Cultura

Una parte del sector cine ve con recelo el tono de los Goya: “No favorece el ambiente”

A diferencia del Festival de San Sebastián, cuando Gobierno y sector acordaron un pacto, la ceremonia de entrega de los premios del Cine Español echó gasolina sobre los temas más sensibles. Una gala demasiado larga y poco institucional, dicen algunos. Pero, sobre todo, poco útil para favorecer el clima de negociación de la comisión de financiación del cine.

Una parte del sector cine ve con recelo el tono de los Goya: “No favorece el ambiente”
Una parte del sector cine ve con recelo el tono de los Goya: “No favorece el ambiente”

Sí, fue una gala política. A estas alturas, el asunto está más que visto y comentado: los dardos de Eva Hache; el discurso de Enrique González Macho; el padre muerto sin mantas ni agua de Candela Peña. "Pueden decir lo que les dé la gana pero no fue un mitin, fue muy educada", dijo sobre la ceremonia el director de la Academia de Cine. Sin embargo, ¿cómo sentó en el resto del sector? ¿Hay voces disidentes en el compacto coro de los Goya?

Uno de los principales involucrados –sobre él llovieron reclamos, chascarrillos y demás piedras- fue  el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, quien se limitó a quitarle hierro al asunto al afirmar que "hay que estar abierto a cualquier crítica" aunque esté "más o menos justificada”.

A diferencia del Festival de San Sebastián, cuando el sector y Wert llegaban a un pacto de entendimiento, la 27 Gala de los Goya echó gasolina sobre los temas más sensibles: IVA Cultural; falta de celeridad y contundencia en la lucha contra la piratería; la ineficiencia del modelo de compensación por copia privada pero, también, convirtió el guión de la ceremonia en una colección de mordaces críticas que llovieron por igual sobre el Gobierno, la monarquía y Bankia, y que ahondaron en las reivindicaciones sobre la sanidad y la educación públicas.

Mientras voces del PSOE como Óscar López defendieron la decisión del sector cultural de retratar “lo que viven, sienten y comentan los españoles". Otras pertenecientes a la industria vieron como exagerada la retahíla de Eva Hache, cuya intervención restó “carácter institucional” al acto. “No era la noche de Eva Hache, era la noche del cine. No te dan dos horas en prime time para protestar, sino para entregar unos premios”, comentó una fuente que prefirió no aportar su nombre. El fin de la gala, entretener, se vio aparcado para algunos en una ceremonia larga llena de chascarrillos. “Parecía más un programa de la Sexta”.

Entre las voces críticas está también la del diputado de UPyD y actor Toni Cantó. No vio la gala, pero ni falta que le hizo, dice; ya sabía a qué atenerse. Para Cantó, las arremetidas del mundo de la cultura son cíclicas y poco equidistantes. "Se habló de desahucios, de la cultura, pero solo se responsabilizaba a una parte. PSOE e IU han legislado durante mucho tiempo en algunos lugares y son también responsables", declaró el diputado a Libertad Digital sin hacer referencia, sin embargo, a las alusiones directas contra José Luis Rodríguez Zapatero que hizo Eva Hache en sus intervenciones.

Más allá de la gala, la pregunta que queda en el aire apunta hacia cómo puede afectar un discurso tan combativo a las actuales reuniones de la comisión constituida el pasado mes de diciembre para estudiar un nuevo modelo de financiación del cine. “Sin duda, esto no favorece el ambiente”, dicen voces cercanas no en relación al discurso de González Macho –considerado como “pensado y  crítico”- sino al guión general de la gala.

De momento, González Macho dio este lunes un espaldarazo a Eva Hache, con quien renovó votos. "Es muy buena. Es una mujer que se crece, porque la tía se guarda cosas en los ensayos, pero en directo no falla. Es muy generosa".


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