POLÍTICA

El bloque crítico de Ciudadanos baraja irse por la “cerrazón” de Rivera

La corriente TranC’sparencia, que aglutina a más de 300 afiliados, estudiará su futuro en una asamblea a principios del mes de abril. No descarta abandonar la formación naranja y explorar otro espacio político.

Albert Rivera, líder de Ciudadanos.
Albert Rivera, líder de Ciudadanos. EFE

El principal grupo crítico de Ciudadanos, denominado TranC’sparencia, ha abierto un proceso interno de “reflexión” tras el “negativo balance” de la IV Asamblea General del partido, celebrada los días 4 y 5 de febrero en el municipio madrileño de Coslada. Según las fuentes consultadas, este periodo de meditación se prolongará algunas semanas más, en concreto, hasta “primeros de abril”, fecha en la que esta corriente espera celebrar un encuentro con sus más de 300 afiliados para decidir su futuro.

La reunión será similar a la que tuvo lugar el pasado 5 de noviembre, tres semanas antes de su presentación en sociedad el 29 de noviembre. Las mismas fuentes apuntan que cualquier escenario está sobre la mesa, sobre todo “cuando se ha querido perseguir a las 'corrientes de opinión' con los nuevos Estatutos”, además de “endurecer el régimen de sanciones”. La Ejecutiva cambió a posteriori los términos “corrientes de opinión” por “grupos organizados”.

De este modo, estos críticos no descartan dejar la formación naranja y explorar otro espacio político de centro, regeneracionista, ante la “cerrazón” de Rivera y su círculo de colaboradores. Esto es algo que una veintena de exconcejales de Ciudadanos en la Comunidad Valenciana ya está haciendo, bajo iniciativa del diputado provincial José Enrique Aguar, que también ha abandonado la organización. Agrupados en torno a la iniciativa Amigos Comunidad Valenciana, se reunirán el próximo 12 de marzo.

TranC’sparencia hizo su primera aparición pública antes los medios la primera semana de noviembre, pese a tratarse de un colectivo que había iniciado sus trabajos en el mes de abril. Su mensaje a los medios de comunicación pivotó sobre tres ejes de denuncia: “No se garantiza la participación, la democracia ni la transparencia internas del partido”, “No se garantiza la igualdad de concurrencia para todos los afiliados que deseen presentar candidatura a la Asamblea General” y “No se presente auditoría ni garantías suficientes de la seguridad del voto telemático”.

TranC’sparencia entendió que era ya el momento de dar la cara, después de siete meses de reuniones, viajes por las agrupaciones, debates en la sombra y de recibir la “callada por respuesta” por parte del equipo de Albert Rivera (que nunca les recibió ni atendió sus comunicados).

Los críticos denuncian que "se ha querido perseguir a las 'corrientes de opinión' con los nuevos Estatutos"

No obstante, el detonante de que esta corriente rompiera su silencio fue el formato que había fijado la cúpula naranja para dicho Congreso. El Comité Ejecutivo acordó que las primarias a la nueva dirección (abiertas a la militancia) se celebrarán con antelación a la IV Asamblea General, donde se debatieron y votaron mediante compromisarios (alrededor de 500) la estrategia, los estatutos y los valores de Ciudadanos para los próximos años. Los críticos tacharon de “fraude” este calendario porque permitía a Rivera y los suyos, una vez ganaran las primarias, convertir el cónclave de la formación naranja en un “paseo militar”. Como así ocurrió, un Congreso a la búlgara.

Adiós a la socialdemocracia

Es más, la realidad superó los peores presagios. TranC’sparencia ni siquiera consiguió estar presente en dicha Asamblea con un reducido grupo de delegados. Sólo hubo algunos compromisarios de esta plataforma pero a título independiente. TransC’sparencia consiguió presentar, tras una votación en las 700 agrupaciones, dos enmiendas a la totalidad a las ponencias de Valores y Estatutos. Sin embargo, ambas terminaron siendo tumbadas por los compromisarios oficialistas. Fue la diputada andaluza María del Carmen Prieto, adscrita a la agrupación de Málaga Centro, quien firmó la enmienda que reclamaba que la socialdemocracia no fuera desterrada del ideario. Pero ni siquiera pudo defenderla en el cónclave. Fue rechazada por 156 votos en contra, 6 a favor y 30 abstenciones.

Hubo otra enmienda a la totalidad en este sentido, suscrita por el sector socialdemócrata catalán, el de Jordi Cañas, llamado ‘Mejor Unidos’, pero tampoco prosperó por la fuerza del aparato. Esta corriente, pese a cuestionar cierta dejadez en la batalla contra el nacionalismo en Cataluña, ha tenido una actitud más condescendiente con la dirección naranja que TranC’sparencia, que sí ha subrayado la falta de democracia interna.



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