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El año pasado se vendió medio millón de viviendas menos que cuando se inició la crisis

Las estadísticas notariales ilustran a la perfección las dimensiones del desplome que ha sufrido el mercado inmobiliario español. En 2012, el número de operaciones de compra-venta de viviendas registradas en España ascendió a poco más de 373.000, casi medio millón menos que la cifra correspondiente a 2007, el último ejercicio antes de que comenzaran a dejarse sentir los efectos de la crisis. 

El año pasado se vendió medio millón de viviendas menos que cuando se inició la crisis
El año pasado se vendió medio millón de viviendas menos que cuando se inició la crisis

Cinco años atrás, justo antes de que estallara la burbuja inmobiliaria, en España se vendían 1,6 viviendas cada minuto, más de 2.300 diarias. La cifra equivaldría a una transacción inmobiliaria por cada 52 habitantes. Guarismos difícilmente sostenibles y que explican por sí solos el desplome sufrido por un sector que, junto al constructor, es el responsable de la destrucción de más de 2,3 millones de puestos de trabajo durante la crisis.

Así, de acuerdo con las estadísticas publicadas por el Consejo General del Notariado, en España se vendieron durante 2007 un total de 853.568 viviendas. A lo largo de 2012, la cifra se redujo a poco más de 373.000. Es decir, que cada ejercicio transcurrido desde el inicio de la crisis se vendió de media 100.000 pisos menos en España para hacer un total de casi medio millón de viviendas desde aquel 2007 de récord a hoy.

Las primeras cifras de 2013 conducen a pensar que el ejercicio presentará números similares a los del año anterior. Durante el primer trimestre se han registrado algo más de 63.000 compra-ventas de pisos, frente a los 70.000 de 2012. Por poner un ejemplo, durante cada uno de los primeros siete meses de aquel 2007 se vendió más viviendas que en los primeros trimestres de 2012 y 2013, con una significación especial para el mes de marzo del año récord, cuando el número de operaciones superó las 91.000. Es decir, en esos treinta días se cerraron más de dos transacciones de vivienda cada minuto.

Muy relacionado con el desplome inmobiliario que las estadísticas confirman día a día está el drama en torno a la industria del cemento, tejido tanto por la situación del sector del ladrillo como por el desplome de la licitación de obra pública, otra de las nefastas consecuencias de la crisis.

En los últimos meses, la industria cementera cuenta con cifras de producción y consumo que no se veían desde los años 60, cuando tanto la realidad como la población del país eran radicalmente diferentes. Los últimos datos publicados por la patronal de las grandes empresas cementeras de España, Oficemen, hablan de que el consumo durante el mes de abril se ha quedado por debajo del millón de toneladas.

Si la tendencia se mantiene como hasta ahora desde que se inició el año, el dato acumulado en mayo apuntará a un consumo de unos 4,5 millones de toneladas, es decir, lo que se consumía solamente en un mes cualquiera de aquel ya lejano 2007, cuando llegaron a venderse más de dos viviendas por minuto.

Con este escenario, no resulta extraño que la corrección de los precios de la vivienda prosiga su camino. El precio medio en España se sitúa en sus mínimos desde 2004, de acuerdo con el índice IMIE elaborado por la tasadora Tinsa, que recoge descensos interanuales superiores al 10% en todas sus categorías.

No obstante, llama la atención el hecho de que, por primera vez desde 2008, ha habido un área donde los precios de la vivienda se han incrementado. Se trata de los pisos en Canarias y Baleares, que han mostrado una leve corrección interanual del 3,3% en abril. Sin duda, un espejismo dentro de un desierto cuyos límites no parecen aún divisarse.


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