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Moncloa echa un cable a Monago e impulsa el AVE a Extremadura a menos de un año para las autonómicas

El trazado entre Madrid y la frontera portuguesa no estará entre los afectados por la revisión de los planes de Fomento en lo que se refiere a la alta velocidad. Para muestra, sólo en esta semana se han licitado contratos valorados en más de 400 millones de euros.

José Antonio Monago, presidente de la Junta de Extramedura
José Antonio Monago, presidente de la Junta de Extramedura

El Ministerio de Fomento va despejando dudas sobre el futuro de la red de alta velocidad que aún está por desarrollar y cuya viabilidad está siendo objeto de estudio. Entre los proyectos que seguirán adelante estará el AVE entre Madrid y Extremadura, que en los últimos días ha sido impulsado por el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) con licitaciones para este trazado valoradas en más de 400 millones de euros.

En los últimos meses, el departamento que dirige Ana Pastor ha manifestado su intención de poner en revisión algunos de los proyectos planteados con anterioridad dado el recorte presupuestario que está teniendo que asumir año tras año. En el aire quedan trazados como el que preveía unir las provincias de Almería y Murcia, que será objeto de estudio como indica el cierre del túnel del Barranco de los Gafarillos, tras una inversión de 500 millones de euros en él.

El impulso del AVE Madrid-Extremadura/frontera portuguesa llega además en un momento más que oportuno desde el punto de vista político, toda vez que el presidente de la Junta de Extremadura, el 'popular' José Antonio Monago, acaba de salvar, gracias a la abstención a última hora de IU, una moción de censura propuesta por el PSOE, tan sólo once meses antes de que se celebren las elecciones autonómicas y municipales.

La llegada de la alta velocidad a Extremadura sufrió un duro varapalo después de que el Gobierno de Portugal decidiera dejar en suspenso su participación en el proyecto que pretendía unir por AVE a Madrid con Lisboa, una idea pergeñada hace más de diez años por José María Aznar, por entonces presidente del Gobierno español, y el actual presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, que en aquel tiempo lideraba al Ejecutivo luso.

En 2011, Portugal anunciaba su renuncia al proyecto debido a la crisis económica y los sacrificios que tenía que llevar a cabo impuestos por Bruselas a causa del rescate que precisó. Un año después, la decisión se tornaba definitiva avalada por un nuevo factor: el Tribunal de Cuentas portugués declaró ilegal uno de los principales contratos adjudicados por el Gobierno luso y que formaba parte del trazado.

Viabilidad en entredicho

No obstante, España decidió seguir adelante con la línea aunque, obviamente, modificando su final: en lugar de Lisboa, Badajoz, situada a escasos seis kilómetros de la frontera con el vecino de la Península Ibérica.

Un proyecto cuyo sentido ha sido puesto en duda en numerosas oportunidades en tanto en cuanto se trata de una idea que por causas económicas ha quedado sensiblemente cercenada, lo que puede provocar que, igual que ha sucedido incluso con líneas mucho más prometedoras en principio, su viabilidad económica sea muy difícil de alcanzar.

De los contratos correspondientes al AVE a Extremadura que se han licitado esta semana, el más jugoso afecta a los tramos Cáceres-Badajoz y Plasencia-Cáceres, que incluye la redacción de los proyectos, la ejecución de las obras y aspectos como las telecomunicaciones, la seguridad de la línea y del tren y el control del tráfico centralizado.

El resto se refiere a aspectos como el suministro del carril, suministro y transporte de balasto y de desvíos ferroviarios. 


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