INCIDENTE EN LAS CARRETERAS DE TERUEL

Vuelve Franco (Francis): un juez investiga si el 'nietísimo' arrolló a dos guardias civiles

Un juzgado de Teruel indaga sobre un incidente en el que un vehículo matriculado a nombre de una empresa de su hijo embistió en su huida un coche patrulla del Instituto armado. Uno de los agentes creyó reconocer al nieto de dictador como el conductor.

Imagen de archivo de Francis Franco, nieto de dictador.
Imagen de archivo de Francis Franco, nieto de dictador. GTRES

Francisco Franco Martínez Bordiú, Francis, nieto mayor del dictador, vuelve a ver su nombre reflejado en unas diligencias policiales. El titular del juzgado de Collado (Teruel) investiga desde hace seis meses su presunta implicación en un incidente ocurrido en una carretera de esta provincia aragonesa en el que un coche patrulla de la Guardia Civil fue arrollado por un todoterreno que huía. Uno de los agentes identificó al nietísimo, aunque no con total seguridad, como el supuesto conductor del vehículo, El automovil, localizado horas después del incidente, estaba matriculado a nombre de la empresa de uno de los hijos de Francis Franco.

El juez, empeñado en desvelar la identidad del conductor, ha ordenado analizar los restos de ADN y las cinco huellas encontradas en el vehículo

Los hechos investigados se remontan a las primeras horas de la madrugada del pasado 30 de abril, cuando una patrulla de Tráfico del Instituto armado divisó un Toyota Hilux pick-up con dos personas en su interior que circulaba sin luces a la altura del kilómetro 210 de la carretera N-234. Cuando los agentes le dieron el alto para advertirle de la infracción, el conductor emprendió la huida a gran velocidad, según se recoge en las diligencias instruidas por la Guardia Civil a cuyo contenido ha tenido acceso este diario. En las mismas se destaca que en su fuga, el vehículo se saltó varias señales de stop e, incluso, realizó un temerario cambio de sentido para intentar escapar por un pista rural.

Tras cerca de 30 kilómetros de persecución, los agentes consiguieron dar alcance al todoterreno cerca de la localidad de Collados, en un cruce en el que éste se había visto obligado a detenerse. Siempre según las diligencias, los guardias civiles observaron entonces que el copiloto tenía en sus manos lo que parecía ser una escopeta de caza. Por ello, uno de los dos agentes descendió del coche patrulla y, pìstola en mano, solicitó a los desconocidos que soltaran el arma y descendieran del todoterreno. En ese momento, según se recoge en los documentos policiales, el coche sospechoso dio marcha atrás y embistió el vehículo policial que le cerraba el paso "con la intención de volcarnos", según recogieron los agentes en las diligencias. Tras desplazarlo una quincena de metros, emprendió la huida campo a través. La Guardia Civil localizó cinco horas después el vehículo en una pequeña localidad cercana, Bea, pero sin rastro de sus ocupantes.

Identificado, pero no al 100%

Los dos agentes que fueron arrollados creyeron reconocer a Francis Franco como la persona que estaba al volante. Uno de ellos, el que descendió del coche patrulla, aseguró al juez que tras el incidente consultó en internet imágenes del nietísimo y reafirmó su convicción de que era él la persona que había visto, aunque no pudo asegurarlo al 100%. El otro agente, que permaneció en el interior del coche patrulla, señaló en su declaración que vio a través del retrovisor al hombre que estaba al volante, aunque de espaldas. A pesar de ello, también tuvo la impresión de que podía ser el nietísimo por el aspecto de la coronilla. Ambos agentes, que se mostraron seguros de poder identificar al conductor sin género de dudas si volvían a verlo, declararon que ese día llegaron a comentar entre ellos el parecido entre el hombre del vehículo que los había embestido y el nieto del dictador.

El empleado rumano señalado como usuario del 'Toyota' niega haber estado ese día al volante y señala a otro compatriota ilocalizable

Las investigaciones posteriores permitieron saber que el automóvil implicado estaba a nombre de una empresa del hijo de Francis, Francisco Franco Suelves. Ésta informó a los agentes que el Toyota era conducido habitualmente por un ciudadano de origen rumano que trabajaba en una finca de la familia. Sin embargo, cuando éste fue llamado a declarar al cuartel de la Guardia Civil negó que aquel dia condujera dicho automóvil y señaló a otro compatriota. Éste, sin embargo, no ha sido aún localizado, ya que supuestamente se encuentra en Rumanía. Por ello, el juez que instruye el caso ha enviado un exhorto a la empresa del hijo de Francis para que comunique lo más rápidamente posible quién o quiénes tuvieron acceso aquel 30 de abril a las llaves del Toyota.

No es la única gestión emprendida por el responsable de la investigación. El juez también ha solicitado a los expertos de criminalística del Instituto armado que analicen los restos de ADN y las cinco huellas --cuatro de ellas dactilares y una más de la palma de una mano-- localizadas en la carrocería exterior del vehículo. El interior del mismo, sin embargo, no aportó pistas, ya que alguien se había encargado de 'limpiarlo', según señalaron a este diario fuentes de la investigación. También ha dado instrucciones para analizar las imágenes grabadas horas antes del incidente por las cámaras de seguridad de un supermercado de la comarca. En ellas se ve cómo llegasobre las cuatro de la tarde del 29 de abril el Toyota al aparcamiento del centro comercial y su salida diez minutos después tras realizar una extraña maniobra. Por ahora, el juez no ha citado a declarar a nadie como imputado.

Incidentes en el pasado

No es la primera vez que el nombre de Francis Franco, el miembro más polémico de la familia del dictador, aparece relacionado con incidentes que acaban en un juzgado. El más reciente se produjo en junio de 2009, cuando fue detenido tras protagonizar un altercado en la estación del AVE de Zaragoza al intentar subir al tren cuando el acceso ya estaba cerrado para los viajeros. Del posterior juicio de faltas, sin embargo, salió absuelto ya que la azafata que le acusaba de haberla increpado no se presentó a la vista. Meses después se conoció que varios juzgados de Madrid lo investigaban por la supuesta comisión de delitos fiscales ya que supuestamente no había pagado ni el IVA ni el impuesto de sociedades en la venta de varios inmuebles de la capita. Años antes, ya había sido juzgado acusado de cazar ilegalmente en una reserva natural. Su hermano menor Jaime fue condenado en marzo de 2009 a un año de prisión por maltratar y amenazar a su novia. 


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