Tras atar a Rolex, Bernie quiere firmar con una marca de vodka polaco

Ecclestone se pone morado con la publicidad de lujo en la Fórmula 1

Acaba de firmar un contrato con la relojera suiza Rolex, tiene en el punto de mira a Belvedere -vodka de lujo que se fabrica en Polonia- y busca una empresa de telefonía. El ansia de negocio de Bernie Ecclestone no tiene límites y de ello se beneficia la F1, un deporte que en 2011 generó 348,5 millones de euros de beneficio.   

Ecclestone se pone morado con la publicidad de lujo en la Fórmula 1
Ecclestone se pone morado con la publicidad de lujo en la Fórmula 1

Hace dos años, en noviembre de 2010, Bernie Ecclestone y su novia fueron atracados una noche cuando salían de las oficinas que el presidente de la Fórmula 1 tiene en Londres. El magnate inglés denunció que les habían robado joyas por valor de 242.000 euros y, días después, protagonizó un anuncio que quedará para los anales de la explotación publicitaria por genial y por falta de rubor alguno. En él aparece Ecclestone con el rostro amoratado por los golpes de los ladrones y una frase mítica desde entonces -"mira lo que la gente es capaz de hacer por un Hublot"- referida a la marca de relojes de lujo que figuraba hasta ahora como uno de los principales patrocinadores del Mundial de F1.

Ecclestone sabe que el éxito del deporte que gestiona se sustenta, en buena medida, sobre el aura de excelencia y glamour de corte universal que viaja de país en país durante todo el año. De ahí su empeño en firmar contratos con las marcas más exclusivas. De cualquier sector empresarial. Aunque sea una bebida alcohólica.

Así, la última pieza que parece estar en el punto de mira del patrón de la F1 es Belvedere, un vodka polaco de lujo que se fabrica de forma artesanal en la pequeña ciudad de Zyrardow, al oeste de Varsovia. Basta decir que Belvedere Vodka se destila cuatro veces y que si una muestra del sabor tiene un pequeño desequilibrio, el lote completo se destruye. El precio de la botella de 70cl es de 34 euros.

"Estamos buscando en empresas de telefonía y bebidas", declaró Ecclestone en el diario ‘The Telegraph’. "A la gente le gusta el vodka y cosas por el estilo, están ahí fuera", argumenta. A Bernie le da igual que Charles Gibb, presidente de Belvedere, afirme que "no hay conversaciones para entrar en la F1". El inglés insiste en ello y en el sector de la telefonía, donde las conversaciones están menos avanzadas.

Hace sólo unos días, el 5 de diciembre, Ecclestone anunció que Rolex será el cronometrador oficial de la F1 a partir del año próximo. En el comunicado se dice que la presencia de la relojera suiza de lujo "se desarrollará durante las próximas temporadas". Es decir, todo apunta a un contrato de larga duración. El logo de la conocida marca aparecerá alrededor de los circuitos y en las curvas de los mismos, además de convertirse en el reloj oficial de la élite del automovilismo.

"Sin lugar a dudas, Rolex es el socio perfecto para una categoría mundial del deporte como lo es la F1. El prestigio de la marca, la excelencia de sus relojes, así como el compromiso apasionado y de largo recorrido de Rolex con los deportes de motor, le dan verdadera credibilidad", añadía la nota oficial en un resumen perfecto de lo que quiere Bernie de sus anunciantes.

En 2013 Rolex sustituirá como cronometrador oficial a LG, multinacional coreana que lleva ligada a la F1 desde 2008 y que continuará como socio tecnológico; y como reloj oficial a Hublot, precisamente la empresa del anuncio con el ojo morado. Rolex ya es el cronometrador oficial de las 24 Horas de Le Mans y de las 24 Horas de Daytona y tiene presencia importante en otros deportes de élite hípica: golf, tenis (Wimbledon) o vela, entre otros.

El negocio de la Fórmula 1 no admite discusión. En 2011 obtuvo unos ingresos de 1,16 billones de euros y generó un beneficio de 348,5 millones.


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