Fondos

La internacionalización de las gestoras españolas, en la Edad de Piedra

La gran mayoría de gestoras españolas no ha dado todavía el salto al mercado internacional por falta de una estrategia competitiva. 

Un minuto. Es el tiempo que José Luis Jiménez, consejero delegado de March Gestión, asegura que sería necesario para hablar sobre la internacionalización de las gestoras españolas. Con este tono irónico expresó su malestar ante la falta de una estrategia internacional de la gran mayoría de gestoras españolas en un entorno global cada vez más competitivo.

Si durante el VI Encuentro Nacional de la Inversión Colectiva, organizado por Deloitte, Inverco y APD, se puso de manifiesto la edad dorada que vuelve a vivir la industria de fondos de inversión en España, con un regreso paulatino de los ahorradores, abocados por los bajos tipos de interés que les ofrecen los depósitos, y una recuperación de los activos bajo gestión que la crisis disminuyó a su mínimo histórico.

Este renovado apetito de los inversores está atrayendo a gestoras internacionales que o bien no tenían una oficina de representación todavía o bien no habían situado a España entre sus prioridades durante los últimos años. Pero ahora la competencia de las firmas internacionales es cada vez mayor y nadie quiere perderse alguna parte del pastel.

Esta situación contrasta con la estrategia internacional de las gestoras españolas, que se encuentra en la “Edad de Piedra”, a juicio del responsable de March Gestión. Jiménez explicó durante su intervención que de las 25 mayores gestoras en Europa, sólo una es española, a pesar del peso de la economía de España en la eurozona. El 25% de este selecto grupo aglutina el 60% de las ventas totales de la industria de inversión, y el 'top 5' se lleva la mitad de este porcentaje. Pese a estas cifras, desde el año 2010 las gestoras medianas y pequeñas, denominadas en ocasiones de nicho o boutique, son las que más han crecido.

Y en este contexto, diseñar un plan de internacionalización adecuado pasa por especializarse en un determinado activo o estrategia que atraiga la atención de los inversores. No solo eso. Luxemburgo, convertido en el centro financiero imprescindible donde domiciliar los fondos para permitir el acceso de estos inversores internacionales, junto a ciudades como Londres, el gran foco comercial de las firmas, son lugares donde las gestoras deben desarrollar una labor de relaciones intensa, en un plazo temporal que Jiménez sitúa entre tres y cinco años para que dé sus frutos y comience a compensar los costes que requiere este proceso.

Esta aparente dificultad de una gestora española por llevar sus fondos más allá de nuestras fronteras contrasta con los tropiezos que sufre dentro del propio mercado doméstico, donde “para una gestora española es más difícil vender sus fondos que para una gestora internacional”, subraya Jiménez.

La no valoración del talento de los gestores y de las firmas se esconde, a juicio del responsable de March Gestión, en esta cerrazón de las entidades financieras españolas. Al contrario de lo que ocurre en Reino Unido, donde el 90% de los fondos de inversión son ingleses, pero se valora el talento, la independencia y la solvencia de los gestores, explica Jiménez.

Para el consejero delegado de March Gestión, una mejor valoración del talento gestor español pasaría por que las estadísticas del sector reflejaran más fielmente hacia donde se dirige el patrimonio de los inversores, ya que los fondos españoles registrados en Luxemburgo no se incluyen dentro de su categoría correspondiente, distorsionando así la percepción de los ahorradores sobre cuáles son los mayores fondos por volumen patrimonial y rentabilidad. Y obviando el talento que está detrás de esos resultados.


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