porque habrá que seguir adelante y tendré que ganarme la vida…”.

El ya ex de Industria fue homenajeado hace escasas fechas por sus compañeros de Gobierno con una cena celebrada en el domicilio del titular de Exteriores, José Manuel García-Margallo

El ya ex de Industria fue homenajeado hace escasas fechas por sus compañeros de Gobierno con una cena celebrada en el domicilio del titular de Exteriores, José Manuel García-Margallo, como ayer se contaba en esta misma sección. Se trataba de despedir con honores a un compañero de Gabinete que se vio obligado a dimitir por culpa de las sociedades radicadas en paraísos fiscales. El ágape contó con la asistencia del propio presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, buen amigo del canario, aunque en realidad fue un festejo a la medida del llamado G-8, el grupo de ministros que encabeza el propio Margallo y en el que participan, además de Soria, los ministros Fernández Díaz (Interior), Ana Pastor (Fomento), García Tejerina (Agricultura), Rafael Catalá (Justicia) y en su día también Wert (Cultura) y Cañete (hoy comisario europeo).

La característica del grupo es que son muy amigos de Rajoy, algunos más que otros, cierto, y muy poco de la poderosa vicepresidenta del Gobierno, Sáenz de Santamaría. A punto de salir hacia los USA, Soria ya conoce de primera mano algunos de los rocambolescos episodios que acompañaron su defenestración, la conversación con Cospedal que le animó, le urgió, a dar la cara, a explicar cómo para poder dedicarse a la exportación de frutas la familia necesitó echar mano en su día de sociedades off-shore, y cómo, cuando él creía que las aguas habían vuelto a su cauce, alguien desde las alturas de la propia Moncloa, se encargó de filtrar que el canario tenía también olvidada, ¿escondida?, una sociedad en la isla de Jersey, la revelación que le mató, que acabó con su ya maltrecho crédito. Fue entonces cuando Rajoy dijo aquello de “¡pero, entonces, José Manuel no me ha dicho la verdad…!”, sin saber todavía que alguien a sus espaldas había terminado por colocar la cuerda en torno al cuello del ahorcado.

Maroto y Pablo Casado

José Manuel cree que el Partido Popular volverá a gobernar tras el 26 de junio, si bien en minoría y tal vez con la abstención de Ciudadanos y, por descontado, del PSOE, pero que será un Gobierno muy débil para una legislatura corta, y eso va a ser así “porque los pactos van a seguir estando caros: nadie va a querer pactar con nadie”. El canario piensa que Rajoy no puede prescindir de Soraya a estas alturas, y le ve atado a una mujer a la que ha entregado mucho poder, ese poder que le ha servido para forjar alianzas de hierro con los medios de comunicación. Todo su rencor se centraliza en el titular de Hacienda, responsable de una frase que le ha dolido en el alma: “Nadie puede estar en el Gobierno si ha operado desde paraísos fiscales (…) “Tenemos unas responsabilidades políticas y unas obligaciones. Si hay cualquier indicio legítimo de sospecha, no se puede estar en el Gobierno”. Soria sospecha que en la culata nacarada de Soraya pronto figurarán otros nombres: “Margallo morirá solo y Cospedal ya está muerta; ahora, el objetivo es neutralizar a Pablo Casado, por aquello de que es el delfín de Aznar, una tarea que tienen reservada a Maroto, que es hombre de Alonso (Sanidad) y de la propia Soraya. El será el Bruto de esa nueva decapitación”.


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