El responsable ladrillero de urbanismo de Marbella, Juan Antonio Roca, fue condenado este viernes a 11 años de prisión y, aprovechando esta noticia, conviene recordar de nuevo que el histórico frontón Beti Jai, situado en la calle Marqués del Riscal, 7 de Madrid, sigue pudriéndose, esperando un destino fatal inexorable.

Muy poca gente sabe que, haciendo casi esquina con el paseo de la Castellana hay un frontón de pelota vasca, construido en 1893, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), pero que agoniza lentamente. Ahí están las fotos, lóbregas, impactantes; indignas de un Madrid que presume, a tiro de piedra, de edificios de Rafael Moneo (Bankinter) o Carlos Lamela (Pirámide), por no hablar ya de Correos, Banco de España, El Prado…

Súper gimnasio

Este frontón albergó en los 90 un taller de Citroën. En 2004, lo compró la sociedad Jai Alai, que quiso rehabilitarlo. Se habló de un gran interés por parte de una empresa catalana, que quería haberlo reconvertido en un megagimnasio de lujo, descontando que venían tiempos en que eso se iba a imponer en la capital, como efectivamente pasó.

Aquello parecía tener sentido pero, no se sabe muy bien por qué, no salió. La titularidad fue cambiando de manos y, en estas, se hizo con el 50% de la sociedad dueña Juan Antonio Roca (y se supone que también Monste Corulla), con el interés de convertirlo en hotel de lujo, como hicieron con el palacio de Villagonzalo.

Hubo incluso algún proyecto realizado por Moneo a tal efecto. Pero tanto Roca como Corulla tuvieron que desfilar ante la Justicia y el proyecto no vio la luz. El Ayuntamiento manifestó su intención de expropiarlo, cosa que los dueños veían con buenos ojos, pero ni hubo ni hay dinero ahora para aquello; ni parece que vaya a haberlo.

Ahora, está bajo el control de la administración concursal. Su situación de BIC hace imposible que pueda ser vendido de cualquier manera (a un fondo buitre, por ejemplo) por lo que fuentes expertas en patrimonio dicen a este Buscón que “lo que buscan o al menos desean todas las partes es que se derrumbe y listo. Es cuestión de poco tiempo ya. No hay gente dentro (salvo que retornen los okupas de antaño) y eso arreglaría la situación. Podría edificarse de nuevo gratis, sin indemnizaciones ni problemas legales. O eso, o un incendio, ya que Madrid es la ciudad de los incendios…”

Las imágenes que pululan por la red son lamentables. El venerable frontón es un cúmulo de herrumbre, cascotes, ratas, abandono y caos. Quizá sólo quede como alternativa apoyar la fundación Salvemos el Beti Jai.

¿Y Clesa?

Por cierto, otro apunte: ¿sabían que el edificio de Clesa en Fuencarral fue diseñado por el arquitecto Alejandro de la Sota y es considerado uno de los primeros edificios industriales modernos de España? Algunos dirán que es muy cutre, pero, mientras el Ayuntamiento de Madrid prometió hace tres años protegerlo, catalogándolo de representativo, lo cierto es que Clesa está liquidando activos… y no sería descabellado que se vendiera rápido y sin ruido, para ser derruido o modificado.

Total, como ya se ha visto con la Operación Canalejas, si hay que hacer algo rápido y cambiar alguna ley que otra para que les vaya bien a los de siempre, se hace, y a otra cosa. 


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