El mundo del yoga está cargado de prejuicios irreales, tantos como beneficios puede aportarnos esta ancestral técnica de meditación de raíz oriental, perfecta para todo tipo de personas -da igual nuestra edad o sexo-, que pondrá en sincronía a cuerpo y mente a través del control de nuestros silencios.

Tan barato y accesible como fácil de practicar, el yoga no nos va a exigir grandes desembolsos económicos, ni tampoco va a alterar nuestras rutinas diarias, pidiendo horas y horas de esfuerzo. Más allá de todo eso, lo único que nos demanda es constancia y sinceridad propia.

Olvídate también de pensar en movimientos religiosos o elucubraciones sectarias porque el yoga es compatible con todo tipo de creencias y, en cierto modo, no deja de ser una forma de ejercicio físico y mental más para el cual no debemos profesar determinadas fes.

Tampoco debe asustarte tu flexibilidad y movilidad porque, como en toda práctica que involucre a nuestro cuerpo, hay niveles de adaptación. Olvídate de entrada de complicadas posiciones como la shirshasana o la bakasana, ya que incluso los yoguinis avezados encuentran dificultades con ellas.

En el yoga pasa exactamente lo mismo, habiendo calculadas más de 80 posturas distintas (las llamadas asanas) de las teorías seculares del yoga, que también debemos disgregar en distintas corrientes como son el Kundalini , el Ashtanga, el Iyengar, el Vinyasa o corrientes más modernas como el Aeroyoga, el Bikram (yoga a 40 grados) o el yogalates, ese híbrido entre yoga y pilates.

Sin profundizar en ellas, porque hoy nuestra intención es acercarnos a una iniciación, hablamos con Katia Muñoz Olmo, Wellthy Expert del cinco estrellas Royal Hideaway Sancti Petri, de la cadena Barceló en Chiclana de la Frontera, que nos explica lo que podemos esperar del yoga si lo incluimos en nuestras rutinas cotidianas.

"El yoga es una práctica muy eficaz para regular los niveles de agitación. Es capaz de calmar la mente y aliviar las tensiones", razona, aunque algunas posturas pueden ayudar a perder peso, lo que propone son "ejercicios son sencillos, que no buscan que hagamos un esfuerzo físico importante, sino un estiramiento que involucre al mismo tiempo atención e intención”.

En este despertar es importante que la respiración, fundamental en la meditación, aprenda a ser controlada a través del pranayama, que es el nombre que reciben las técnicas de respiración en el mundo del yoga.

Aunque, antes de ponernos sobre la esterilla, comprobemos por qué el yoga es adecuado para todo tipo de personas, qué necesitamos para practicarlo y cuál es el mejor momento del día para hacerlo. "Al amanecer es el mejor momento para practicar yoga, las posturas te activan y te aportan flexibilidad para llevar lo mejor posible el día", explica la Wellthy Expert, además añada que "ayuda a estar en calma ante los posibles problemas que se puedan presentar". Todo ello consagrado como una "excelente manera de refrescar tu mente y espíritu".

De ahí a iniciarse con mentores y yoguinis, pero no será necesario para este debut al que hoy nos asomamos, ni tampoco tener muchísimo tiempo libre, aunque siempre es conveniente dedicarse, literalmente, en cuerpo y alma, igual que hacen estas celebrities.

"Puedes comenzar planteándote una rutina de 30 minutos de duración dos o tres veces a la semana", afirma porque  "una clase estándar suele ser de 60 minutos", si bien es cierto que "algunas prácticas duran 90 minutos o más". Aún así, hay factores que condicionan la práctica del yoga -y de otras actividades- como podría ser "la edad, la condición de salud, las obligaciones laborales y la disposición de tiempo libre".

En esa poca exigencia también encontramos una liberación material, que hace que el yoga no pida casi nada y ofrezca mucho. "Un mat o esterilla, que sea antideslizante", afirma como recurso básico para practicar yoga, aunque hay ciertos elementos que, a medida que progresamos, puedan venirnos bien.

Es el caso de los cinturones que "ayudarán a superar nuestras limitaciones en posturas donde no podemos llegar" y que al mismo tiempo "facilitarán los estiramientos". En ese sentido, también es conveniente recurrir a bloques porque "se utilizan como bases para proporcionar estabilidad en los asanas de equilibrio" o recurrir a mantas, muy frecuentes para "realizar posturas de yoga restaurativo", que ayuda además a "lograr una correcta colocación de pelvis, cuello y hombros".

