Grupo Prisa

Alerta en Prisa: entra en causa de disolución tras la venta de su filial portuguesa

El patrimonio neto de la compañía es inferior a la mitad de su capital social, lo que le sitúa en causa de disolución. La venta de su filial portuguesa le ha obligado a declarar una pérdida contable de 85,5 millones de euros. Juan Luis Cebrián propondrá a sus accionistas una reducción de capital en la Junta Extraordinaria que se celebrará el próximo 30 de octubre.

El presidente de Prisa, Juan Luis Cebrián
El presidente de Prisa, Juan Luis Cebrián Emilio Naranjo

Cuadrar las cuentas de Prisa es cada vez una tarea más compleja. La situación financiera de la compañía es muy delicada, sus acreedores esperan a las puertas con un cuchillo entre los dientes y las medidas de contención que proponen sus gestores, de momento, no han ayudado a ver la luz al final del túnel. El grupo ha anunciado recientemente la convocatoria de una Junta Extraordinaria de Accionistas que se celebrará el próximo 30 de octubre. En la documentación que ha puesto a disposición de sus socios, reconoce que su sociedad principal se encuentra en causa de disolución.

Así lo señala Deloitte en el informe de auditoría que ha realizado sobre el balance que le ha remitido Prisa, fechado el 31 de agosto de 2017. En el documento, incide en que el patrimonio neto de Prisa es actualmente de 59,27 millones de euros, es decir, inferior a la mitad del capital social de la compañía, lo que le sitúa en causa de disolución.

Esta circunstancia –señala la auditora- es “un factor causante de duda respecto a la aplicación del principio de empresa en funcionamiento (...), por lo que ha sido considerada como una cuestión clave de auditoría”.

La compañía reconocía en su último informe trimestral de cuentas que, a 30 de junio, se encontraba en causa de reducción de capital social. El problema es que la venta de su filial portuguesa Media Capital al grupo francés de telecomunicaciones Altice –por 440 millones de euros- le ha obligado a declarar una pérdida contable de 85,5 millones de euros, lo que le ha situado al borde del precipicio de la disolución.

Para restablecer la situación patrimonial, los responsables de Prisa propondrán a sus accionistas en la próxima Junta Extraordinaria recortar el capital social en 161,3 millones de euros para compensar las pérdidas del balance, lo que supondrá una disminución del valor nominal de cada una de las participaciones de 0,98 euros. En la reunión, también se someterá a votación la compensación de 1.578,46 millones de euros de pérdidas con cargo a reservas voluntarias y de 5,3 millones a la reserva legal.

Montaña de deuda

Deloitte detalla en su informe que Prisa deberá afrontar su siguiente gran compromiso financiero en 2018, cuando tendrá que amortizar 956,5 millones de euros de su deuda. En este sentido, la auditora reconoce que el grupo “estudia diferentes alternativaspara poder cumplir con sus obligaciones con los acreedores, como “la refinanciación de sus préstamos, desinversiones parciales o totales de activos o el apalancamiento de activos”.

“Identificamos esta cuestión como clave en nuestra auditoría, dada la relevancia que supone dicha deuda sobre el total del pasivo y la necesidad de materialización de alguna de las alternativas planteadas (…) para obtener  los fondos necesarios” para cumplir con las entidades financieras, remarca Deloitte.

El Consejo de Administración de la compañía celebró el pasado viernes una reunión en la que Juan Luis Cebrián y su consejero delegado, Manuel Mirat, no llevaron ninguna nueva oferta por la editorial Santillana. Hasta el momento, la propuesta más generosa la ha realizado el fondo estadounidense Rhône Capital, aunque ha sido muy inferior a lo que esperaban algunos socios del grupo –como Amber Capital y la familia Polanco-, lo que ha impedido la culminación de este proceso.


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