Ariadna Gil es una de las actrices más exigentes del panorama cinematográfico español, aunque los proyectos en los que se embarca son casi todos fruto de una corazonada y de su intuición, y no tanto de un proceso de reflexión. A sus 52 años, la protagonista de películas como Belle Époque (1992), Amo tu cama rica (1992) o Malena es un nombre de tango (1995) regresa a la gran pantalla cuatro años después del estreno de la cinta bélica Zona hostil con una película de suspense que huye de los estereotipos para abordar la violencia machista.

Solo una vez, título que se estrena este viernes en los cines españoles después de haber competido en el BCN Film Fest, es el debut en el largometraje de Guillermo Ríos, quien adapta la obra teatral homónima de Marta Buchaca, encargada también de adaptar el guion. Junto a Ariadna Gil, la cinta está protagonizada también por Álex García y Silvia Alonso, quienes forman un triángulo psicológico con tintes de thriller y suspense.

Ariadna Gil interpreta a Laura, una psicóloga del servicio de atención a las mujeres que sufren violencia de género por parte del marido de una de sus pacientes, un acoso que se recrudece cada día y que afecta a su rutina. Al mismo tiempo, trata a un matrimonio, formado por Eva (Alonso) y Pablo (García), que niega el maltrato a pesar de la denuncia que ha recibido él. Ella es agente literaria, mientras que su marido es un escritor ensimismado con sus novelas y obsesionado con el reconocimiento.

A pesar del #MeToo, Ariadna Gil cuenta a Vozpópuli que aún hay mucho camino por delante porque el problema de la violencia y el acoso que sufren las mujeres "no está resuelto". "A finales de mayo, en una semana murieron asesinadas seis mujeres y un niño, y esta semana se ha producido otro asesinato. Y esto es solo la punta, lo que vemos, las muertes y el maltrato físico, pero luego hay un maltrato invisible de mujeres a quienes no pegan pero que sufren la anulación", apunta.

La actriz cree que se trata de un asunto "muy complejo" y que la solución pasa por abordarlo por diferentes lugares, desde la educación, la prevención, la protección, el ámbito judicial y policial hasta el entorno familiar y las amistades, aunque "también desde uno mismo". "Cualquiera de nosotras podemos ser víctimas de una violencia de este tipo", ha señalado.

Tengo un personaje y mi responsabilidad es hacerlo lo mejor posible, lo más creíble y cercano. Soy muy intuitiva, probablemente elijo estas películas porque me mueven y me importan, pero no es algo premeditado"

Aunque elegir un proyecto como este, que exige un compromiso y una idea clara de una cuestión que deja decenas de fallecidas cada año, puede tener de fondo una clara intención política, la actriz niega que su conexión con los textos es más directa y emotiva. "Tengo un personaje y mi responsabilidad es hacerlo lo mejor posible, lo más creíble y cercano. Soy muy intuitiva, probablemente elijo estas películas porque me mueven y me importan, pero no es algo premeditado. Me llega un texto y quiero estar en él", sostiene.

La tiranía de la belleza

Tras el éxito unánime entre crítica y público de la serie de HBO Mare of Easttown se han escrito muchos artículos sobre su protagonista, Kate Winslet, de 45 años, quien se negó en varias ocasiones a retoques estéticos con Photoshop en carteles promocionales o a la eliminación digital de michelines en algunas escenas de cama. La tiranía de la juventud y la belleza han chocado en esta ocasión con las patas de gallo y las barrigas reales y la prensa de todo el mundo se ha hecho eco de esta cuestión -algunos titulares con más acierto que otros, todo hay que decirlo-, aunque no se trata de un debate novedoso.

Son muchas las voces que se preguntan por qué el cine prescinde aún de historias reales de las mujeres de mediana edad y, cuando no es así, se recurre a "tópicos femeninos", tal y como la actriz Candela Peña señaló a Vozpópuli con motivo del estreno de la segunda temporada de Hierro. A su juicio, el siguiente paso es el siguiente paso es conseguir que "una mujer más allá de los 40 no esté ni enfadada, ni enferma, ni puteada ni mosqueada".

Genera frustración y aspectos negativos porque uno nunca es como con photoshop. Crea inseguridad, está sometiendo a una presión que no sé por qué tenemos que sufrir"

En este sentido, para Ariadna Gil, aunque el cine refleja "en una gran cantidad" la realidad en la que entran todos, reconoce que ese espacio podría ser mayor y que, sin embargo, toman más protagonismo los estereotipos de hombres y mujeres que deciden otros.

"Eso al final genera frustración y aspectos negativos, porque uno nunca es como con Photoshop. Crea inseguridad, está sometiendo a una presión que no sé por qué tenemos que sufrir. Otra cosa es querer estar bien y lo mejor posible, pero estoy totalmente de acuerdo en que haya historias para jóvenes, medianos, viejos y ojalá hubiera más de gente mayor. En este sentido, sobre la tiranía de juventud, afirma que las mujeres son quienes más lo sufren. "Los hombres son atractivos siempre, cuantas más arrugas y canas, pero las mujeres enseguida estamos mayores", ha lamentado.

Los estereotipos del machismo

Guillermo Ríos debuta en el largometraje con una película que aborda los "360 grados" de un asunto que afecta a todas las clases sociales y con esta película el director busca derribar estereotipos, según ha destacado a Vozpópuli. Solo un día antes de realizarse esta entrevista, era asesinada una mujer de 59 años a manos de su expareja en una lujosa urbanización de la comunidad de Madrid y la cifra se eleva a un total de 17 este año.

"Esta historia es necesaria, me motiva el doble tener un proyecto que pueda dar algo más y que ayude a reflexionar, a debatir y a mejorar, porque aún nos quedan unos cuantos años para conseguir esa igualdad, estamos en el camino y en la lucha. Pero los hombres y la mujeres, entre todos, tenemos que hacer el cambio", ha destacado el cineasta.