Estilo

¡Socorro, mi novia es bloguera!

No duermen pensando en cómo aumentar su número de seguidores en Twitter, se dejan la piel por sorprender con sus nuevos y originales post y venden su alma al diablo por ser invitadas a congresos donde ponerse las botas a regalos y cohechos. El mundo de las blogueras de moda inunda internet. Son como una plaga bíblica que, además de ponernos la cabeza loca con su lenguaje ‘superfashion’, arrastran a cientos de incautos que creen ver en estas chicas a la reina de sus corazones.

La pareja que se fotografía unida permanece unida (flickr | flossyflotsam - imagen con licencia CC BY 2.0).
La pareja que se fotografía unida permanece unida (flickr | flossyflotsam - imagen con licencia CC BY 2.0).

Esta es la historia de nuestro pequeño Juan, un chico guapo, alegre y lleno de sueños, pero podría ser la historia de cualquiera de vosotros que haya caído en las redes de una fashion blogger. Juan empezó una historia de amor llena de ilusión con su chica, María. Ella era guapa, graciosa, no paraba de hablar y le encantaba la moda. Hasta ahí todo parecía ir bien, hasta que un día a ella se le ocurrió empezar a escribir un blog de moda... y en ese justo momento fue donde se empezaron a abrir las puertas del infierno...

Desde entonces su vida dejó de ser vida y se convirtió en un post.

Lunes, 8:00 AM

Juan, en vez de levantarse tranquilamente, desayunar y prepararse como cada día para empezar una jornada de gratificante trabajo creativo (Juan es un chico audiovisual) sale pitando de casa, se come un atasco, queda con María en el Retiro y empieza a tirarle fotos para su post del día. Si María sale bien, es increíble la fotogenia que tiene; si sale mal... pobre Juan, su cámara es una porquería y él no tiene ninguna sensibilidad para realzar la belleza natural de su piel de porcelana.

Martes, 11:00 AM

Juan ha vuelto de su sesión de fotos diaria y se dispone a trabajar, pero antes de nada lo que tiene que hacer es mantener bien viva la página de su chica. Se enfrasca concienzudamente en su labor de community manager consorte y empieza a dar la tabarra a todos sus contactos de facebook, a publicar tuits y a diseñar logos para el blog de su chica. Solo le interrumpen su frenética labor los 128 mensajes de WhatsApp que María le manda con los nuevos complementos que se ha agenciado para el post del día siguiente. Juan decide dejar el trabajo para el día siguiente, hoy ya está exhausto.

Miércoles 02:30 PM

Es la hora de comer y Juan y María han quedado en un café super chic del que le han hablado a María sus nuevas amigas blogueras. Además de ser monísimo, la comida te suele salir por la patilla si los mencionas en tu post. Juan está deseando pasar un momento de intimidad con su chica, pero su gozo en un pozo. Entre plato y plato María responde a 48 comentarios de su blog, explica a los chicos del café donde estáis lo importantes que son sus consejos y se hace 18 selfies con todo el staff. A Juan se le corta la digestión y vuelve solo y desolado a su pequeño estudio, pero hoy tampoco tiene ganas de trabajar.

Jueves 04:00 PM

A María se le ha ocurrido una idea maravillosa. Su chico, de tanto acompañarla, está desarrollando un estilo increíble y ahora parece dotado de un charm natural. Ha llegado la hora de que muera el antiguo y sencillo Juan y que nazca el nuevo Johnny Molone, un it boy como la copa de un pino. El blog de María crece como la espuma y el trabajo y la salud de Juan va mermando poquito a poco y discretamente, sin decir ni pío.

Viernes 3:00 PM

Por fin llega el fin de semana y María propone a Juan irse de escapada romántica al campo. Juan está exultante, no puede creer tanta dicha, imagina un lugar en la montaña lejos del mundanal ruido, sin tecnologías ni cobertura, solos él y ella, y 48 horas de puro deleite. Pero una bloguera no descansa nunca, ¡este chico parece no enterarse! El fin de semana se transforma en un catálogo de estilismos camp para la primavera, y las noches en picantes sesiones de lencería para San Valentín. Cuando acaban, Juan ya solo quiere dormir.

Así que está ha sido la historia de nuestro querido Juan, mejor dicho, Johnny. Embelesado por los encantos de María, no atendió jamás a nuestros consejos y para él ya no hay vuelta atrás: combina cuadros y lunares con desparpajo, ha dejado aparcado su sueño de ser director de cine y oculta sus ojeras y su desencanto con las 45 muestras de cosméticos que reciben cada día en casa de su chica. Juan es un caso perdido, pero, chicos, para vosotros, igual exista todavía salvación.


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