Una vez teniendo claro, la Wellthy Expert nos asegura que el yoga "no es una religión, un culto o una simple técnica de estiramiento" y que entre las ventajas que sus beneficios son tan amplios como estos.

  • Reduce el estrés.
  • Mejora la coordinación.
  • Aumenta la calidad del sueño y ayuda a dormir mejor
  • Aumenta la flexibilidad
  • Fortalece los huesos y músculos 

Cinco posturas de yoga para debutantes

Aunque la recomendación del yoga sea hacerlo a primera hora del día, también puede tener numerosas ventajas si lo practicamos ya en casa, por la noche, para aportar tranquilidad o recuperar posturas tras el trabajo, razón por la que los siguientes asanas nos pueden venir de perlas. Una iniciación paulatina y asequible que Katia Muñoz Olmo sintetiza en cinco propuestas.

Postura del cadáver (o savasana)

Normalmente se utiliza para finalizar la práctica de yoga para relajar el cuerpo y la mente al máximo y reivindica que "no consiste en estirarse sobre el suelo y dormitar, sino en tomar conciencia del momento", principalmente la respiración.

Cómo hacerla:

“Túmbate boca arriba con la cabeza centrada y la columna alineada. Los brazos han de estar ligeramente separados del cuerpo y las piernas abiertas. Las palmas de las manos miran hacia arriba con los dedos relajados. Cierra los ojos y céntrate en la respiración. Con cada exhalación libera la tensión y la rigidez muscular. Deja que el aire entre y salga sin esfuerzo”.

Rodillas al pecho (o apanasana)

"Sirve para estirar la columna vertebral, reduce la tensión muscular y masajea los órganos abdominales", explica, además "desenrolla la espina dorsal en su totalidad".

Cómo hacerla:

"Lleva las rodillas al pecho y abraza las piernas. Mantén la posición durante unas respiraciones, colocando el mentón hacia arriba, de tal forma que el cuello también descanse sobre el suelo”, explica la experta, mientras recomienda, para que el estiramiento sea total, "empujar con las vértebras contra la superficie y balancearse suavemente a los lados".

Postura de torsión (o supta parivartanasana)

"El objetivo es girar la columna vertebral hacia ambos lados para fortalecerla y ganar flexibilidad, así como para equilibrar el sistema nervioso", comenta de este asana que también masajea los órganos abdominales y ayuda a mitigar el dolor de espalda.

Cómo hacerla:

“Abrazando la rodilla derecha contra el pecho. Acto seguido, coloca la mano izquierda en la parte externa del muslo derecho y guía la pierna hacia la izquierda. Estira el brazo derecho y gira el cuello en su misma dirección", añade, aunque deja un matiz para una mayor torsión: "mantener la mano izquierda sobre la pierna flexionada para lograr que todo su peso caiga".

Postura del zapatero (supta baddha konasana)

Abre las caderas, activa la zona pélvica y descarga la zona baja de la espalda, beneficiando la circulación sanguínea, al corazón y sirviendo como alivio para problemas ciáticos, urinarios y menstruales.

Cómo hacerla:

"Junta las plantas de los pies y deja caer las rodillas hacia los lados. La idea es que ejerzan algo de fuerza para conseguir una óptima apertura de caderas. Hazlo lentamente para evitar dolores o lesiones”, apunta la Wellthy Expert del Royal Hideaway Sancti Petri.

Postura del niño (o balasana)

yoga balasana postura posicion meditacion
La balasana se puede poner en práctica en cualquier momento. ©Gtres.

"Perfecta para quienes buscan relajarse y estirar la espalda. Aunque se emplea habitualmente como posición de descanso durante las sesiones de yoga, cualquier momento es bueno para ponerla en práctica", indica. Entre sus ventajas está la disminución de la sensación de fatiga y estrés.

Cómo hacerla:

“De rodillas en el suelo, siéntate sobre los talones. Mientras exhalas, inclina la espalda hasta tocar el suelo con la frente. El coxis debe estar alargado y el cuerpo relajado", comienza. Luego habrá que "estirar los brazos hacia delante para extender aún más la espalda”, traslada Katia.

Ahora que ya sabes cómo iniciarte, ¿qué te retiene?