Mercados

Las seis grandes razones por las que se han desplomado las Bolsas

Dos sesiones de infarto han revolucionado los mercados bursátiles de medio mundo y han reavivado las incertidumbres. Las correcciones se han sucedido desde Estados Unidos hasta Japón con una incidencia mayor en Europa. ¿Cuáles son los motivos del desmoronamiento de los parqués?

Las Bolsas de medio mundo se han hundido en las dos últimas sesiones
Las Bolsas de medio mundo se han hundido en las dos últimas sesiones GTRES

Las Bolsas de medio mundo se han precipitado en las dos últimas sesiones. El Ibex 35 ha sido uno de los índices más castigados, con un descenso del 3,5% en el miércoles y del 1,7% el jueves. Ayer, de hecho, el golpe pudo ser mucho mayor porque a lo largo de la sesión llegó a perder el 4,5%. Unas bajadas que, además, prolongan las acumuladas en el último mes y medio, que han provocado que el selectivo español pierda todo lo ganado durante el año. Algunas de las razones que explican el hundimiento de los mercados son las siguientes:

1. Grecia

Las dudas se han reproducido en torno a Grecia y la posible necesidad de una tercera quita a su deuda. Esto regeneraría incertidumbres pasadas en un momento además en el que el Gobierno griego vuelve a estar en el disparadero ante el creciente apoyo que está sumando la izquierda radical. La Bolsa griega, de hecho, fue la más penalizada de Europa con un recorte del 6,25% el miércoles. Incluso llegó a caer el 10%. Ayer, continuó con las pérdidas, aunque más moderadas (-2,22%)

2. Estados Unidos

La economía estadounidense ha dado en las últimas semanas síntomas de debilidad. Los últimos datos conocidos macroeconómicos esta semana han pesado demasiado.  A la desaceleración del sector manufacturero, el miércoles se sumaron la cifra de ventas minoristas, que cayeron en septiembre por primera vez en siete meses, y de los precios de producción, que fue peor de lo esperado. Esto provocó que los números rojos en Estados Unidos y tuvo un efecto boomerang en las bolsas europeas, que ahondaron en sus caídas.

En esta tesitura, la Reserva Federal añade un factor de incertidumbre adicional ya que previsiblemente retrasará aún más la esperada subida de los tipos de interés. La influencia sobre la economía mundial de Estados Unidos, como la de China y Alemania, es enorme y son el espejo en el que se miran los precios de las bolsas internacionales.

3. Europa

Desde hace varias semanas se cierne sobre la eurozona la amenaza de una nueva entrada en recesión. Ya lo sustentan analistas y organismos con suficiente repercusión en las bolsas. No sólo es Grecia, además, porque los datos que han ofrecido en los últimos días economías como la de Alemania, con las exportaciones en caída libre y las previsiones revisadas a la baja, Francia o Italia, hacen temer lo peor. No obstante, aunque el riesgo es latente, hay una amplia confianza en que el crecimiento, lentamente, remontará.

4. La deflación

La amenaza de la deflación es otro de los males que atosiga a Europa. Por norma, este escenario que se dibuja en un horizonte próximo pero que también hay quien reniega de que se vaya a producir, es una mala noticia para el crecimiento económico. Al fin y al cabo, no deja de ser un síntoma de que los compradores de bienes y servicios no están dispuestos a pagar el precio que se pide y suspenden la operación con la expectativa de que la próxima semana será más barato.

5. El ébola

Aunque pueda parecer un aspecto secundario, la realidad es que el nerviosismo que se ha expandido en Occidente respecto a la amenaza de una epidemia de ébola ha contribuido también ha derruir las bosas. Ya han muerto 4.500 personas hasta ahora, fundamentalmente en Liberia, Guinea y Sierra Leona, pero los casos de contagio en España y Estados Unidos han atemorizado a los ciudadanos y, por ende, a los mercados.

6. El pánico

Es el elemento más intangible de todos, pero sus efectos son quizás los más devastadores. Es el pánico, el nerviosismo o la histeria, cualquiera es válida para describir el sentimiento de los mercados ante un cúmulo de circunstancias que solas no tendrían apenas consecuencias pero que todas juntas hacen que se caiga en el pesimismo y el miedo provoque la huida masiva de la renta variable. Se juntan la desaceleración en Europa, el ébola, los conflictos en Irak, Hong Kong o Ucrania…, y todo junto completa un cóctel explosivo que sacude los mercados. Estas situaciones están tardando mucho en resolverse y esto propicia que los inversores anticipen dificultades en estos territorios para que las multinacionales puedan hacer negocios y, por tanto, se vean afectadas en sus balances.

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