Tecnología

Regatas virtuales: cómo competir desde el sofá

Navegar ‘con’ y ‘por’ internet: parece mentira lo que dos simples letras, dos consonantes de nada, pueden cambiar la vida de uno. Sustituyendo una ‘p’ por una ‘c’ y una ‘r’ por una ‘n’ -colocándolas en lugar y orden adecuado- se consigue escapar del horror de la rutina diaria.

La ‘todopoderosa’ tecnología permite que sin moverte físicamente del sitio donde vives, sin salir de tu casa, sin levantarte de tu cómodo sillón, puedas conseguir vivir la gran aventura de tu vida. Tan sencillo y emocionante como suena -y solo con cambiar las dos dichosas letritas-. El cambio de letras hace que dejemos de navegar por internet y comencemos a navegar con internet. Sí, queridos, a navegar con mayúsculas.

Utilizando la tecnología actual y participando en las múltiples regatas virtuales que ofrece la red, realmente puedes experimentar la sensación de estar patroneando un barco en mitad del océano; compartiendo esfuerzos, penas, alegrías, cambios en las previsiones meteorológicas, averías, cambios de rumbo inesperados, dudas enormes con las tácticas… a seguir, en resumen, todo lo que una regata real ofrece.

Navegar por internet tiene un nuevo sentido

Quizás no lo entendáis, pero es tan cierto como que estas sensaciones llegan a generar situaciones realmente cómicas, la mayoría de ellas, pero en otros momentos los nervios se descontrolan. Acceder a estas pruebas es sencillo (solo hay que utilizar los buscadores que la red ofrece para encontrar la que más se adapte a nuestras capacidades). Una vez dentro de nuestra prueba, el manejo de nuestro barco es muy simple y similar en todas ellas.

Nos registramos, seleccionamos tipo de barco, lo podemos personalizar, elegimos tipos de velas, y ya estamos listos para navegar, bueno, hay que dar un nombre al barco e identificarnos con él. Al fin y al cabo es lo que vamos a defender a toda costa frente a miles de participantes (en mi caso mis barcos siempre se llaman Picota).

Con el Picota he participado en vueltas al mundo, en diferentes ediciones de la Volvo Ocean Race, de la Barcelona World Race (BWR) y en múltiples regatas online. En la Barcelona World Race del 2011 alcancé el puesto 1.517 entre más de 200.000 regatistas de todo el mundo. Esto demuestra que no soy un buen regatista, pero que he estado durante 113 días 11 horas 7 minutos 35 segundos trimando velas sin descanso -para hacer desde mi casa 28.655 millas- y os aseguro que cansa, cansa mucho, pero ofrece unos momentos inigualables. Hay que participar para saber lo que se siente.

Zarpar desde tu smartphone

Ahora se acerca el reto de una edición más de la Volvo en octubre y la Barcelona World Race en diciembre. Ahora puedes llevar estas regatas en el smartphone allí donde estés. Pero hace años, tenías que ir buscándote la vida para localizar una conexión y cambiar las velas antes de que un viento de 50 nudos te destrozase el barco.

Con estas carreras, tienes la opción de invertir pequeñas cantidades de dinero -o no tan pequeñas- en la seguridad y competitividad de tu barco. Puedes comprar kits de reparación, pilotos automáticos de viento, de rumbo, kits de velas de competición, waypoints para cambiar el rumbo con previsión… múltiples accesorios que pueden dejarte la cartera vacía como no andes atento.

Lo bonito es navegar de manera clásica y hacer tus guardias, tus cambios de vela y rumbo -cuando así lo exige- pero esto requiere un gran esfuerzo. Las previsiones de viento en las regatas serias -como la Volvo y la BWR- son las reales, navegas y  compites también con los barcos que lo hacen en el mar. Los partes se ofrecen con unos periodos de tiempo, que te permiten realizar tus tácticas y anticipar determinadas situaciones. Lo complicado es cuando esta previsión requiere de un cambio de velas a las 3:45 de la madrugada -y a tu mujer le sienta un poco mal que lo hagas todas las noches durante cinco días seguidos-.

Para despertarse a determinadas horas -sin necesidad de tener que escuchar el horrible sonido del despertador- podemos tomar uno, dos o más vasos de agua antes de irnos a dormir. La necesidad de ir al baño hace que nos levantemos -y ese es el momento en el que hacer los ajustes y comprobar que todo queda en condiciones hasta el siguiente ajuste de rumbo o vela-. El problema llega cuando los arreglos nos llevan dos horas o más, pasado otra noche sin dormir prácticamente nada.

El día siguiente será horrible. Imaginaros en mitad de una reunión de trabajo y estar pensando en el nuevo parte meteorológico... En alguna ocasión las necesidades laborales han hecho que mi pobre barco se estrellara en un paso estrecho o perdiera 25.000 puestos por no poder atender las nuevas condiciones de navegación. Participar en estas ‘experiencias náuticas’ te proporcionará muy buenos ratos -espero que tantos como me han dado a mí y a mi barco Picota-.


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