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El PP gobierna en 117 ayuntamientos gracias a los pactos poselectorales que ahora quiere impedir con su reforma

"Lo mejor es que sea alcalde el que elijan los ciudadanos y no uno fruto de un pacto entre tres, cuatro o cinco partidos. Es mucho más respetuoso con la voluntad del electorado", aseguró este lunes el presidente del Gobierno. Sin embargo, su formación se ha beneficiado de pactos para desbancar a la fuerza más votada en 117 ayuntamientos de todo el país a raíz de las elecciones municipales de 2011. Está gobernando en ocasiones superando a duras penas el 10% de los sufragios.

"Lo mejor es que sea alcalde el que elijan los ciudadanos y no uno fruto de un pacto entre tres, cuatro o cinco partidos. Es mucho más respetuoso con la voluntad del electorado" y, por tanto, más democrático. Éstas fueron las palabras que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, manifestó en la rueda de prensa que este lunes ofreció en Santiago de Compostela junto a la canciller de la República Federal Alemana, Angela Merkel. El líder del Ejecutivo dejó claro en este encuentro con la prensa que las vacaciones agosteñas no han mermado su intención de cambiar las reglas del juego para las municipales a escasos diez meses de que estas se produzcan, previsiblemente y como viene siendo tradicional, en el último domingo de mayo de 2015.

Sin embargo, el Partido Popular ha venido haciendo uso, como el resto de partidos y agrupaciones, de pactos poselectorales allí donde la aritmética se lo ha permitido. Los 'populares' gobiernan actualmente en 117 municipios a lo largo y ancho del país en los que sus candidaturas no fueron las más votadas. Lógicamente, no todos los consistorios tienen la misma importancia, pues muchos de ellos son casi insignificantes en términos de población. Pese a ello, la formación de Génova se ha hecho con la alcaldía en algunas localidades de tamaño medio y de gran influencia en sus respectivas circunscripciones. Por ejemplo, Güimar (18.000 habitantes) o Telde (101.000) en Gran Canaria, Alcázar de San Juan (32.000 habitantes) en Ciudad Real, Almansa (25.000) en Albacete, Almuñécar en Granada, Carboneras en Almería o Sant Josep de Sa Talaia en Ibiza, por citar sólo algunos de los ayuntamientos más poblados donde el PP está en el gobierno pese a no haber ganado las elecciones.

En otras ocasiones, los 'populares' han conseguido el control del ayuntamiento de turno pese a no ser la fuerza más votada en algunos pueblos con fuerte valor simbólico. Tal es el caso de Horta de Sant Joan (Tarragona), donde una alianza PP-PSOE dejó al histórico ganador CiU fuera del consistorio en 2011 a pesar de lograr nada menos que el 46,3% de los votos. O de Benavet de Segrià, en Lleida, un caso aún más sangrante porque el partido en el Gobierno accedió al poder municipal con apenas un 10,64% de los votos y un sólo concejal frente a los cuatro de CiU y PSC. En Salou (Tarragona) se pactó con CiU un cambio en la alcaldía que por el momento -crisis nacionalista mediante- no se ha producido. 

Una estrategia común en Extremadura y Andalucía

Pero es en Extremadura y en Andalucía donde los 'populares' han tirado en mayor medida de pactos poselectorales con otros partidos para así desbancar a la formación más votada, una estrategia que temen que se repita después de las municipales de 2015 y que les obligaría a ganar con unas mayorías absolutas casi imposibles en gran parte de los municipios. Tras las autonómicas de mayo de 2011, un inédito pacto PP-IU aupó a José Antonio Monago a la presidencia extremeña, mientras que Javier Arenas no consiguió lo propio en la vecina Andalucía y, pese a ser el candidato más votado, siguió en la oposición una legislatura más.

En cualquier caso, la doctrina 'echar al PSOE a toda costa' pareció asentarse en las filas del partido de centroderecha, que llegó a acuerdos hasta en 31 municipios (principalmente con el Partido Andalucista y con la propia Izquierda Unida) para relevar a los socialistas, algo que consiguieron en plazas tan importantes como Ronda (Málaga, 37.000 habitantes), Ubrique (17.000 habitantes en Cádiz), Alcalá de los Gazules (5.500, también en Cádiz) o los citados Almuñécar y Carboneras, según ha comprobado este periódico acudiendo a datos oficiales del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, una labor en la que ha colaborado el redactor de VozpópuliJorge Solís.

Los pactos para arrebatar alcaldías al PSOE han sido muy habituales esta legislatura en Andalucía y Extremadura

Con respecto a la comunidad extremeña, son nada menos que 15 los municipios que vieron cómo los 'populares' pactaban con otros partidos, en algunas ocasiones junto a UPEX (Unión del Pueblo Extremeño) y también con la izquierda. En Asturias, Cangas de Onís o Cangas de Narcea, importantes localidades del Principado, pasaron a manos del PP merced a acuerdos con el partido de Francisco Álvarez Cascos, Foro Asturias. En León o Palencia también ha habido un gran número de casos de este tipo, aunque en localidades de mucha menor población y enjundia.

Teniendo en cuenta, por tanto, el uso que el PP ha hecho hasta ahora de los pactos permitidos por el sistema electoral, sorprende si cabe un poco más su repentina vocación por cambiar el modelo de elección de alcaldes, que blindaría el bipartidismo ya que IU, UPyD y Podemos sólo sumarían trece alcaldías, cuando queda tan poco para los comicios.

En la línea de Rajoy, se expresó este martes el portavoz del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados, Alfonso Alonso, quien acusó al PSOE de rechazar la reforma porque tiene "mentalidad de perdedor" y también aseguró que la voluntad de los 'populares' es "fortalecer la democracia" y dar "más importancia al voto de los ciudadanos". Alonso viene del poder municipal -fue alcalde de Vitoria- aunque siempre lo fue como partido más votado.


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